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lunes, 9 de enero de 2023

Black Adam

Black Adam (Jaume Collet-Serra, 2022)

 


Albergaba yo esperanzas, después de llegar James Gunn al intento de universo cinemático DC, y de esas maravillas de la locura y disfrute que son el último The Suicide Squad (y en menor medida Birds of Prey (And the Fantabulous Emancipation of One Harley Quinn)) y Peacemaker (serie de la que ya hablamos en estas páginas allá por verano), en que el camino sería más parecido a ese que al de la continuidad de las aburridísimas (y oscurísimas sólo en cuanto a luz) experiencias previas. 

Ya el último The Batman tendría que haberme dado una pista de lo contrario (parece ser que no escribí aquí lo mucho que me aburrí, tampoco voy a volver a verla para hacerlo ahora que me he dado cuenta), pero este Black Adam confirma que en Warner están más perdidos que el barco del arroz con qué es lo que van a hacer con todo el material de los cómics, cosa que confirmaron posteriormente cuando anularon prácticamente todo lo que había planificado (incluyendo la cancelación del contrato de un Henry Cavill que aparece, de hecho, al final de esta cinta a modo de cameo y posible anuncio de secuelas).

Esta película parece una metáfora de todo el desatino que envuelve los proyectos ligados al sello DC, fuera de los Batmans autorales. Quiere ser tantas cosas, tan profunda, tan intensa, tan interesante, tan emocionante... que no consigue prácticamente nada y, salvo las secuencias de acción, resulta terriblemente aburrida. Es previsible, el final se alarga mucho más de la cuenta, el arco del protagonista no tiene sentido y su colaboración con la "Sociedad de la Justicia" sólo sirve para dibujar unos superhéroes que no tienen mucho interés (y el único que lo tiene, de hecho, es sacrificado por el bien común). 

Dwayne Johnson hace de roca, nunca mejor dicho. Le sienta muchísimo mejor el tono disfrutón de Jungle Cruise, y ese padre atormentado que va buscando venganza y, de repente, deja de hacerlo para preocuparse lo justo por la humanidad, no termina de quedarle bien. Su dibujo como antihéroe parece sólo utilizarse para lograr un contrapunto cómico del que, cada vez que aparece, huye como de la peste, y sólo su interacción con el Doctor Destino funciona más o menos. Collet-Serra hace lo que puede con un guión que hace aguas por todas partes, aunque tampoco parece que la dirección se encamine más allá que a conseguir el efectismo que logre planos espectaculares y llevar a la gente a los cines, cosa que parece que lograron a medias.

Un despropósito.

jueves, 1 de abril de 2010

Destrozando a... Batman y Robin

Batman y Robin (Joel Schumacher, 1997)

Hubo algún sesudo crítico que quiso ver en la segunda (y afortunadamente última) película shumacheriana de la serie Batman una especie de revulsivo y de reducción al absurdo de todo el universo superheroico.
Creo que deberían mirárselo, en especial buscando algún impulso homosexual más que latente que es lo único que se puede sacar en claro de esta bazofia.
Tenemos a los superhéroes más ridículos de la historia (con permiso de Los cuatro fantásticos 1 y 2) vestidos de lagarteranas con corazas de cuero (con pezones y todo en las armaduras, sólo les falta el látigo... a no, que no les falta) y dos de los villanos más fascinantes del universo Batman llevados al más atroz de los ridículos no sabemos por qué motivo.


