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domingo, 26 de marzo de 2023

RRR

RRR (S. S. Rajamouli, 2022)

 


Hacer una película de tres horas que no aburra en ningún momento es meritorio. Hacer que una película india de tres horas de duración, contando una historia acerca de los horrores del colonialismo británico en India, en forma de aparente película de aventuras clásica, pero que a la vez toque prácticamente TODOS los géneros, incluyendo un número musical larguísimo, y se divida claramente en tres películas distintas que están dentro de la misma historia, sin que haya prácticamente nadie en occidente hablando mal de ella, es para coger a sus creadores y que les den la presidencia del país, sinceramente.

Nos presentan al inicio de la película las tres Rs del título: el detonante de la historia (el episodio de robo de una niña de un poblado hindú a manos de unos despiadados colonos ingleses) y los dos protagonistas reales: un soldado hindú en el ejército británico que no para de intentar hacer honores, incluso enfrentándose él solo a una turba en una escena cuya coreografía deben envidiar desde la Marvel, para que el racismo lleve a que esos honores se les otorguen a los cobardes británicos; y el encargado de rescatar a la raptada, una especie de guía/protector de la tribu, que se nos presenta cazando, con una trampa y sus propios brazos, a un enorme tigre de bengala. El destino de ambos se une cuando se promete un ascenso a cualquiera que encuentre a la especie de semidios que la inteligencia británica sabe que ha venido a rescatar a la niña, lo que supone la única oportunidad para el soldado que de otra forma nunca logrará esos honores que desea, y que empezará a buscar un fantasma sin saber, llegado el momento, que ambos se han encontrado mucho tiempo antes en la propia película, mientras salvaban a un niño de un incendio en el río (sí) haciendo ambos de Tarzán desde un puente (sí). 

Su compenetración y su propia amistad, casi en los términos de cualquier bromance de comedia adolescente americana, evitará que se den cuenta de quiénes son el uno y el otro, ayudándose involuntariamente desde a conseguir pareja, a otros aspectos necesarios para el plan de ambos, negando indicios evidentes de la realidad y todo para que, finalmente, termine triunfando la traición en una secuencia (la del asalto al palacio) que es una barbaridad en todo (extras, fuego, animales salvajes matando casacas rojas, los protagonistas haciendo de Spiderman...). A partir de ahí, cambia la secuencia, cambia el estilo (como ya había cambiado cada dos escenas) y empezamos a entenderlo todo mucho mejor, incluyendo al traidor. 

RRR huye como de la peste de la profundidad, y es uno de sus grandes aciertos. Huye hasta el punto en que parece deliberado que siendo capaces de desarrollar la trama de forma tan sutil en algunos momentos, los personajes sean tan planos y estereotipados, las subtramas sean tan ramplonas (el racismo inglés se subraya a base de los mismos personajes con las mismas interacciones en distintos momentos de la película). Es como si hubieran decidido que nada tenía importancia más allá del desarrollo de la historia y, sobre todo, la espectacularidad de las escenas, ya sean de baile, ya sean de acción, ya sea de confesiones a la luz de la luna en la selva.

RRR es monumental en todos los sentidos. Un ejercicio megalómano, hipertrofiado, con una duración injustificable si tenemos en cuenta sólo el argumento, un guión en el que ocurren muchas cosas que sólo tienen sentido para poder hacer el más difícil todavía de las escenas de acción, una vez detrás de otra, todo es más... Parece que su concepción ha sido un brainstorming donde han dicho a todo que sí y luego se han puesto a unir las piezas. Y es lo bien que están unidas las piezas lo que hace que funcione como un reloj y que no es que salve las deficiencias, es que hace que casi nos olvidemos de ellas.

Luego ya está esa última parte final con ese discurso patriótico, demasiado cercano al ultranacionalismo, que no sólo no hacía falta (tampoco lo hacían la mitad de las secuencias y no quitaría ninguna), sino que molesta un poco, por más que no logra empañar las tres horas previas.

viernes, 24 de febrero de 2023

Top Gun: Maverick

Top Gun: Maverick (Joseph Kosinski, 2022)

 


Quién me iba a decir a mi que iba a estar yo hablando de la continuación del, probablemente, blockbuster más repulsivo que recuerdo haber visto en mi adolescencia. Pues aquí estamos. Pero no sólo eso, sino que pretendo hasta hablar bien. La vejez no me está sentando, creo. O a lo mejor sí.

La secuela de Top Gun, veinticinco años después y sin Tony Scott, descanse en paz él y casi toda su filmografía, comienza con la misma premisa de la película anterior, que es que Maverick (Tom Cruise) es el mejor, aunque ya esté viejo de narices, y el problema son los que no lo dejan hacer todo lo guay que él puede hacer, no esa megalomanía que lo lleva a no saber cuándo parar. Como en el fondo es imbécil, la caga, y termina siendo "degradado" a dar clases en la misma academia en la que ya se cargó a su compañero por ir de chulo, y donde no sólo se enfrenta a ese recuerdo, sino a su propio fracaso en la vida sobrecompensado por sus habilidades al mando de los "cazas".

No evitamos los planos de señores sudorosos semidesnudos jugando a deportes físicos, los atardeceres en el desierto, las banderitas... Pero el mensaje es diferente, casi a modo de sopapo continuo a los adalides del "individualismo". Cruise parece estar en vías de maduración, adopta una posición casi de padre con los cadetes a los que tiene que entrenar para otra misión imposible, termina enrollándose con una mujer de su edad (qué guapa es Jennifer Connelly) aunque ambos actúan como adolescentes, y fomenta el espíritu de grupo que en la película original se despreciaba sistemáticamente. 

