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sábado, 13 de noviembre de 2010

The last race

The last race (Jack Nitzsche, Deathproof OST)

Soy consciente de lo abandonado que tengo el blog a pesar de haber terminado el infierno. Pero como vuelvo a ser universitario y voy atrasado, algo tenía que sacrificar. Intentaré remendarlo, aunque no aseguro nada, comenzando por incluir la canción que abría la última película que me apasionó de Tarantino, un magnífico corte que he estado escuchando y reescuchando toda la semana.




sábado, 26 de junio de 2010

Across 110th street

Across 110th street (Bobby Womack)

Muchas cosas se pueden criticar del talento de Tarantino, pero lo que creo que está más allá de toda duda es su exquisito gusto a la hora de diseñar bandas sonoras basadas en canciones clásicas.
Nunca había escuchado nada de Bobby Womack hasta que comenzó Jackie Brown y vi a Pam Grier caminar al ritmo de de la gran Across the 110th street. El porqué nunca lo he vuelto a escuchar debe ser el Tercer misterio de Fátima... porque lo de la crisis no se lo ha creído nadie.




martes, 8 de septiembre de 2009

Inglorius Basterds

Inglorius Basterds (Quentin Tarantino, 2009)


Tarantino es uno de los pocos directores que tiene etiqueta personal en este blog, lo que ya quiere decir algo para el que todavía no se de cuenta. Por ello me cuesta tanto decir que probablemente estemos ante su peor película, pero es lo que hay.
Inglorius Basterds es la aproximación tarantiniana a una película bélica que, por supuesto, tiene de todo menos cine bélico. Lo difícil de entender, y más aún de explicar, es qué es lo que falla en una película que lo tenía todo para triunfar: complejidad argumental, lecturas varias, momentos inspiradísimos y la mano de alguien que, como poco, entretiene con todo lo que hace. Y puede que esa sea la dificultad.

Tarantino, el gran plagiador, tiene, como Beck, la habilidad para llevar a su terreno las más peregrinas ideas que se han ido observando en el cine, coge algo de cada uno de sus referentes y lo mezcla con cuidado para terminar haciendo algo sólo suyo... claro que no podemos hacerlo nuestro y además del resto todo a un tiempo.
Tarantino realiza la tercera parte de Kill Bill (con tanta referencia nos quedamos esperando que aparezca Elle Driver) pero olvida que Kill Bill es un cómic y que, siendo así, no puede tratarlo como una película seria.


El punto de partida es espléndido, la escena inicial parecería rodada por Leone, los múltiples personajes e historias dan ritmo, la planificación de las grandes escenas es espectacular, la estética y el uso de los idiomas está cuidadísimo... pero algo falla.
Todo el mundo, comenzando por él mismo, han señalado las prisas para acabar el rodaje y montar la película, y eso se nota. Parece que la película ha sido diseñada tan rápidamente que chirría por muchos sitios: los Bastardos están desdibujados, prácticamente no existen y podrían ser precindibles incluso, la sucesión de capítulos sin límite intermedio y con esos mismos golpes de efecto que en la historia de La novia (incluyendo canciones ya oídas en sus dos partes) resultan simpáticas pero confusas, el metraje es tan largo que parece que alguna de las larguísimas escenas no haya sido pensada para una obra finita... y por más bello que sea el discurso cinematográfico, pues al cabo de cine trata toda la cinta, resulta fuera de lugar en un juego tan cargado.
Que, visto lo visto en las carteleras, probablemente estemos ante una de las mejores películas que coincidan en estreno... pues posiblemente. Que podría haber sido mucho mejor... también, para qué negarlo. Así que yo, al menos, soñaré con la posibilidad. Una vez montada es lo único que me queda.
Eso sí, aquí les dejo el trailer.




lunes, 5 de enero de 2009

Frase de la semana


¡¡A por él, a por él!!