Schumacher vuelve a hacer una de esas películas suyas donde lo único que sacamos en claro son las ganas que tiene de que Clooney y O'Donnell le metan de todo menos miedo (que ya hay que ser pervertido para que te ponga el O'Donnell)... y ponemos de jarrones (carísimos, casi de dinastía Ming) a Nicole Kidman y a Alicia Silverstone (haciendo de superheroína con sobrepeso, por si faltaba algo que produjera risa en el respetable).
Señor Schumacher: no creo que tenga que recordárselo, pero existe el cruising, las saunas, los cuartos oscuros y otras muchas formas de saciar la líbido. Deje las adaptaciones de cómic en paz, déjelas para quien, al menos, les tenga un cierto respeto.


jueves, 17 de septiembre de 2009

Destrozando a... The Spirit

The Spirit (Frank Miller, 2008)


Cadena de hechos:
1) El señor Miller era un reputado dibujante de cómics que abandonó el discurso por la estética y le salió bien (amigos comiqueros dixit).
2) En esto llega Robert Rodríguez y realiza un magnífico trabajo con su Sin city, a pesar de las supuestas reticencias que Miller tuvo al principio del proyecto.
3) En eso que Miller se termina de convencer de que la estética lo es todo y pretende hacer otro Sin city, pero esta vez partiendo de un p
ersonaje ajeno, The Spirit de Will Eisner.
4) Y lo que le salió fue un churro como una catedral y posiblemente una de las peores películas del 2008.


Fundamentalmente porque la originalidad funciona sólo cuando es original y porque para hacer cine se necesita bastante más que cuatro niñas monas (incluída la divísima Paz Vega que para lo que sale se podía haber quedado en casa) y mucho croma. No se si ahora entienden el concepto de supuestas reticencias que tenía Miller para Sin city, vamos...

martes, 2 de junio de 2009

Akira

Akira (Katsuhiro Otomo, 1988)


De las primeras películas basadas en manga que traspasaron las fronteras japonesas, y culpable en parte del aumento de la difusión de este género en la cultura occidental, Akira en realidad no se basa en el manga completo, terminado varios años después de la película, sino que difiere de este, aspecto que la lleva a poseer entidad propia.
Akira es la historia de un apocalipsis cualquiera, en este caso
, un segundo apocalipsis sobre Tokio provocado por los mismos experimentos médicos y las mismas ansias de control. Akira es un proyecto que salió mal y acabó destruyendo Tokio, que renacería en forma de Neo-Tokio, ciudad desenfrenada donde las peleas entre bandas de motociclistas están a la orden del día a pesar de reinar un estado policial tremendamente represivo.


Neo-Tokio está invadido de corrupción y existen algunos que quieren cambiar las cosas, a pesar de formar parte del mismo sistema corrupto. Pero eso son las grandes instancias. En la vida de los neo-tokianos las cosas son mucho más simples: todo consiste en escapar de la policía, jugar y anunciar la llegada de Akira, un nuevo mesías que salvara al mundo de la corrupción. Claro que ni Kaneda ni Tetsuo saben de quien se trata hasta que el segundo es víctima de la experimentación y desarrolla los mismos poderes telequinéticos que hicieron que Akira terminara en un congelador.


La poderosísima imaginería visual y fantástica de Otomo llevan a buen puerto una historia conocida de sobras, creando unos ambientes lúgubres, unos personajes retorcidos... que contrastando con la inocencia de los que viven el día a día, dotan a esta película de una fuerza hasta entonces inusual dentro del cine de animación, donde es mucho más fácil, además, que esas imaginería logre verse en todo su esplendor. Adolece quizá de cierto desdibujamiento de personajes, de cierta lentitud, de cierta repetición si quieren, pero es emocionante como nunca lo fueron las películas de Dysney, por ejemplo.

jueves, 7 de mayo de 2009

Destrozando a... Watchmen

Watchmen (Zack Snyder, 2008)


Zack Snyder se está especializando en hacer versiones de cómic para el cine. El problema es que las capacidades de este señor no parecen excesivamente profusas, y si bien el resultado en 300 podía ser aceptable, porque basaba todo el encanto en la estética, fundamento natural del cómic en que se basaba, en Watchmen, historia de mucha mayor profundidad, se notan mucho más sus deficiencias, a pesar incluso de los impresionantes títulos de crédito, ese recorrido por la historia americana en base a las andanzas de los héroes durante cuarenta años acompañadas por The times they are changing, de Dylan.
Pero precisamente es ahí, y únicamente ahí, donde de verdad se puede ver algo parecido al cine. Y es que esos escasos cuatro minutos esconden más capacidad narrativa que las interminables dos horas y media que dura el resto de la película, pesada, infantil y plomiza por más efectos especiales que tenga. Snyder se pierde en una trama excesivamente compleja para lo que nos quiere narrar y lo reduce todo a cuatro peleas y una historia de amor descafeinada que no sirven para que no entre el sueño.