La historia de amor, de amantes que se reencuentran y comienzan a comportarse como niñatos, es creíble y está bien integrada en la trama (y en el viaje de Maverick hacia su madurez), las instituciones siguen saliendo malparadas, aunque en este caso más por desconfianza lícita que por puro capricho, los conflictos entre compañeros y con su superior parecen tener sentido y estar también bien manejados en el guión, los compañeros se alegran por los logros ajenos,  y toda la epopeya final, la misión que lo genera todo y el rescate posterior (donde hasta el más "individual" de todos los pilotos termina jugándose la vida para ayudar a sus compañeros) es trepidante y emocionantísimo.

No deja de ser un blockbuster, no va a cambiar nada en la historia de la cinematografía, pero qué bien ver una película bien hecha. Y qué bien que te sorprenda tanto algo de lo que esperabas tan poco.

miércoles, 22 de febrero de 2023

Los 100

The 100 (serie de TV, Alloy Entertainment/Warner Bros, Television/ Bonanza Productions/ CBS Productions)
 
 
 
¿Hay algún motivo para que alguien más allá de la primera parte de la veintena pierda ciento y pico horas de su vida viendo una serie de adolescentes distópica? Pues podría ser, si al menos fuera buena, lo que no es el caso. ¿Que por qué lo he hecho yo? Pues miren ustedes, si algún día lo averiguo, ya lo haré saber.
Inicialmente The 100 es divertida en el mismo sentido en que es divertida Pretty Little Liars, una colección de adolescentes haciendo cosas que no les corresponden, tomando decisiones que los adultos aceptarán sin problemas a pesar de decantarse siempre por las peores decisiones posibles, y empeorando sistemáticamente situaciones ya de por sí imposibles, siempre es motivo de disfrute, aunque sea por las risas. En este caso, además, situar esa dinámica en un entorno cercano al fin del mundo acentúa la posibilidad de desastre completo, y eso siempre es un plus para los que tenemos poco aprecio a la humanidad, todo sea dicho. 
La historia es que hubo un apocalipsis nuclear, y unos cuantos supervivientes llevan siglos en una nave, "El Arca", orbitando la Tierra esperando a que  los niveles de radiación bajen lo suficiente para poder volver a vivir en ella. Una nave donde cada vez los recursos son más escasos, lo que parece servir a sus dirigentes para adoptar un estilo dictatorial, en el que cualquier mínima actuación contra las férreas normas que presuntamente van encaminadas a no desaprovechar lo poco que tienen, será castigado severamente con la muerte. 
Pero se les ocurre que por qué matar a un manojo de adolescentes descerebrados y cargar con esa culpa, cuando siempre pueden mandarlos a la Tierra para "comprobar" si pueden vivir en ella. Al parecer, es una especie de medida de gracia porque, por lo que sea, pueden vivir cientos de años en el espacio pero no tienen forma de saber los niveles de radiación en superficie.
Cuando los desechados llegan al planeta no sólo no se mueren, sino que optan por intentar establecer una convivencia cuando, en su mayoría, son una panda de inadaptados egoístas que estarán peleándose entre ellos para ver quién la tiene más larga demostrando ser el más psicópata, envite que gana de lejos (y lo seguirá haciendo durante siete larguísimas temporadas) nuestra, no por más protagonista, querida, Clarke, que demuestra ser otra demagoga más que dice hacerlo todo por los demás, pero al final todo se reduce a que hay que hacer lo que diga su coño.
Una vez resuelto ese pequeño escollo, nuestra pequeña dictadora tendrá que vérselas con unos humanos que sobrevivieron a la presunta guerra nuclear volviendo a las sociedades tribales primitivas, porque la radiación parece que les hizo olvidar el desarrollo de la civilización durante miles de años, que no quieren a los nuevos por allí, también por lo que sea, hasta que nuestra dictadorcita termina haciéndose "amiga", que dirían en la prensa rosa, de la de ellos. 
A partir de ahí, pasan y pasan las temporadas con los conflictos con los "indígenas" y su aceptación, el descubrimiento de unos humanos ricos haciendo cosas de gente que se cree mejor que el resto en un búnker, más apocalipsis nucleares, supervivencia extrema, guiños a Mad Max, superpoderes de la radiactividad, huidas de planetas que estallan, viajes a la velocidad de la luz, teletransporte, gente sin ningún tipo de moral, alienígenas que se creen dioses... Demasiadas vueltas de tuerca sin mucho sentido más allá de seguir haciendo una serie que debía funcionar en audiencia.
Las dos primeras temporadas son entretenidas y tienen aspectos interesantes, por más que el guión no es precisamente su fuerte (ni el posterior planteamiento, cada temporada y cada decisión parecen más improvisadas que la anteriores), pero más allá de ahí no tiene prácticamente ningún sentido si no es el observar el descarrilamiento mental que deben haber tenido sus creadores para terminar así. Casi ningún personaje termina siendo simpático, los actores consagrados hacen lo que pueden y los noveles son guapos (algunos al menos), la tensión y la emoción se terminan intentando conseguir a base de cargarse personajes principales o, directamente, de matanzas por malos malísimos a los que no se han cargado antes para que puedan hacer eso, supongo... Mira, mira, qué desastre termina siendo todo. Eso sí, si no te lo tomas en serio, hasta te puedes reír un rato.

martes, 21 de febrero de 2023

Amsterdam

Amsterdam (David O. Russell , 2022)


Por más que no la conozco entera, y por más que me gustara Three Kings, no encuentro en la filmografía de David O. Russell razones para que los estudios le confíen tanto, la verdad. Pero me alegro mucho por él. Una vez visto este pastiche, no tanto por nosotros.