Rosario Dawson, Tracie Thoms y la grandísima Zöe Bell en Death Proof.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Uno de los nuestros

Uno de los nuestros (Martin Scorsese, 1991)


Absoluto monumento cinematográfico, una de mis películas preferidas de Scorsese (si no la que más), y la razón de que me resulte atractivo Ray Liotta, con eso lo digo todo. Mucho se ha dicho de Godfellas, y poco puedo decir yo a estas alturas. Poco puedo decir porque la historia de la captación, ascenso y caída dentro de la mafia italiana de Henry (Liotta) es una obra de arte del ritmo, del movimiento, de la narrativa cinematográfica tanto filmada como escrita. Tanto que se ha copiado su estilo hasta la saciedad (Tarantino, P.T. Anderson...), tanto que hasta el mismo Scorsese se ha repetido y ha vuelto a los mismos esquemas (con resultados a veces también espléndidos como en Casino) años después.
Larguísima en metraje, que no en duración, el texto que el propio Pileggi (escritor original de la novela en que se basa) adaptó junto con Scorsese para el cine, retrata el mundo de la mafia y de sus allegados, es decir, esa familia de verdad, todo un fresco social de lo que se establece en todos los niveles (afectivos, económicos, laborales
-delictivos...) para todas las personas que están dentro de ese mundo, mostrando personajes perfectamente dibujados desde el inicio encarnados una serie de actores espléndidos (de Niro, Pesci...).


En resumen, una joya. Por cierto, los premios esos del copyright se los dieron ese año a Bailando con lobos... por si alguien todavía se cree que quieren decir algo lo digo.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Sin city

Sin city (Frank Miller y Robert Rodriguez, 2005)


Con la versión digital en cómic llevo en el el ordenador como cuatro años (desde que me enteré del inicio del rodaje, creo). Aun así salvo un leve vistazo no he leído nada porque todavía me resisto, es el único bastión de resistencia para terminar de convertirme en un friki del todo... pero esa es otra historia...
Sin city (la película) es la máxima expresión del cómic llevada al cine. Y me explico. Sin city es un cómic llevado al cine. Todas sus imágenes son viñetas en movimiento por dónde la cámara se desplaza al antojo del director. No existen las secuencias (ni siquiera en las persecuciones con coche) no existe ni siquiera el plano-contraplano, no existe la película, porque no hay película. Hay cómic y se respeta la estética cómic desde el primer hasta el último fotograma.


Porque Sin city es estética pura y dura, independientemente de la trama, complicadísima, pero ya suficiente con el primero de los tres episodios, ese que nos refleja la corrupción que inunda las calles de esa ciudad que puede ser cualquier ciudad donde la ley es la ley del que miente y es más hábil para ocultar las cosas, y que los dibujantes e historiadores de cómics han sido capaces de resumir con mucha más claridad que todos los filósofos y escritores contemporáneos. Por ello aquí lo importante es la estética. Blanco y negro se mezclan con dosis vibrantes de color ocasional, de forma aparentemente inexplicable (si alguien sabe de alguna explicación, que me la diga), se usan las tres dimensiones de forma casi pictórica, las facciones de los personajes son exageradas hasta formas rocambolescas (esos ojos desorbitados de del Toro...), los tintes expresionistas están por todas partes... Sin city es sensorial y sensitivamente una obra maestra... por más que quizá a Robert Rodríguez se le vaya de las manos algún que otro plano violento efectista de esos que tanto le gustan y que sobran. Es el único pero que le tengo que poner.

domingo, 26 de octubre de 2008

Frase de la semana.


"I am gonna kill Bill"

Uma Thurman, Kill Bill, volumen 2.

viernes, 30 de mayo de 2008

Atraco perfecto

Atraco perfecto (Stanley Kubrick, 1956)


Tercera película de Kubrick, y la primera que le daría fama internacional, Atraco perfecto es una perfecta película policiaca acerca de una panda de delincuentes no habituales que planean un robo a un hipódromo que les permitirá de forma fácil cambiar sus vidas y permanecer impunes. Pero nada ni nadie es perfecto, y ni un plan urdido hasta el más mínimo detalle escapa a las contrariedades más o menos previsibles, entre ellas el que una película comercial en los 50 no podía dejar a los "malos" por ahí sueltos.
Independientemente de las novedades que supuso esta película en su momento (comenzando porque los héroes son el grupo de ladrones, que, en ningún momento se presentan como malvados), lo más importante, sobre todo dentro de la filmografía de su director, es la falta de pretensiones. Es una película de puro cine negro, perfecta en su realización, perfecta en su planificación, perfecta en su guión, magníficamente interpretada... y Kubrick no trata de darle más importancia de la que tiene la historia. El resultado es una película que, aun en estos momentos, continúa resultando moderna (adivinen en que película se inspiró el grandísimo Tarantino en Reservoir dogs, cosa que no le quita ningún mérito, desde luego), con una capacidad de sorpresa e intriga como solo tienen las buenas, y que, cuanto más la ves, más te gusta. De esta si que soy fan.

miércoles, 16 de abril de 2008

Resumen semanal: Muchachada Nui 2.2

Muchachada Nui. Temporada 2. Capítulo 2.