Todos los seguidores del cómic lo vaticinaban, y acertaron de pleno, por más que en el último Fotogramas me haya hartado de ver, para mi sorpresa, muchas estrellitas a la hora de calificarla, como ya pasó con Hellboy 2, lo que me hace preguntarme ¿de verdad los críticos saben de cine?

lunes, 4 de mayo de 2009

X-Men origins: Wolverine

X-Men origins: Wolverine (Gavin Hood, 2009).

No voy a negar que el cine de entretenimiento puro me gusta, sería una necedad por mi parte. Y tampoco que, a pesar de los buenos consejos, sigo consumiendo productos de marketing en cantidades indecentes, aunque luego intente purgar mi culpa hartándome de expresionismo alemán. Pero no veo, nunca he visto, nada de malo en estar dos horas sin pensar absolutamente en nada y disfrutando de la tontuna.
En realidad mi incursión en lo que sería la tercera parte precueloide de los X- Men no tiene nada que ver con eso, sino en el protagonismo de un Hugh Jackman que cada vez está más guapo. Y eso es todo.


Cabe decir que la película es rápida y ágil, aunque floja, floja, y más floja, en todos los aspectos. Claro que eso lo ha explicado Lo esta misma mañana mejor que yo. Ella ya lo ha dicho todo. Yo sólo me apunto a la moda.

domingo, 5 de abril de 2009

Maus

Maus (Art Spiegelman)


Desde mi desconocimiento (se que me repito, lo se) del cómic me enfrento a esta obra. Publicada en capítulos desde 1978 a 1991, Spiegelman cuenta la vida de su padre junto con sus propias vivencias personales en cuanto a su relación con él.
Pero no relata cualquier parte de esa vida, sino su vida dentro del sinvivir que supuso el Holocausto para los judíos, en este caso además polacos, comenzando por su juventud y terminando en su liberación de los campos de concentración.
Tiene el honor esta compilación en forma de novela gráfica de ser la única obra de este tipo galardonada con el Pulitzer, y ya digo que no soy entendedor, pero si que le reconozco valor tanto histórico como sentimental.
Los judíos son representados como ratones, perseguidos por los gatos alemanes y en manos de los cerdos polacos, en un simil quizá un tanto pueril pero muy eficaz. No escatima Spiegelman en crudeza en sus viñetas, ni en exponer al público sus sentimientos y las rarezas de su padre, no es un relato condescendiente en absoluto. Y quizá su mayor proeza es el no intentarlo.
Spiegelman dibuja figuras con sus defectos y sus virtudes, no exculpa a nadie, no escatima en describir a su padre como un avaro prejuicioso, no tiene problemas en contarnos su personal crucifixión tras el suicidio de su madre (en la impresionante Prisionero en el planeta infierno, inserta en uno de los capítulos de forma impoluta), no intenta disimular su sentimiento de indefensión tras la muerte de su progenitor. Spiegelman intenta ser veraz y lo consigue, eliminando esa indulgencia para con el pueblo judío tan frecuente en todas las narraciones sobre este espantoso periodo. Y consiguendo así una obra mucho más creíble y, sobre todo, conmovedora.


jueves, 2 de abril de 2009

Destrozando a... Maitena/Estados alterados

Estados alterados (La sexta, sobremesa) /Maitena (creo que publica en EPS, entre otras).