Amsterdam nos presenta la historia de dos veteranos en la Gran Guerra, un médico tullido que, repudiado por la familia rica de su esposa, dedica su desquiciado tiempo a intentar resolver las secuelas de otras pobres víctimas de las luchas de poder, y su mejor amigo, negro en un Nueva York no muy amigable para los de su raza, que son contactados con la hija de uno de sus oficiales durante la Guerra, el único que los trató como personas, fallecido en extrañas circunstancias de camino a USA. Esa misma hija será asesinada, y ellos culpados de ello, al inicio de la investigación que realizan para saber el motivo de la muerte de su querido superior, y que los conducirá a un antiguo amor y amiga de la postguerra que pasaron en el Amsterdam del título, y a una conspiración para introducir el nazismo en los Estados Unidos, aprovechándose de la posición propagandística, y sólo propagandística, de esos presuntos héroes de guerra.

Con todo ello se habla de racismo, de lo hipócrita de la cultura de "los veteranos" (venerados mediáticamente por los sectores conservadores, ninguneados políticamente y desechados socialmente), la salud mental, la deficiente asistencia sanitaria, la corrupción, el poder y la influencia que tuvo el ideario hitleriano en una parte importante de la alta sociedad americana (y en todas las europeas en realidad), que se ha ido trasladando hasta nuestros días.

¿Y qué hay de malo, entonces? Dirán. Pues el cómo, en realidad. El guión hila finísimo, pero de la forma más enrevesada posible sin llegar a resultar realmente complejo, y la dirección termina yendo en tantas direcciones que resulta confusa, ofreciendo cambios casi de género no sólo cada pocos minutos, sino a la vez en la misma escena. Amsterdam son veinte películas a la vez, sin que ninguna de ellas llegue a desarrollarse lo suficiente como para entender qué estamos viendo. Ni siquiera el tramo final, el más coherente en su desarrollo e ingenioso en resolución, el único en que en algún momento logra que la mezcla de géneros funcione, consigue mantener un pulso narrativo suficiente que ayude a que resulte emocionante. Es como si tuviera miedo de lograrlo.

Al final, deja cabos sueltos y sólo los momentos cómicos que incluyen al protagonista funcionan realmente, quizá porque Christian Bale está tan pasado de rosca que parece convertirse en una parodia involuntaria de su propio personaje. Y queda la sensación de que si no hubiesen querido ser tan ingeniosos, tan listos, tan artísticos, podrían haber logrado una estupenda película. Los mimbres estaban.

domingo, 19 de febrero de 2023

The Witcher: El origen de la sangre

The Witcher: Blood Origin (miniserie de TV, Sean Daniel Company/Netflix/Platige Films)


No sé si queriendo emular a los videojuegos o, quizá, las novelas (desconocía completamente la existencia de este personajes y sus mundos hasta el lanzamiento de la primera temporada de la serie), Netflix parece haber decidido exprimir lo más posible al franquiciado televisivo de The Witcher, adaptando todo lo que pueda ser adaptado al formato televisivo/cinematográfico, comenzando por la leyenda que cuenta el origen del primer brujo, mil doscientos años antes del inicio de la historia principal. 

Una leyenda que, desgraciadamente, no consigue tener mayor interés que el de un cuentito que se podría haber resuelto en la mitad de tiempo, previsible, falto de ritmo, con un CGI sólo medio decente, y que, como le pasa a la segunda temporada de su serie máter, pierde mucho con la estructura lineal una vez resueltos los posibles enigmas de la historia, casi inexistentes ya a estas alturas, incluso siendo una historia completamente diferente. 

La han puesto verde en todas partes, por lo que veo. Y, sin ser terrible, en general estoy de acuerdo con todos ellos. Michelle Yeoh está estupenda, eso sí.

sábado, 18 de febrero de 2023

Good Omens

Good Omens (serie de TV, BBC Studios/Amazon Studios/Narrativia/The Blank Corporation/Salt River Studios/Bang Post Production)
 

 
Hace sólo un par de meses se anunciaba una segunda temporada de una serie que había olvidado que tenía que ver, gracias a lo cual la recordé, y hoy estoy aquí hablando de ella. Lo que es injustísimo porque se merecería un par de entradas por capítulo, soy consciente.
De la mente de Neil Gaiman y Terry Pratchett llegó un libro, que actualmente parece ser bastante difícil conseguir, llamado Buenos presagios, donde se contaba la historia de dos ángeles, uno celestial (Azirafel) y otro demoniaco (Crowley), encargados de acompañar a la humanidad, tras la expulsión de Adán y Eva del paraíso, para nivelar la lucha entre el bien y el mal. 
Lo consiguen gracias a un acuerdo no oficial entre ellos, que, confiando en capacidad de la humanidad para lo mejor y lo peor, no sólo les había permitido a lo largo de la toda la historia de la humanidad trabajar lo mínimo cumpliendo sus objetivos (y evitando que ningún "alto ejecutivo" del cielo o el infierno se preocupasen mucho de ellos), sino disfrutar de la vida humana sin consecuencias. Pues lo que vienen siendo un par de trabajadores sensatos, básicamente.
Tras miles de años, las historia que nos van a contar comienza, ante todo, con el "nacimiento" del anticristo, cuya venida final es encargada a un Crowley no muy consciente de sus consecuencias, que con una fe ciega en si mismo y su capacidad de manejo, delegado a un grupo de monjas satánicas, ignora el azar y consigue que el anticristo termine perdiéndose de la poderosa familia a la que tenía que haber llegado (un embajador estadounidense y su petulante esposa) y acabe viviendo en la campiña inglesa acompañado del cerbero que, para complacer a su amo, termina siendo un perrito faldero adorable, tirando al traste una planificación de millones de años.
Aún así, como pasa en todas las empresas, donde nadie comprueba nada, y Azirafel y Crowley siguen creyéndose capaces de mantener su situación, inconscientes de las consecuencias de sus actos, el fin del mundo sigue su curso y, llegado el momento, los Cuatro Jinetes del Apocalipsis aparecen para acompañar a su amo a un Armaggedon que nadie en el cielo quiere evitar porque, al final, lo de menos es el bien o el mal, y lo importante es demostrar quién mea más lejos. 
Nuestros ángeles, amigos y residentes en Londres, tendrán que intentar impedir el fin de un mundo al que aprecian y en el que están muy a gusto, ayudados sin querer por el anticristo y sus colegas púberes en bicicleta. Para eso mismo también viene a UK la última descendiente de la última bruja quemada en la hoguera, cuyos presagios no sólo sirven de hilo narrativo de toda la serie, sino que le permiten a su descendiente hasta saber qué comer en cada momento, por más que ella, una vez instalada, parezca más interesada en placeres terrenales con el último aprendiz del último cazador de brujas.
Me imagino que, como en Sandman, el que Gaiman esté en la producción ayuda a que se vean claras las intenciones y, supongo, a que al guión no se le vea un defecto de primeras y visualmente sea también maravillosa.  Tiene un sentido del humor muy pratchettco, es una comedia perfectamente facturada, como todo lo que hace la BBC, con seis capítulos divertidísimos en los que, como en el resto de obras de sus autores, se cuestiona lo establecido como importante, haciendo muchísima risa con las motivaciones, actitudes, comportamientos y justificaciones de lo normalizado, y apostando claramente por los inadaptados, los que se saltan las reglas y los que se preocupan por disfrutar sus vidas, porque para ellos a lo mejor no es el reino de los cielos, pero si no nos terminamos de cargar el plantea, lo cierto es que aquí se puede estar muy bien. 
 