Quentin Tarantino metido en un Pulp Fiction que no consigue entender, con Uma Thurman, Vincent Vega y Jules maquillado como en El cantor de jazz, en un concurso de gritos y con disparos múltiples, porque le han desordenado el guión. Las aventuras del joven Rappel con Rappel intentando ligar con su amigo Amsterdam, Enjuto Mojamuto y los politonos, Mundo Viejuno hablando de I+D (donde descubrimos que a Nicolas Cage, igual que Pertegaz y Paul McCartney, antes era un hombre y ahora una mujer vieja), un par de sketches no habituales, y Al fresco, con Marcial hablando de un sueño. Lo mejor, el Celebrities de Manu Chao, muy en el estilo del de la temporada pasada de "Bonor", yendo de solidario y "apátridaarrr", y lanzándole un palo a un antisistema, que va corriendo a cogerlo como un perrillo. Además hace un disco con una sola canción. Genial.

sábado, 23 de febrero de 2008

Reservoir dogs.

Reservoir dogs (Quentin Tarantino, 1991)


Y llegamos a la mejor película de Tarantino, la que lo inicia todo y la que sirve de germen para el resto de su filmografía. Falta, quizás, el humor, es una película más de gansters pura que otra cosa, pero la estética y las bases de todo el resto de su cine están aquí. De sólo hora y media de duración, cosa, en el caso del director que nos ocupa, impensable posteriormente (hasta Deathproof), unos actores en estado de gracia que hacen de mafiosos que van a atracar un banco, comienzan discutiendo por el significado del Like a Virgin, de Madonna, y terminan todos como terminan. Tim Roth nunca estuvo tan guapo, y Harvey Keitel tiene que agradecer que el mundo lo recordara gracias a esta soberbia obra.
Aclaro, puede que no sea la mejor, pero a mi me lo parece.

Pulp Fiction

Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994)


La película más laureada, y quizá más vista, de Tarantino, es un espectacular conjunto de historias narradas con todo el artificio del mundo, con juegos y movimientos de cámaras increíbles y con diálogos sublimes basados en lo mismo de siempre. Estoy pensando que lo malo que tiene el haber comenzado esta filmografía de delante hacia atrás es que ya queda poca cosa que decir, porque todo el cine de Tarantino es parecido. Pulp Fiction quizá se ajuste más a la duración que otras películas suyas, aunque aún así es larga, larga, pero como son tres episodios... bueno, puede aceptarse. El baile de Uma Thurman y John Travolta ha quedado ya como uno de los referentes del cine de los noventa. Y la banda sonora, que no tiene nada de original, es soberbia, como las de todas sus películas. Es una de esas películas imprescindibles, aunque sólo sea por su valor estético.

viernes, 22 de febrero de 2008

Four Rooms.

Four rooms (Robert Rodríguez, Alison Anders, Alexander Rockwell y Quentin Tarantino, 1995).


Cuatro historias que, en ocasiones, se entremezclan, sirven para una película irregular que reunía a cuatro de los directores más prometedores del panorama "independiente" americano. Todo ello con un botones en turno de noche que es el punto de unión de las cuatro historias. El resultado no fue satisfactorio en ningún sentido. Ni había cohesión, ni los episodios eran similares en calidad ni en pretensiones... lo que terminó convirtiendo a esta en una película difícil, que fue un fiasco en taquilla. A mi el episodio de Rockwell me gusta especialmente, aunque todo el mundo dice que el mejor es el de Rodríguez. El de Anders deja bastante frío, y el de Tarantino... bueno, no deja de ser un divertimento basado en un capítulo de Alfred Hitchcock presenta, y donde les daba trabajo a los mismos actores de Pulp Fiction. No da más. Y punto. Y es que hasta los grandes tienen momentos de bajón.

Jackie Brown.