Le llegó la hora, demasiado ha tardado. Haremos un compacto para resumir brevemente la filosofía de la ¿obra? de esta ¿dibujante? y la trama de la ¿serie? inspirada en sus viñetas que se ha sacado de la manga La sexta para rellenar sus tardes.
Maitena es una argentina que bajo la pose de mujer liberada dibuja y escribe una serie de viñetas que en esta España nuestra se encargó de dar a conocer el medio progre y liberador por antonomasia, el grupo PRISA (vía El País), cuando todavía eran amigos de los autodenominados progresistas.
Para esta señora y para los señores de PRISA la liberación de la mujer consiste en estar guapa, esbelta, ser rica y famosa y pasarse toda la vida en busca de un hombre que la quiera, mientras se tiran a todo lo que se les ponga por delante y se aguantan cuernos y humillaciones. Es decir, bajo una muy supuesta ironía se dignifican las mayores diatribas machistas de la humanidad, convirtiendo a sus mujeres en arquetipos sacados de unas historias de la lucha de sexo ancladas en los años treinta (o más allá), confundiendo, como les pasa a todos estos, libertad con libertinaje y entendiendo que lo único que necesita una mujer para ser moderna es follar mucho.
Esa misma filosofía inunda la serie, donde los mismos estereotipos, aún más pijos que las viñetas (si es que eso es posible), se dan a conocer mediante unos guiones de parvulario llenos de todos los topicazos posibles y unos ¿actores? que se dedican a declinar a voz en grito (igual que en Aída pero sin tener la poca gracia que ya tiene esta) y gesticular como cualquier espectáculo de drag-queens en unos escenarios que hieren la vista en base a mezclar lo pop con el mal gusto. Para que al final todo consista en una historia de amor que no se sabe por qué no puede ser.
Sólo diré una última cosa: si tantos años de lucha por la libertad sexual ha valido para esto, por favor, volvamos a reprimirnos todos.

lunes, 12 de enero de 2009

Frase de la semana


El viejo muere, la chica vive. Me parece justo.


Bruce Willis en Sin city.



martes, 6 de enero de 2009

Hellboy 2, the golden army

Hellboy 2. The golden Army (Guillermo del Toro, 2008)


Poco voy a decir, porque mucho se ha dicho, y demasiado bueno me temo. Había leído demasiadas críticas positivas y además a mi Guillermo del Toro es un director que me suele gustar porque me parece que tiene talento para dirigir cine de entretenimiento, pero sinceramente he de decir que esta segunda parte de las aventuras de Hellboy (que he visionado sin haber visto previamente la primera) me ha parecido una auténtica tontá.
Una escenografía preciosista, una producción estupenda y una postproducción aún mejor sirven para un cuento de inspiración seudokitsch que tiene un tono infantiloide de principio a fin y que de ninguna manera alcanza la más mínima profundidad. Las es
cenas de acción rozan estrepitosamente lo videoclipero, lo que viniendo de un director como del Toro, que ha dado muestras de sobrada capacitación, es preocupante, y poquito más.
Eso sí, entretener entretiene, que es de lo que se trata. Aunque a mi sinceramente las escasas muestras de humor se las habrían podido ahorrar. Puede que la viera después de Desmontando a Harry (one more time, si ya digo yo que cuando me da por algo...), pero la gracia la tienen donde yo les diga...


Por si no lo parece, porque no lo parece, que quede claro que me gustó, aunque no tanto como al noventa por ciento de la crítica patria de la que, por cierto, cada vez me fío menos.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Sin city

Sin city (Frank Miller y Robert Rodriguez, 2005)


Con la versión digital en cómic llevo en el el ordenador como cuatro años (desde que me enteré del inicio del rodaje, creo). Aun así salvo un leve vistazo no he leído nada porque todavía me resisto, es el único bastión de resistencia para terminar de convertirme en un friki del todo... pero esa es otra historia...
Sin city (la película) es la máxima expresión del cómic llevada al cine. Y me explico. Sin city es un cómic llevado al cine. Todas sus imágenes son viñetas en movimiento por dónde la cámara se desplaza al antojo del director. No existen las secuencias (ni siquiera en las persecuciones con coche) no existe ni siquiera el plano-contraplano, no existe la película, porque no hay película. Hay cómic y se respeta la estética cómic desde el primer hasta el último fotograma.


