Soy consciente de lo abandonado que tengo el blog a pesar de haber terminado el infierno. Pero como vuelvo a ser universitario y voy atrasado, algo tenía que sacrificar. Intentaré remendarlo, aunque no aseguro nada, comenzando por incluir la canción que abría la última película que me apasionó de Tarantino, un magnífico corte que he estado escuchando y reescuchando toda la semana.
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sábado, 13 de noviembre de 2010
The last race
The last race (Jack Nitzsche, Deathproof OST)
sábado, 23 de febrero de 2008
Reservoir dogs.
Reservoir dogs (Quentin Tarantino, 1991)


Y llegamos a la mejor película de Tarantino, la que lo inicia todo y la que sirve de germen para el resto de su filmografía. Falta, quizás, el humor, es una película más de gansters pura que otra cosa, pero la estética y las bases de todo el resto de su cine están aquí. De sólo hora y media de duración, cosa, en el caso del director que nos ocupa, impensable posteriormente (hasta Deathproof), unos actores en estado de gracia que hacen de mafiosos que van a atracar un banco, comienzan discutiendo por el significado del Like a Virgin, de Madonna, y terminan todos como terminan. Tim Roth nunca estuvo tan guapo, y Harvey Keitel tiene que agradecer que el mundo lo recordara gracias a esta soberbia obra.
Aclaro, puede que no sea la mejor, pero a mi me lo parece.
Aclaro, puede que no sea la mejor, pero a mi me lo parece.
jueves, 6 de diciembre de 2007
La mejor película del año: Deathproof.
Deathproof. (Quentin Tarantino, 2007)


Estamos llegando al fin de un año, y hay que recopilar. Yo sólo lo voy a hacer ahora. Porque Deathproof lo merece. Pensarán que exagero. Es falso. Sinceramente, y a pesar de que prácticamente no he ido al cine en todo el año, creo que esta es, si no la mejor (vamos a ser menos tajantes) una de las mejores que se ha estrenado en cines. Lo puedo asegurar porque es una película magnífica en sí, sin necesidad de ser comparada con ninguna.
Segunda parte de ese proyecto de Tarantino de resucitar el Grindhouse, pensada para emitir tras Planet Terror (de Robert Rodríguez, bastante irregular, aunque divertida y sangrienta como cualquier gore), Deathproof es la prueba de que, por mucho que intente cambiar, el autor siempre es fiel a si mismo, cuando es autor. Es puro Tarantino (ya lo dije en su momento en el otro blog), sin más. Y en realidad son dos películas bien diferenciadas, la primera de intriga, y la segunda un divertimento divertidísimo (valgan las redundancias) en clave de humor. Al final, la adrenalina sube, y sales del cine (la vi tres veces en dos semanas) con ganas de correr mucho y partir jetas. Diálogos ingeniosos, carreras espectaculares, una banda sonora que es mucho (como todas las de Tarantino), y mi nueva ídola: Zoe Bell, especialista (doble de Zena, la princesa guerrera, y de Uma Thurman en Kill Bill), metida a actriz. Me he cansado de repetir que de mayor quiero ser como ella.

Segunda parte de ese proyecto de Tarantino de resucitar el Grindhouse, pensada para emitir tras Planet Terror (de Robert Rodríguez, bastante irregular, aunque divertida y sangrienta como cualquier gore), Deathproof es la prueba de que, por mucho que intente cambiar, el autor siempre es fiel a si mismo, cuando es autor. Es puro Tarantino (ya lo dije en su momento en el otro blog), sin más. Y en realidad son dos películas bien diferenciadas, la primera de intriga, y la segunda un divertimento divertidísimo (valgan las redundancias) en clave de humor. Al final, la adrenalina sube, y sales del cine (la vi tres veces en dos semanas) con ganas de correr mucho y partir jetas. Diálogos ingeniosos, carreras espectaculares, una banda sonora que es mucho (como todas las de Tarantino), y mi nueva ídola: Zoe Bell, especialista (doble de Zena, la princesa guerrera, y de Uma Thurman en Kill Bill), metida a actriz. Me he cansado de repetir que de mayor quiero ser como ella.

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