domingo, 5 de febrero de 2023

Ava

Ava (Tate Taylor, 2020)


Una asesina a sueldo tiene una misión que sale mal, y unos malos muy torpes la buscan para matarla, o algo así. Ava es otra olvidable película de acción y venganza que no tiene sentido, historia, ritmo, intriga ni ningún otro atributo que debiera tener una película de este estilo para poder llegar a ser considerada no ya buena, sino, al menos, entretenida. Tan olvidable que la vi hace meses, y hasta que no he visto que la emiten hoy en La 1 ni me acordaba de ella. No pierdan el tiempo.

jueves, 12 de enero de 2023

Wonder Woman 1984

Wonder Woman 1984 (Patty Jenkins, 2020)


Visto el resultado, no me extraña que tardaran más de la cuenta en ponerla en HBOMax ni que la promoción, dentro de la propia plataforma, haya sido más bien testimonial. Estamos ante un producto que, como Black Adam, intenta buscar un camino propio, en este caso mezclando el intensito cine de superhéroes DC con una comedia romántica, abarca más de lo que puede, quedando cortísima en casi todo, a la vez que desaprovecha un más que generoso metraje en un anecdotario que no para de repetir las mismas ideas y que consigue hacerla aburridísima.

Se desperdician los personajes de villanos, las tramas las hemos visto mil veces, se habla de la pérdida, los sacrificios, la redención, sin profundizar absolutamente nada en ello, las redenciones son absurdas, y Wonder Woman se pasa media película volando porque Gal Gadot entre las nubes es muy fotogénica, supongo. 

Kristen Wiig tiene un personaje que podría haber sido estupendo si los guionistas se hubieran acordado de él, claro que no parece ni que recordaran cómo hacer una estructura mínimamente coherente, y da hasta lastimica ver cómo agotan a Cheetah y como, después de dos horas y media, ese final es tan burdo y tramposo.

La dirección no se diferencia de la que cualquier artesano de Hollywood podría haber hecho, los actores hacen lo que pueden, y hasta los efectos especiales parecen cutres. Todo tan mal que no merece la pena ni perder más tiempo hablando de ella.

lunes, 9 de enero de 2023

Black Adam

Black Adam (Jaume Collet-Serra, 2022)

 


Albergaba yo esperanzas, después de llegar James Gunn al intento de universo cinemático DC, y de esas maravillas de la locura y disfrute que son el último The Suicide Squad (y en menor medida Birds of Prey (And the Fantabulous Emancipation of One Harley Quinn)) y Peacemaker (serie de la que ya hablamos en estas páginas allá por verano), en que el camino sería más parecido a ese que al de la continuidad de las aburridísimas (y oscurísimas sólo en cuanto a luz) experiencias previas. 

Ya el último The Batman tendría que haberme dado una pista de lo contrario (parece ser que no escribí aquí lo mucho que me aburrí, tampoco voy a volver a verla para hacerlo ahora que me he dado cuenta), pero este Black Adam confirma que en Warner están más perdidos que el barco del arroz con qué es lo que van a hacer con todo el material de los cómics, cosa que confirmaron posteriormente cuando anularon prácticamente todo lo que había planificado (incluyendo la cancelación del contrato de un Henry Cavill que aparece, de hecho, al final de esta cinta a modo de cameo y posible anuncio de secuelas).

Esta película parece una metáfora de todo el desatino que envuelve los proyectos ligados al sello DC, fuera de los Batmans autorales. Quiere ser tantas cosas, tan profunda, tan intensa, tan interesante, tan emocionante... que no consigue prácticamente nada y, salvo las secuencias de acción, resulta terriblemente aburrida. Es previsible, el final se alarga mucho más de la cuenta, el arco del protagonista no tiene sentido y su colaboración con la "Sociedad de la Justicia" sólo sirve para dibujar unos superhéroes que no tienen mucho interés (y el único que lo tiene, de hecho, es sacrificado por el bien común). 