Porque Sin city es estética pura y dura, independientemente de la trama, complicadísima, pero ya suficiente con el primero de los tres episodios, ese que nos refleja la corrupción que inunda las calles de esa ciudad que puede ser cualquier ciudad donde la ley es la ley del que miente y es más hábil para ocultar las cosas, y que los dibujantes e historiadores de cómics han sido capaces de resumir con mucha más claridad que todos los filósofos y escritores contemporáneos. Por ello aquí lo importante es la estética. Blanco y negro se mezclan con dosis vibrantes de color ocasional, de forma aparentemente inexplicable (si alguien sabe de alguna explicación, que me la diga), se usan las tres dimensiones de forma casi pictórica, las facciones de los personajes son exageradas hasta formas rocambolescas (esos ojos desorbitados de del Toro...), los tintes expresionistas están por todas partes... Sin city es sensorial y sensitivamente una obra maestra... por más que quizá a Robert Rodríguez se le vaya de las manos algún que otro plano violento efectista de esos que tanto le gustan y que sobran. Es el único pero que le tengo que poner.

domingo, 9 de noviembre de 2008

V for Vendetta

V for Vendetta (James McTeigue, 2005)

Supongo que a veces hay historias que es complicado cargarse. A pesar de contar como guionistas con los Wachowski, a pesar de contar como director con un desconocido que, me temo, no llegará lejos, a pesar de realizar una película mediocre, los libros ideados por Alan Moore y puestos en imágenes por David Lloyd (sigo sin tener ni idea de comic, todo esto lo he sacado de la wikipedia, estoy en ello, pero Thomas Mann me quita mucho tiempo) tienen al parecer la suficiente enjundia como para conseguir que todo lo demás se olvide y consigamos quedarnos ensimismados con una historia de intrigas políticas mucho más realista de lo que pudiera parecer.
Yo que esperaba encontrarme Matrix, fui gratamente sorprendido. Quizá otros esperaran mayores efectos especiales o mayores secuencias de acción. Todo ello está justito justito. Y en realidad lo que hay es una historia, muy bien hilada, donde poco a poco se van desvelando los secretos que han llevado, en un mundo casi apocalíptico, a que una fuerza fascistoide se haga con el poder y haya alguien, V, que les haga frente. V, ese que es una víctima de ese mismo sistema, de uno de los intentos de ese sistema por autoperpetuarse, jura venganza y hace todo lo posible hasta que lo consigue, aunque eso signifique lo peor para él. Y consigue no sólo vengarse de quienes lo llevaron a su penosa situación, sino vengarse consiguiendo que ese sistema caiga presa de sus propias artimañas.


Como siempre que veo este tipo de películas, como comentaba hace no demasiado con Brazil, se me levanta la vena revolucionaria. Quizá sea porque el mundo cada vez se acerca más a esto que Moore contaba hace ya veinte años (aunque aquí lo sitúen en un futuro no muy lejano), quizá porque se de buena tinta que las compañías farmacéuticas se inventan enfermedades para vender medicamentos y convierten en enfermedades lo que nunca lo fueron para conseguir más ingresos, quizá porque sabemos como el Estado y el poder económico se retroalimentan para que todo siga igual, porque al final los que forman parte de uno y de otro son los mismos (eso de que el Estado somos todos, jajaja...), quizá porque desde hace algún tiempo llevo escuchando a demasiada gente que la cosa está cada vez peor... Quizá porque lo mismo este año me hago una máscara y no para carnaval, precisamente.