Jackie Brown (Quentin Tarantino, 1997)


Como últimamente más allá del Need for Speed y de mis enfermedades, no tengo cuerpo para nada, el otro día se me ocurrió que podía contar algo que todo el mundo sepa, y decidí retomar la filmografía de Tarantino en sentido inverso, tras Deathproof y Kill Bill. Así que empezaremos por la historia de esta azafata en líos con un mafioso, basada en una novela muy corta de Elmore Leonard, que Tarantino alargó hasta la saciedad en una de sus habituales muestras de megalomanía. El resultado es muy bueno, como todo lo de Tarantino, pero, me he cansado de decirlo, hubiera sido mucho mejor con una hora menos de metraje. Basada en el Baixplotation, ese subgénero de los 70 hecho "para negros" (manda cojones), y teniendo como protagonista a una de las musas de ese género, la inexpresivísima Pam Grier, da una vuelta de tuerca y hace una película, basada en lo que se base, absolutamente tarantiniana, y ya se que me repito mucho cada vez que hablo de Tarantino. Además le da una nueva oportunidad a Robert Foster, actor de más o menos la misma quinta que la baixplotation, y a Bridget Fonda, que por mucha carga genética que tenga, no ha hecho nada especialmente memorable en toda su carrera.
Después de todo esto, quiero que quede claro que a mi esta película me gusta mucho. Que creo que no ha quedado claro. Y es que Tarantino sabe sacar oro de lo que no da para más.

domingo, 3 de febrero de 2008

Very bad things.

Very Bad Things. (Peter Berg, 1997)


Peter Berg, actor y director del que hace años no se nada, dirigió a finales de los noventa esta cafretada que se ganó, no sin razón, todas las iras de las mentes bien pensantes. Pero también toda la admiración de los que no lo somos tanto.
En la línea de los Farrelly, pero con un puntito sanguinario y una estructura fílmica de verdad, Berg crea una comedia negrísima que no deja de ser un divertimento para todos aquellos a quienes nos gusta este tipo de cine. Ácida, terrible y violentísima, deja la escena del coche de Pulp Fiction a la altura de un jueguecito para bebés.
Unos amigos van a celebrar la despedida de soltero de uno de ellos, que se casa con una Cameron Díaz soberbia en su papel de futura Bree Van de Camp. Hartitos de meterse lo más grande, uno de los amigos tiene un pequeño accidente con la meretriz (últimamente me repiten mucho la grandísima cantidad de tacos que digo, así que no quería poner puta) que habían contratado, que acaba con sus sesos desparramados por el baño. Deciden ocultar el asesinato, y, para ello, no encuentran mejor remedio que irse cargando a los testigos potenciales que pueden dar cuenta de lo sucedido, es decir, ellos mismos. Ahí comienza una barbarie divertidísima que acaba con Cameron vestida de novia abriéndole la cabeza a Christian Slater (qué mal envejecen algunos) mientras le increpa por intentar estropear su boda. La escena final no tiene desperdicio. Es, sin duda, uno de los momentos más crueles que jamás ha podido dar el séptimo arte.


sábado, 19 de enero de 2008

Kill Bill.

Kill Bill. Volúmenes 1 y 2 (Quentin Tarantino, 2003 y 2004).

Cuando uno está de resaca, ha dormido poco, y ha tenido que ir a un compromiso para almorzar, hay una experiencia fantástica, que es volver a ver algo que te gusta y que te sabes de memoria, que no te exige esfuerzo. Yo hoy estoy así. Y como hacía tiempo que no la veía, y tenía ganas, estoy revisionando Kill Bill.


Que soy muy fan de Tarantino es algo que no creo que sorprenda a nadie a estas alturas. Que Kill Bill me encantó, tampoco. Y me sigue gustando cada vez más. Por mucho que sea el más fiel reflejo de la megalomanía a la que puede llegar don Quentin. Y es que una historia que se habría podido contar en hora y media termina convirtiéndose en dos películas de casi dos horas de duración, si bien ese exceso, como siempre en Tarantino, sirva para demostrarnos un talento que, a estas alturas, y después de todo lo visto, parece ilimitado.
Al final, como había que diferenciarlas, cada una de las dos partes tiene personalidad propia. En realidad, no tienen nada que ver, y si no fuera porque son continuación natural de la misma historia, podrían haber funcionado de forma independiente sin ningún problema.
El Volumen 2 es más tarantiniano, y, lo reconozco, mucho mejor película. Los diálogos son elaborados, a la manera de Tarantino, claro, la tr
ama es más compleja, aparece la sentimentalidad, los personajes están mejor definidos, el rodaje es más cinematográfico... pero a mi me gusta más el Volumen 1, una película fundamentalmente audiovisual, casi inmersa en lo videoclipero, y heredera no ya del manga, que es la referencia que a todos se nos viene a la cabeza, en parte por el episodio de La historia de O-Ren, sino, sobre todo, heredera de ese cine de acción de los 70 donde lo único que había era acción. Sólo que aquí está mucho mejor rodado. Y además la doble de Uma Thurman es mi adorada Zoe Bell (¡¡VIVA!!).