Dwayne Johnson hace de roca, nunca mejor dicho. Le sienta muchísimo mejor el tono disfrutón de Jungle Cruise, y ese padre atormentado que va buscando venganza y, de repente, deja de hacerlo para preocuparse lo justo por la humanidad, no termina de quedarle bien. Su dibujo como antihéroe parece sólo utilizarse para lograr un contrapunto cómico del que, cada vez que aparece, huye como de la peste, y sólo su interacción con el Doctor Destino funciona más o menos. Collet-Serra hace lo que puede con un guión que hace aguas por todas partes, aunque tampoco parece que la dirección se encamine más allá que a conseguir el efectismo que logre planos espectaculares y llevar a la gente a los cines, cosa que parece que lograron a medias.

Un despropósito.

domingo, 8 de enero de 2023

Rogue one: una historia de Star Wars

Rogue one: A Star Wars Story (Gareth Edwards, 2016)


Es interesante volver a ver Rogue one después de ver Andor, aunque yo lo hice por otros motivos, porque se entiende muchísimo mejor lo que ocurre en la película, incluyendo diálogos puntuales que parecne un intento sutil de remarcar ciertos aspectos desagradables, tan sutiles que no guardábamos siquiera memoria de ellos. Pero no nos adelantemos.

No me quiero extender mucho, porque no hace falta, no estamos hablando de Bergman. Pero no puedo asegurar que lo consiga, entre otras cosas porque esta es, con mucho, mi película preferida de la franquicia Star Wars (con permiso de The Empire Strikes Back), y además la mejor, en mi poco humilde opinión.

Y lo es, entre otras cosas, porque hace lo que la continuación de la original señala (y ya con eso nos volvimos locos dado el infantilismo del resto), que es dejar claro que existen matices, que la bondad y la maldad es relativa y nunca son absolutas, y que hay héroes que han tenido que ser villanos para poder realizar la heroicidad por la que se les celebra. No solo eso, Rogue one se aleja del canon de princesas, herederos, políticos y magos galácticos (que sólo aparecen en forma de cameos para unir la trama a la de la trilogía original) para centrarse en los verdaderos héroes, los olvidados, los que hacen el trabajo sucio para que luego llegue el Jedi de turno a rematar, cuando ya de ellos no quedan ni las cenizas.

La historia de la consecución de los planos de la Estrella de la Muerte, que llevarán a su destrucción en el presunto Episodio IV de la saga oficial, no sólo fue la primera de las películas off-canon, sino la que más se aleja de la superficialidad del resto de la franquicia, y la que más se acerca a lo que puede ser un desarrollo de personajes. Y a la vez es una película con una trama relativamente sencilla, con una estructura básica similar a las películas originales, y que, quizá, más se acerca al espíritu inicial de lo que presentaba George Lucas. 

Su tipo de final es inédito para este producto, no sólo siendo potentísimo por lo que cuenta, sino, sobre todo, por lo que significa la caída, uno a uno, de los salvadores. Ese es el tema central de la película, al final, lo terrible de la guerra por más que luzca divinamente en pantalla.  Porque Rogue One no deja de ser la película antibélica que del resto siempre se intuyó, y cuyo mensaje ha continuado con el paso a la pequeña pantalla de ese Cassian Andor que acompaña a la protagonista de esta historia, además de la saga del Mandaloriano y de Bobba Fett. Ojalá se dejen de Kenobis y sigan por este camino.


Andor

Andor  (serie de TV, Lucasfilm)

 


No sabía yo hasta el anuncio de esta serie que Cassian Andor, aspirante a coprotagonista de Rogue One, tenía una base de fandom tal y como para merecer una serie. A lo mejor, de hecho, no lo sabían ni siquiera sus fans hasta que Disney+ lo decidió, también podría ser, pero la cosa es que existe y (¡oh, sorpresa!) parecen haberse enfadado mucho con el desarrollo de una serie que, como consumidor del universo Star Wars es, con mucho, de lo mejor que se ha hecho en esta franquicia, ahí ahí con la primera temporada de The Mandalorian.

Empiezo a pensar que el personal no tiene muy claro lo que es una serie, y demanda estímulos continuos, con capítulos donde constantemente estén pasando cosas para estar todo el tiempo emocionados, despreciando el noble arte de contar una historia con sus tiempos, sus reflexiones y sus pequeños pasos para poder entender de lo que se trata, vomitando a boca llena su desdén en redes sociales, haciendo cuanto más ruido mejor porque entienden que así conseguirán que hagan su versión, la buena, la fetén, la que ni siquiera está en su cabeza pero los showrunners y guionistas tienen que adivinar, porque si no, ¿qué hacer?, ¿crecer?

Pero ese no es el tema, afortunadamente. El tema es reivindicar (tarde para los estándares del streaming, también es verdad) una serie que cuenta la historia de uno de los pocos personajes del universo Star Wars con aristas, y el cómo pasa de buscarse la vida como contrabandistas a ser un peón de lo que será la futura Rebelión, como todas ellas, nacida desde el pueblo e instrumentalizada por los poderosos, que no quedan en buen lugar, ni siquiera los presuntamente "buenos".  

Durante doce capítulos donde sí pasan muchas cosas (quizá no tan trepidantes como algunos esperan, pero, desde luego, mucho más lógicas que toda Obi-Wan Kenobi, por poner un ejemplo concreto) va construyendo a paso lento, pero firme, lo que será su capítulo final, el objetivo que se buscaba narrativamente, y posible inicio (si los números dan) para las siguientes temporadas.

Como la película de la que surge, Andor es más oscura, madura y tiene una visión más adulta de lo que nos está contando, lo que personalmente agradezco, que todo el resto de Star Wars. Por más que hay algún que otro giro extraño en el guión, todo tiene sentido para conducir al personaje principal adonde tiene que llegar, y Diego Luna, en ese sentido, cumple con creces.