P.D.: Y siguiendo con el tema, aunque sin pretenderlo porque esto estaba programado desde la semana pasada, acabo de publicar esta misma mañana uno de los mejores post que he hecho nunca, en el otro blog: Diez motivos para resucitar el noble arte de la guillotina. Os lo recomiendo fervientemente. Si las televisiones lo hacen, ¿por qué yo no?

sábado, 29 de marzo de 2008

300

300 (Zack Snyder, 2007)


El por qué en vez de realizar una película puramente informatizada se mezclaron actores con cromas y más cromas para rodar este film, más allá de hacer aumentar los beneficios de las industrias farmacéuticas fabricantes de esteroides, y de poner palotes a todos los maricas del mundo entero, no está claro. Ante todo porque 300 es una película de animación.
Basada en un cómic de Frank Miller acerca de la batalla de las Termópilas (cómic que tengo en algún sitio pero al que, salvo alguna ojeada, no he prestado mayor atención todavía), 300 es, ahora sí, un cómic llevado a la gran pantalla como en el mismo cómic. Violencia, sexo, y una estética fantasmagórica y bastante siniestra es lo que nos ofrece. Evidentemente, el resultado es espléndido. Pero hay que saber lo que se va a ver.

domingo, 10 de febrero de 2008

Batman Begins.

Batman Begins (Christopher Nolan, 2005)


Demasiada información para una entrada. Acabo de verla, y estoy emocionado. Empecemos por el principio, nunca mejor dicho. En los 80, DC comics intentaron modernizar la serie Batman, contratando para ello primero a Frank Miller y después a Alan Moore, que son dos de esos dibujantes que conocemos hasta los que no leemos comics con asiduidad, quizá porque últimamente estén llevando demasiados al cine. Pues bien, sobre todo Miller, en su línea habitual, dio un tono muchísimo más oscuro al Batman que se conocía, y de ahí se inspiró la estética de todas las películas. Pero el tono oscuro general, atormentado y, no se como decirlo, "vulgar" podríamos, en el sentido de sacar el héroe y acercarlo a lo humano, lo tiene sólo esta.
La humanidad en pleno se cabreó mucho. A los amantes del comic les gustó más esta. En realidad yo creo que no tienen nada que ver. Y si que es verdad que esto es el principio de otra cosa, que nada tiene que ver con las cuatro anteriores.

Las dos primeras, de la mano de Tim Burton, consiguieron ser divertimentos estéticos admirables, bien rodados, y que recibieron múltiples alabanzas, básicamente porque eran muy buenas películas, Batman y Batman vuelve, si tenían más de toda la imaginería burtoniana que de otra cosa. A mi esa imaginería me gusta mucho, el tatuaje que me hice el año pasado lo demuestra, y por tanto, no puedo ser parcial.
Las dos siguientes eran una bazofia. Creo que las dirigió Joel Schumacher, al menos una, que es de esos directores que es capaz de hacer algo bueno... pero no sabemos por qué la mayoría del tiempo se dedica a hacer películas horrorosas como estas dos. Ridiculizaron al mito, a los malos (pobre Hiedra Venenosa, ella no se merecía esto, por mucho que la interpretara Uma Thurman), y sólo sirvió para que se rumoreara acerca de la posible carga homosexual de la relación entre Batman y Robin (¿Cómo se les ocurrió poner a Chris O'Donnell?).