Comercialmente en EEUU por lo visto fue un fiasco. En Europa le fue algo mejor, como siempre. Pero aun así se rumorea que se quieren hacer dos partes más, lo acabo de leer en la red (interneeerrr, interneerrr). Espero que no la caguen.


Por cierto, quiero el abrigo que Elle Driver, mi personaje preferido de toda la película, lleva al principio del Volumen 1, previo a disfrazarse de enfermera (con el parche con la cruz roja, es genial). Es el único enamoramiento que me sigue durando años.


jueves, 6 de diciembre de 2007

La mejor película del año: Deathproof.

Deathproof. (Quentin Tarantino, 2007)


Estamos llegando al fin de un año, y hay que recopilar. Yo sólo lo voy a hacer ahora. Porque Deathproof lo merece. Pensarán que exagero. Es falso. Sinceramente, y a pesar de que prácticamente no he ido al cine en todo el año, creo que esta es, si no la mejor (vamos a ser menos tajantes) una de las mejores que se ha estrenado en cines. Lo puedo asegurar porque es una película magnífica en sí, sin necesidad de ser comparada con ninguna.
Segunda parte de ese proyecto de Tarantino de resucitar el Grindhouse, pensada para emitir tras Planet Terror (de Robert Rodríguez, bastante irregular, aunque divertida y sangrienta como cualquier gore), Deathproof es la prueba de que, por mucho que intente cambiar, el autor siempre es fiel a si mismo, cuando es autor. Es puro Tarantino (ya lo dije en su momento en el otro blog), sin más. Y en realidad son dos películas bien diferenciadas, la primera de intriga, y la segunda un divertimento divertidísimo (valgan las redundancias) en clave de humor. Al final, la adrenalina sube, y sales del cine (la vi tres veces en dos semanas) con ganas de correr mucho y partir jetas. Diálogos ingeniosos, carreras espectaculares, una banda sonora que es mucho (como todas las de Tarantino), y mi nueva ídola: Zoe Bell, especialista (doble de Zena, la princesa guerrera, y de Uma Thurman en Kill Bill), metida a actriz. Me he cansado de repetir que de mayor quiero ser como ella.


jueves, 15 de noviembre de 2007

Serie Z: Karate a muerte en Torremolinos.

Karate a muerte en Torremolinos. (Pedro Temboury, España, 2001).


A algunos les habrá parecido que Robert Rodríguez y mi adorado Tarantino han vuelto a resucitar el género con el inicio de la saga Grindhouse (que no sabemos si continuará, esperemos que sí), pero en realidad, es un género que nunca murió. La confusión puede venir de lo difícil que es que todo este tipo de cine salga de los videoclubs y se integre con cierta difusión en la gran pantalla. No fue el caso. Pedro Temboury, director malagueño experto en esta serie Z, dirigió, con más medios de los habituales, una película que quedará en la retina de todo el que la vea. Calificada como "la peor película española estrenada en cines" (cosa de la que se jactan en la carátula del DVD), se trata de serie Z en estado cuasi-puro. Se trata de una especie de experimento de cómo hacer serie Z con algo más del presupuesto del habitual. No se pretendía hacer una buena película, se pretendía hacer una buena película de serie Z, que no es lo mismo. Y lo consiguieron.
El doctor Malvedades resucita a cuatro zombies karatekas, que irán secuestrando "vírgenes recién folladas" por Torremolinos, con la intención de resucitar al monstruo de Jocántaro, que los ayudará a conquistar el mundo. A todos ellos les harán frente una pandilla de surferos católicos y un profesor en ciencias ocultas que lleva como arma un "Simon dice". Eso es la premisa. Lo demás es pura locura. No hay profundidad en nada, todo está hilado con seda dental, odas al hachis, sexo, humor, efectos especiales cutres y, sobre todo y ante todo, casquería, mucha casquería. Si alguien cree que todo esto no sirve para salir corriendo a conseguirla (cosa que no es nada fácil, yo he tardado unos cuantos años en lograrlo) y tragársela esta misma noche, es que no tiene ni idea de lo que es la diversión.