Visualmente no se le puede poner un pero, lo que no sorprenderá a nadie, el resto del reparto cumple más que bien, y hay un par de personajes (los presuntos villanos) que tienen un recorrido que normalmente se les niega, y que auguran una prometedora continuidad. Ojalá las horas esas que miden les den para confirmar nuevas temporadas. Por más que haya fandom al que no les guste. Total, no les va a gustar nada...


viernes, 16 de diciembre de 2022

Avatar: el sentido del agua

Avatar: The way of water (James Cameron, 2022)



Dado que lo de tener fe en las secuelas de Pocahontas in outer space ha llegado al punto en que gran parte de la crítica ya había decidido que le iba a gustar antes de verla, he decidido, tras ver el tráiler, hacer lo mismo, pero en el sentido contrario.

No sé si en algún momento me veré obligado a tragarme algo que, ya para atraerme al cine, me venden como más de lo mismo, LITERALMENTE (los humanos vienen a atacar nuestro planeta, esta vez por agua en vez de por tierra), pero por mi parte se va a meter al cine a ver una postal en movimiento de TRES HORAS Y CUARTO, nada más y nada menos, Rita la Cantaora. Y el perrito que la acompaña la puede acompañar si quiere a verla. Por más CGI “monumental” ( lo he leído) que lleve, prefiero cualquiera de Marvel, al menos no quieren engañar a nadie.

jueves, 8 de diciembre de 2022

Argentina 1985

Argentina 1985 (Santiago Mitre, 2022)


 
Toda esa gente que se queja de cómo las plataformas están arruinando el cine no han vivido en su vida en una ciudad de provincias donde, si hay algún cine cerca, no emitirían nunca una película como Argentina 1985. Por lo que personalmente agradezco mucho a Amazon que la tenga en su catálogo desde poco después de su estreno.

No seré yo quien diga que esta es una de las mejores películas del año, ya hay cientos de webs que lo afirman y que sí que han tenido acceso (y ganas) para ver el resto con lo que hacer la comparativa, lo que sí que es cierto es que estamos ante una película enorme, monumental, a la que no consigo encontrarle un pero. 

Argentina 1985 trata la historia del Fiscal designado para hacerse cargo de la acusación del juicio civil contra los militares que llevaron a cabo el "Proceso de Reorganización Nacional" argentino, esa dictadura que sumió al país en el terror y la ruina, tras el vergonzoso juicio militar que los exoneraba de toda responsabilidad. Un cargo que conlleva una responsabilidad de la que nadie puede exonerarlo, la del Fiscal, que nadie quiere, a la que nadie ayuda, que es puesta continuamente en duda por todas las partes implicadas, que se boicotea, que le lleva a recibir amenazas (hasta el punto de tener que sacar a su familia de Buenos Aires) y para la que sólo logra ayuda de un grupo de jóvenes recién licenciados que no tienen nada que perder, y un ayudante idealista que puede perderlo todo.

Habla, con profundo respecto, del dolor y el miedo de las víctimas, a las que da voz e, incluso, justifica cuando no quieren tenerla, y señala sin miramientos a los culpables, tanto los que se sientan en el banquillo, como los que no (las presiones sociales, de los militares, del gobierno, el manejo de los jueces...), mostrándose reacia a aceptar el veredicto de compromiso que finalmente se logró.

Y lo hace con un tono, hasta cierto punto, amable. Con momentos de intriga, de humor, de drama, de miedo, mezclando costumbrismo familiar y maquinaciones políticas, y haciéndonos partícipes de la idea de que la vida es puro teatro (por lo que, precisamente, el personaje de Somigliana es tan importante para lo que pasa en la sala), y de que el esfuerzo por la lucha por la justicia debe ser conjunto, no personal.

Se apoya en un guión estupendo, una dirección inmaculada que articula sin fisuras momentos casi videocliperos con otros largos e intimistas, y, sobre todo, unos actores que están para chillarles, especialmente un Ricardo Darín que se lo come todo desde la primera a la última escena. Es emocionante, divertida, ágil, trepidante... todo por momentos y todo a la vez.

Aún hay sitios en los que está en el cine. Si tienen la suerte de poder disfrutarla en pantalla grande, háganlo. Por los que no pudimos.

domingo, 4 de diciembre de 2022

Archer

Archer (serie de TV, FX Productions/Floyd County Productions)


Hará poco más de un mes que Netflix estrenó en España la ¿última? temporada de una serie que lleva trece años siendo, creo, injustamente ignorada por el mainstream. Y hace ya casi tres semanas que me tragué la última, y demasiado corta, temporada en dos tardes, y que llevo pendiente hablar de ella porque no sé qué es lo que tengo que decir de Archer más que animar al que no la haya visto a qué lo haga. Y que la disfrute.

Oficialmente, Archer es una serie de animación para adultos, si es que eso quiere decir algo. Archer comienza como una comedia de acción, en forma de animación realista, y que se inspira en la vida de Stearling Archer, espía de profesión en la empresa de su madre, que no sólo comparte con su progenitora interés profesional, sino una lista completa de cualidades que convierten a ambos en seres francamente despreciables hechos el uno para el otro, con más que evidentes traumas compartidos y un alcoholismo galopante que sólo preocupa a los demás.

Trabajar en una empresa de espionaje supone una cierta laxitud moral, cosa de la que no se salva ni Lana, quizá el único personaje medianamente normal, pero es que el resto de miembros del ISIS (sí, así se llama la empresa de espionaje que trabaja en gran parte para el gobierno de los EEUU) se mueven entre el desquicie y la perversión, cuando no ambas cosas. Tanto que, cuando el Gobierno de los EEUU termina cerrando una empresa que no hace más que dar problemas, el modo de ganarse la vida que encuentran es dedicarse al tráfico de drogas.

Se bromea con la violencia, el sexo, las inseguridades, la delincuencia, los experimentos científicos inmorales, la muerte, la explotación, el capitalismo… cualquier cosa que sea de dudosa moralidad va a ser alguna de las características de algunos de unos personajes a los que, a pesar de todo, se les va cogiendo cariño, tanto como a su impresentable protagonista.