Y, casi diez años después, se estrena esta. La elección del director también es importante, sobre todo cuando se tiene al ideólogo de una de las películas comerciales más turbadoras, imprevisibles, originales y comentadas de los últimos años, la espléndida Memento. Luego realizó Imsomnio, que a mi me gustó, pero creo que fui la excepción. Tanto en una como en otra se podía admirar el estilo visual que imprime también Nolan a este Batman Begins. Y que hace que saque de ello mucha de su fuerza. Y en la próxima también lo hará, esperemos. Ya está en postproducción, y estoy que vivo sin vivir en mi a la espera de su estreno. El pobre Heath Ledger tuvo el mal gusto de morir antes de verse en el cine vestido de Jocker (y, por las fotos que hemos visto, de forma bastante impresionante). ¡Que le vamos a hacer! Descanse en paz. Por cierto, de verdad que me parece una pena.
Pero a lo que voy: la película es soberbia. En todos los aspectos. Habrá quien me quiera matar por decir esto, así que he decidido darle más razones, y lo voy a volver a repetir: la película es soberbia. Y, efectivamente, consiguen revivir la carrera cinematográfica del hombre murciélago. Y no necesitan meter sangre ni sexo, que es lo que entienden otros como modernización de los mitos. Claro que es una pena que tengamos que privarnos de todo el físico del grandísimo Christian Bale (aunque ya se lo hemos visto todo, de todas formas). Como único pero, y lo tengo que decir, quizá por ese amor que profeso a la imaginería burtoniana, Gotham se parece cada vez más a Nueva York. Y eso no se si me gusta.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Agradables reencuentros: mondo Brutto.

Mondo Brutto.

Cuando volví a ver a la venta el Mondo Brutto (he estado muy dejado de un tiempo a esta parte, lo se), me volví a reencontrar con los mitos. El Mondo Brutto es una revista (o fanzine, o como quieran llamarlo) de los de toda la vida (por más que no lleven toda la vida), y no excesivamente fáciles de conseguir (más aun si tenemos en cuenta que es de toda la vida), con la que me reencuentro de higos a brevas, para regocijo de mi mente y mis sentidos.
A pesar de su título, de brutos tienen más bien poco. Es verdad que hacen humor de todo, tiene un trasfondo muy freaky, y las fotos (y comentarios) son brutales en ocasiones. Pero estamos ante uno de esos escasos reductos de la cultura que quedan en este país (de hecho, no caigo ahora mismo en otro), donde se cuestionan absolutamente todos los referentes de la sociedad actual, sin ningún tipo de concesión a lo "políticamente correcto", y donde se dan datos fidedignos que nadie que tenga un poquito de idea de la vida, podrá refrendar. El conocimiento (así en general) de todos los colaboradores, la sensatez y la lucidez son envidiables para cualquier tertuliano que se de cuenta de sus déficits (no estoy diciendo de tertulianos que salgan en los medios, esos no tienen ningún tipo de conciencia de nada), con un trasfondo humorístico que cumple aquella norma de "la cosa está tan mal como para reírse".
Actualmente está a la venta el número 38 (otoño 2007). Recomiendo, por encima de todas las cosas, ese cómic de ese grandísimo genio que es Darío Adanti, y el enfrentamiento de su personaje Mostrenco con el supuesto "genio" Amenábar. No llego a los extremos de Adanti, pero no puedo dejar de darle la razón en muchos aspectos.
En fin. ¿Alguien creía que no era indispensable conocerla?

lunes, 5 de noviembre de 2007

De revistas: El jueves; El País; Zero

El jueves. (la revista que secuestran los viernes).

