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lunes, 4 de abril de 2011

Monty Python's Flying Circus

Flying Circus (BBC 1969-1974)


Creía haber hablado ya de esta serie, pero viendo la lista de entradas, parece ser que no. Claro que cuando la he tenido presente desde inicios de este blog, allá en 2007, mientras hacía anotaciones de las posteriores Los caballeros de la mesa cuadrada y La vida de Brian, también es fácil confundirse.
Estoy convencido de que pocas veces en la historia de la cultura del siglo XX ha habido más talento reunido que dentro de los Monty Phyton. Y con eso ya estoy
diciendo lo que va a ser esta entrada.
Amos absolutos del humor absurdo, creadores de un tipo de comicidad que luego ha sido explotado por todos los que han querido hacer humor inteligente y plagiados hasta por ellos mismos (The meaning of life no es otra cosa que una sucesión de sketches que bien podrían haber formado parte de esta serie), es en esta obra maestra incontestatable de la televisión donde dan forma, pulen y embellecen lo que nos ha llegado de ellos y conforma todo el universo que los rodeó cuando existían y los ha seguido rodeando tras su disolución.


En realidad lo que hacen no es más que lo que ya expliqué aquí antes, y tampoco me quiero repetir. Así que simplemente diré que, cuarenta años después, el circo de los Python sigue volando alto, alto, mucho más alto, que toda la comedia que hemos podido ver en la catodia desde entonces.
Y no hablemos, evidentemente, del producto patrio, que es harina de otro costal... Aunque es curioso que uno de los más divertidos e ingeniosos gags que tenía el programa fuera a costa de nuestra historia. Recuerden (y si el youtube me deja, lo insertaré) que Nobody expects the Spanish Inquisition.




lunes, 17 de enero de 2011

Frase de la semana


¡Ja,ja! ¡Nadie se espera a la Inquisición Española!

Los Inquisidores en Flying Circus.

P.D.: Algún día tendré que hablar de esta joya. Lo se.

martes, 20 de enero de 2009

El sentido de la vida

El sentido de la vida (Terry Jones, 1983)


O como los Monty Python siguen haciendo de las suyas hasta el final, que tuvo lugar aquí. Sucesión de esketches que supuestamente estudian las distintas épocas de la vida del ser humano sin que exista interrelación entre ellos, e interrumpida a mitad por el corto con el que se inicia la película y que, supuestamente, no tiene nada que ver con el argumento, los Python dieron el último coletazo precisamente siendo más irreverentes y políticamente incorrectos que nunca, saltándose todas las leyes fílmicas habidas y por haber, y jugando a no dejar títere con cabeza nuevamente de la forma más insana posible.
Como en Flying Circus (algún día hablaré de ella, de algunos de sus gags concretamente), como en Los caballeros de la mesa cuadrada o como en La vida de Brian, los Python arremeten contra toda la moralidad reinante y contra todo el orden establecido, de forma más brusca (el episodio del trasplante de órganos es soberbio) o más sutil (la asquerosa escena del opulento gordo comiendo hasta reventar...) pero manteniendo la coherencia que el film no busca en cuanto a su temática fundamental: hacer quedar a la humanidad entera como una panda de imbéciles. Absurda de principio a fin, los únicos personajes sensatos son los peces, y eso dice mucho.

martes, 20 de noviembre de 2007

Monty Python. Volumen 2: La vida de Brian.

La vida de Brian. (1979)


Parecía que los temas se iban agotando, tantos años después, por lo que los Python realizaron una película rizando el rizo. Como mofarse de la vida de Jesucristo directamente, lo mismo era demasiado (aunque para estos me temo que no había nada que fuera demasiado), lo hacen a través de un personaje (Brian) al que confunden con el susodicho salvador católico desde el momento en el que nace, y, en base a esto, los equívocos se suceden, para acabar con la crucifixión. El estilo es el mismo que el de Los caballeros de la mesa cuadrada, una sucesión de sketches con un débil argumento de conexión (aquí, el personaje de Brian), mientras van mostrando gags, que son exactamente los mismos que el Los caballeros de la mesa cuadrada. Repetidos hasta la saciedad, pero que, no por ello, pierden la más mínima efectividad. Lo bueno de los genios es que, cuando descubren algo que sirve, son los suficientemente inteligentes para no innovar.

Monty Python. Volumen 1: Los caballeros de la mesa cuadrada.

Los caballeros de la mesa cuadrada. (1975)


Los Monty Python son referentes en el mundo del humor por varios motivos. Entre muchas otras cosas, crearon, o definieron, un tipo de humor, paródico, que nunca dio mejores resultados. De entre los muchos iconos/arquetipos que despedazaron, uno de ellos, y uno de los más recordados, fue el Rey Arturo. La premisa de la película es la creación de la mesa de Camelot (aquí cuadrada), y el inicio de la búsqueda del Santo Grial. No dejan de ser una sucesión de sketches geniales, con esa anécdota argumental mínima que conduce una trama enloquecida, y que da para jugar con anacronismos, luchas con espadas, estereotipos, personajes, historias más o menos conocidas, todo ello montado de tal manera que no deja lugar a la quietud. Puede que para algunos haya algún chiste que resulte molesto, incluso cruel (lo de matar al viejo por nueve peniques, por ejemplo), pero dentro de lo cómico, estos genios saben jugar con el absurdo, por más desagradable que resulte, y repetir el gag hasta el punto de exprimirlo todo el tiempo, y aun así seguir provocando la risa. No apto para mentes estrechas, aviso.