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lunes, 15 de septiembre de 2008

Drácula (George Melford)

Drácula (George Melford, 1931)

Tras la reseña que hice del Drácula de Tod Browning, sangreybesos me recomendó esta otra, versión en español (aunque deberíamos decir en mexicano) de la película de Browning, de hecho, rodaban por la mañana la de Browning, y el equipo de la versión en español rodaba lo mismo por la tarde.
A Browning se le achacaba demasiada teatralidad. A la versión de Melford se le puede achacar demasiada influencia del cine mudo. Y es que, si bien la realización quizá sea algo más ágil en cuanto a cámara (que no mucho), las interpretaciones son más bien lamentables para una película sonora, aunque hubieran quedado muy bien en películas mudas. Los actores gesticulan, declinan más que hablan el mismo guión de Browning (incluyendo el “yo nunca bebo... vino”, que queda bastante ridículo), y falta Bela Lugosi, principal reclamo (y principal atractivo) de la película de Browning. Y es que el Drácula interpretado por Carlos Villarías ni da miedo ni inquieta ni na de na. Tiene alguna escena interesante, aunque muchas parecen calcos de las de Browning, y la teatralidad sigue presente, le pese a quien le pese.
Hombre, hay que reconocer que todo tiene un toque kitsch importante, cosa que la hace resultar entrañable, y que el resultado es divertido pero, querido sangreybesos, poco más, al menos desde esta humilde tribuna.


sábado, 28 de junio de 2008

Drácula

Drácula (Tod Browning, 1931)


Esta es la película sobre el personaje del conde Drácula que más me gusta. Incluso más que la de la de Coppola, por mucho que esta última sea mucho más fiel a la novela. Pero a mi la de Browning me encanta, como el Frankenstein de James Whale. Con muchos menos medios de los que se dispone ahora, Browning crea una película moderna, que, a estas alturas, no ha perdido nada de su frescura, de su fuerza ni de su sensualidad (que la tiene), y, aunque un poco ingenua, sigue funcionando como película de suspense. Además de darle a Bela Lugosi el papel de su vida, nunca mejor dicho. Tiene cierto toque teatral, para qué negarlo, pero eso no es óbice para que sea una gran película, y un gran clásico del terror.

jueves, 26 de junio de 2008

Freaks, la parada de los monstruos.

Freaks, la parada de los monstruos (Tod Browning, 1932)


Desconozco casi toda la filmografía de Browning salvo dos películas, que son las que comentaré aquí. Tanto porque la mayoría de su carrera cinematográfica pertenece a una etapa muda en la que tengo muchísimas lagunas, como porque tampoco me he puesto, para que engañarnos. Pero el hecho de repasar a de la Iglesia me ha recordado esta película.
Y no será porque lo que he visto no me guste, comenzando por esta Freaks, espectáculo dantesco de la deformación humana, y no me estoy refiriendo a
la deformación física. La película es una muestra de la perversidad humana, no ya sólo ante el personaje de la trapecista que engaña al enano para casarse con él y desplumarlo, sino de ese mismo enano y todos los "monstruos" que lo acompañan en el circo contra esa trapecista (que tanto recuerda a la gran Lola Lola de El ángel azul), metáfora de una sociedad que los rechaza y los relega a mero espectáculo, frívola y superficial, que termina de la peor forma que ella misma pudiera soñar.


La polémica estuvo servida en su momento por el uso de gente con deformaciones para el rodaje. Se calificó como horrible, y su distribución se vio mermada hasta el punto de tener que ser retirada de los cines. Con ello, Browning consiguió, entre otras cosas, que le dieran la razón. Esos "seres" deformes eran, nuevamente, desterrados al circo. En la pantalla grande sólo se podía ver "belleza". Pero independientemente de eso, esta película no deja de ser una obra maestra por ella misma, por lo que trata y por cómo lo trata. Por mucho que la sensación que deje sea totalmente desagradable. Además de dar título a lo "friki", termino del que podríamos hablar mucho a estas alturas, pero no va a ser el día.