No hay ningún tipo de evolución en los personajes, al menos no a mejor. Parece que cada historia quiere superar en locura a la anterior y, ciertamente, casi siempre lo consigue, a base de descolocarnos cada vez que puede, cambiar de género cada vez que tiene oportunidad, y no parecerse nunca a ella misma.

Optó por poner en coma a su protagonista durante tres de sus temporadas, dedicando cada una de ellas a uno de sus sueños, donde vivía vidas similares con personajes similares a los de su vida real, pero inspirado en épocas diferentes, permitiendo explorar otras estéticas, y homenajear estilos cinematográficos diferentes, hasta que Archer se despierta al final de la temporada 10.

Las dos últimas temporadas son de duelo, el primero el que tiene que hacer Archer sobre su vida previa al coma y su mayordomo/esclavo muerto, y la segunda, involuntaria, la que tuvieron que hacer frente los creadores con el fallecimiento de la grandísima Jessica Walter, voz de Mallory Archer, fallecida el año pasado y a la que se le dedica un último episodio de la duodécima temporada que llega de forma precipitada, en forma de desenlace completo, y sin que dejar abierta posibilidad de continuación aparente. Aunque, a pesar de que ella ya no esté, ojalá me equivoque.

martes, 8 de noviembre de 2022

Jungle Cruise

Jungle Cruise (Jaume Collet-Serra, 2021)



Intentar poner de acuerdo a mucha gente que no tiene nada que ver en gustos cinematográficos lleva, a veces, pocas veces, a ver películas con las que todo el mundo se queda contento. No porque sean obras maestras, sino porque son asépticas, entretenidas, y ayudan a pasar el trámite de ver la película en familia sin conflictos ni quejas.
Por más que Dwayne Johnson me caiga simpático tras haberlo visto en sus visitas al Saturday Night Live, nunca me hubiera puesto a ver una película suya si no hubiese sido una solución de compromiso. Y tampoco es que me arrepienta, vistos resultados anteriores.
Jungle Cruise no inventa la rueda, ni lo pretende. Es una cinta de aventuras hollywoodiense clásica con mucho toque humorístico, una historia que ya hemos visto antes y unos giros de guión que no sorprenden en absoluto. Es como una copia de cualquier película de Errol Flynn, con un guión más repetitivo, un humor más actualizado y, sobre todo, mucho CGI (es de lo que se trata), que cumple perfectamente su función.
Es amena, divertida, tiene momentos de tensión bien llevados y, aunque, como todas las superproducciones de unos años a esta parte, podrían haberse ahorrado al menos media hora de repetición de situaciones y circunstancias que no aportan nada, resulta simpática y es disfrutable.
Me hizo mucha gracia que dos de los malos sean Dani Rovira y Quim Gutiérrez en estado de descomposición, por cierto.

viernes, 4 de noviembre de 2022

La casa del dragón

House of the Dragon (serie de TV, HBO/1:26 Pictures)


Al contrario de lo que contábamos ayer con The rings of power, parece que todo el mundo está muy contento con la adaptación de la historia de los Targaryen post-unificación de los siete reinos, y no es de extrañar porque, básicamente, repite los esquemas de todo lo que hizo un gran éxito a Game of Thrones, y tiene al propio autor de la saga asociado al desarrollo, con lo que se nos asegura cierto nivel de lealtad a la historia que la de los anillos no va a poder tener, porque no tiene suficiente material en la que basarse.

En ese sentido, House of the Dragon no deja de ser una serie de intrigas palaciegas, aderezada con sexo y violencia, en la que no hay personajes íntegros, y hay una fijación a la resolución trágica y/o sórdida de cualquier acontecimiento, seña de identidad de la franquicia y de su autor.

Centra su visión en la historia de Rhaenyra, hija única del Rey Viserys, elegido como monarca en vez de su prima Rhaenys, simplemente por ser hombre, y que deberá desafiar al reino nombrando como heredera a su única hija, cuya sucesión se complicará con el nuevo matrimonio del Rey con la hija de La Mano, antigua amiga íntima de nuestra protagonista, del que nacerán dos hijos varones.

No voy a destripar mucho más de lo que pasa, porque quien quiera spoilers tiene toda la historia de la casa Targaryen a su disposición en la red, pero sí que, independientemente de las diferencias, si en algo se parecen ésta y The rings of power es que, en realidad, todo lo que nos cuentan nos lleva, al final de temporada, al inicio de lo que nos va a contar en realidad, en este caso la guerra civil Targaryen o Danza de los dragones, cuyo inicio involuntario se nos presenta en forma de evento tremebundo a final del último capítulo de esta primera temporada.

Por lo demás, el tratamiento es completamente opuesto. Si bien el tono es reposado y dedica tiempo suficiente a la construcción de personajes y conflictos, los años pasan demasiado rápido, se descuidan personajes fundamentales (Rhaenys nos cae bien, pero casi sólo se esboza, y Daemon no se nos presenta más que como un perverso, por poner los ejemplos más evidentes), se da mucha importancia a detalles escabrosos y se dejan sin explicar situaciones que parecen fundamentales en la trama.