Antes era la que salía los miércoles, y el viernes era un suplemento de actualidad. Hasta que una portada que no siendo ni muy de lejos la más ofensiva que ha sacado esta revista, aparte de devolverla a la palestra para muchos que la habían olvidado, tuvo la osadía de "injuriar" a los príncipes de Asturias (que por lo visto, no consumen, y además, trabajan muchísimo, como todo el mundo sabe) y provocó que un juez, que por lo que se ve andaba bastante aburrido, la retirara del mercado, para pitorreo patrio. Hay algunos que siempre la tuvimos en mente, y la comprábamos, aunque sólo fuera de vez en cuando, por aquello de reírnos un poco y enterarnos de la actualidad del país y del resto del mundo de una manera más objetiva y menos sensacionalista que la que ofrecen los actuales diarios nacionales, regionales y/o comarcales. Ayer estaba de guardia, de domingo, y solo, con lo que me fui a la tienda del hospital para comprar algo que leer, y terminé incurriendo en lo mismo de siempre. Compré El jueves de la semana pasada (la portada que ofrezco es el que sale el próximo miércoles, que es la que tienen en la página web), la Zero (ver más adelante) y El País (que uno es muy de Polanco). En condiciones normales la Zero se hubiera visto sustituida por el Fotogramas o cualquiera de decoración, pero el primero no lo tenían, y estoy muy cansado de ver cómo te enseñan a decorar casas de trescientos metros cuadrados (como si tuviera algún misterio). Pero, como ya he dicho, de esta hablaré después.
De El jueves no creo que tenga mucho que decir. Es una revista generacional, de las generaciones prefranquistas y de los que nacimos en la transición, y dudo mucho que resulte mínimamente interesante para la mayoría de los que nacieron después, porque, salvo honrosas escepciones, no parecen mostrar el más mínimo interés por el mundo en el que vivimos. Y, como esas generaciones, ha envejecido. La madurez no le ha sentado del todo bien, en parte por las idas y fallecimientos de algunos de sus colaboradores (¡qué grande era Ivá!), y en parte porque los nuevos no les llegan a estos a la altura de los zapatos, salvo algunos genios como Darío Adanti. También creo que tiene que ver con que todos nos hemos ido haciendo mayores, y ya no nos reímos tanto con las mismas cosas. Quiero creer que tendrá algo que ver. Más que nada porque no me quiero cargar algo que forma parte de mi educación sentimental, humorística y política. Pero lo cierto es que a mi cada vez me hace menos gracia. Excepto Cojonciano. Con ese no se parar de partirme la caja.


El País.

Diario nacional, de Prisa, supuestamente independiente (se pelean con El Mundo por ese puesto), dependiente de las cabezas pensantes seudoizquierdosas (PSOE y allegados). Por lo visto ha cambiado de formato. Eso quiere decir que las columnas de Elvira Lindo y Antonio Martínez, probablemente lo mejor de todo el periódico, junto con Maruja Torres (domingo los dos primeros, jueves la segunda), han cambiado de nombre, pero que ahora, todos ellos, con el cambio, se encuentran bastante más serios. Yo me sigo quedando con las Memorias de Gus, incluidas en la parte infantil, y las viñetas de Forges y El Roto, que son, con mucho, las reflexiones más sensatas que se hacen en casi ningún periódico de este país. Por lo demás aquí los malos son los del PP, en El Mundo los del PSOE, y en el ABC y La Razón no hay quien se salve más allá del Rey. Para gustos los colores.


Zero.

No soy yo muy amante de esta revista. Aparte de un par de vistazos si me la encuentro en algún sitio, creo que esta era la primera vez que la compraba. El modelo de la portada, que tiene veintiun añitos, aunque parezca cercano a los treinta, fue uno de los motivos. Después no daba para tanto. La impresión es la misma que siempre que he ojeado la revista. Es como el Cosmo, pero para maricas. Tendencias (que incluyen el decir y clasificar lo que está bien y está mal, lo que se puede y no se puede hacer dependiendo de la orientación sexual que se tenga), millones de anuncios de cosas carísimas (por supuesto, todas tendencia), y un aire reivindicativo bastante naif, en general. Ah, bueno, y loas a ZP (aunque en El jueves dicen que en estos momentos se hace llamar solo Z), por lo bueno que ha sido con los maricones. Es decir, construyen la idea de Chueca, actualmente el barrio más caro de Madrid después del de Salamanca, y editan una revista para el "lobby rosa" (¡qué grande es también Ana Botella!), no vaya a ser que alguien se vaya por el mal camino. Lo único salvable, la zona porno, bastante más cafre que lo que cabría esperar en una revista de estas características. Qué pena que no sea entera así.