A pesar de todo es entretenida, desagradable por momentos, maneja bien el drama y la épica y nos enfrenta a situaciones terribles porque, sigo pensando, George R.R. Martin es el que se lo pasa bomba viendo hasta donde puede aguantar el público. Al parecer, bastante. Y por lo que he leído respecto a la historia, esta temporada no va a ser nada comparada con la siguiente. Otro año y medio tendremos que esperar, y yo lo haré con ansia.

jueves, 3 de noviembre de 2022

Los anillos de poder

Lord of the Rings: The rings of power (serie de TV, New Line Cinema/Warner Bros. Television/Amazon Studios/Harper Collins Publishers)



¿Quién podría imaginarse que el fandom de Tolkien iba a indignarse muchísimo porque Amazon no ha adaptado un libro del que no tiene los derechos, y en su lugar ha optado por inventarse una trama que sólo aparece bocetada en algunos de los libros, haciendo, además, modificaciones mínimas que encajan mejor con la idea de los guionistas acerca de lo que quieren contar? 
Dejando la estupidez de los de siempre aparte, las impresiones iniciales de la que se ha presentado como la serie más cara de la historia no han sido precisamente entusiastas, entre otras cosas porque ha coincidido temporalmente, y se ha vendido una competición absurda entre ellas, con el estreno de La Casa del Dragón, que tenía mucho más fácil contentar a los fanses. Ya hablaremos de ello mañana, creo.
En todo caso, me parece desproporcionado. No creo que The rings of power sea una mala serie, ni siquiera una mediocre. La producción es impresionante, objetivamente es una serie bella, y como toma de contacto inicial para presentarnos la Tierra Media y el ascenso y primera caída de Sauron, además de la caída de Númenor, la formación de los reinos de los hombres, el declive élfico y su conflicto con los enanos, cumple más que de sobra, por más que el ritmo sea deliberadamente pausado y el protagonismo de Galadriel (esa especie de témpano insufrible) al final pese como una losa sobre el resto de personajes, mucho más interesantes.
Cierto es que no terminamos de ver adónde van determinados caminos, a veces el guión va dando demasiadas vueltas para no llegar a ningún sitio, la tensión es sólo intermitente y, en definitiva, tarda mucho más de lo que debería para llegar, al final de la temporada, al inicio de lo que será la historia que nos quieren contar.
A pesar de todo, yo he disfrutado del viaje. Me sigue intrigando mucho Adar, los orcos y el resto de personajes siniestros, la acción funciona muy bien, me fascinó la erupción del Monte del Destino y ver cómo los elfos son, finalmente, los responsables de todo el desastre desde su atalaya moral.
Casi dos años tendremos que esperar para la siguiente temporada. Curiosamente, el ritmo adecuado para esta serie. Deseando estoy ver qué nos tienen que contar.

lunes, 31 de octubre de 2022

La escuela del bien y del mal

The School for Good and Evil (Paul Feig, 2022)


Llevo semanas leyendo artículos y/o pensamientos varios acerca de esa especie de nuevo orden de las cosas según el que todo se reduce a lo puro dicotómico, no sea que si se plantean todos los aspectos de una película, por ejemplo, tengamos que pensar si nos merece la pena.

Viene a colación para esta adaptación perpetrada por Netflix no porque genere dudas acerca de su calidad, ciertamente escasa, sino porque, precisamente, la base del conflicto que se genera tiene que ver con una separación dicotómica que, como no podía ser de otra forma, se revela no sólo como falsa, sino como perversa.

Quizá eso, por más que se desvele como una parte ínfima dentro de un metraje desmesurado, y los momentos de comedieta romántica adolescente, de haberse potenciado, podían haber salvado una cinta que, sin embargo, se decanta por la acción y el misterio de una historia que no tiene ni lo uno ni lo otro, a costa de unos efectos especiales justitos y de una dirección artrósica..

Por momentos parece un telefilm carísimo, la mayoría de los diálogos son vergonzantes y sólo los actores adultos parecen estar medianamente cómodos, como si estuvieran en una película distinta.

No es la peor película del año, ni la peor de Netflix, ni siquiera llegará al top 10 de lo peor que ha hecho la compañía en el año, por más que los titulares se empeñen en lo contrario. Es una película mediocre que podría no haber estado mal como entretenimiento, si se hubieran propuesto eso y no se lo hubieran tomado tan en serio.



jueves, 27 de octubre de 2022

Lightyear

Lightyear (Angus MacLane, 2022)



Pixar parece empeñado en querer reinventar la rueda que ellos mismos perfeccionaron, contándonos una vez tras otra la misma película que ya nos han enseñado un millón de veces. Y eso no necesariamente es malo, si la rueda funciona, ¿qué hay de malo en usarla? Pues, a mi modo de ver, que la película de aventuras perfectamente diseñada, con el discurso de lo sentimental como motor de todo lo bueno, ensombrece lo interesante de algunas propuestas, como la interesantísima reflexión acerca del paso del tiempo y los riesgos que esconde la obediencia acrílica con base ideológica.

Porque Lightyear es una estupenda cinta de aventuras, pero sería mucho mejor película si hiciera más caso a lo que cuenta que a hacer la comedieta aventurera familiar perfecta. Todo ello para que haya padres de familia que la boicoteen por una escena que dura, literalmente, un segundo, y que puede ayudar a que mucha gente termine de entender que hay familias que existen y van a seguir existiendo. Sólo por eso, merece un punto más.

miércoles, 26 de octubre de 2022

La momia

The Mummy (Alex  Kurtzman, 2017)


Supongo que intentando arrimar el ascua a la sardina del MCU, Universal intentó relanzar su Dark Universe, esa especie de universo cinematográfico de monstruos desarrollada por la compañía desde sus inicios hasta principios de los sesenta, olvidándose de sus remakes más exitosos y comenzando una nueva era “rehaciendo” esa maravillosa La Momia de 1999 (fantástica película de aventuras) en un aparente tono más oscuro y, supongo, ¿adulto?, y dando como resultado un despropósito descomunal que no terminó de descalabrarse en taquilla, pero que fue masacrada, con razón, por crítica y público.

De lo peorcito que ha hecho Tom Cruise en los dosmil, y tiene competencia, sólo los primeros treinta minutos de este bodrio son capaces de explicar el por qué ese relanzamiento se canceló hasta nueva orden. Las otras dos horas que siguen ya se ven por puro masoquismo. Qué espanto, virgen.