domingo, 23 de octubre de 2022
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miércoles, 19 de octubre de 2022
Broadway Danny Rose
Broadway Danny Rose (Woody Allen, 1984)
Parece que últimamente hay que pedir perdón por ver el cine de Allen, pero no será este espacio desde donde se haga, porque aquí se le tiene respeto al cine e interesa relativamente poco la vida de los que lo hacen.
En ese sentido, negar la genialidad de prácticamente todas las comedias hasta finales de los 90 de un personaje que, especulaciones aparte, nunca me ha resultado simpático, no es algo que me plantee, y mucho menos de esta pequeña joya que no recuerdo haber disfrutado hasta hace poco.
Danny Rose es un representante de artistas improbables, absurdos y difícilmente representables, cuya entrega hará que se vea inmiscuido en un lío de faldas de su representado más importante, terminando perseguido por la mafia de New Jersey, para ser finalmente traicionado por su representado y la amante de éste, origen de todos sus problemas con la cosa nostra.
Allen aprovecha su talento para la comedia irreverente y los gags visuales, además de a una Mia Farrow cambiadísima y que pocas veces estuvo mejor, para realizar su particular homenaje al mundo del show businnes americano, y especialmente a los cómicos que se dedican a ello, que estaba empezando a ser devorado por la publicidad y el mainstream.
Todo ello en una película de noventa minutos, porque no se necesita más, de situaciones absurdas, familias patológicas, estafadores de distinta calaña, diálogos endiablados que se superponen entre ellos, y todo con un ritmo envidiable que sólo cesa para que cojamos resuello entre carcajada y carcajada.
Si no saben separar al autor de su obra, no la vean. Aunque se perderán una de las mejores comedias de los ochenta.
lunes, 3 de octubre de 2022
La marquesa
domingo, 2 de octubre de 2022
Salvar al Rey
Salvar al Rey (serie de TV, Campanilla Films/Producciones Mandarina/HBO España)
La premisa es buena, el resultado no tanto. Salvar al Rey es una mini-documéntales-serie de apenas tres capítulos donde se hace un recorrido por el reinado de Juan Carlos I y lo que todos los poderes de este país se han esforzado en ocultar de sus miserias, todo, supuestamente, por el bien de Ejpaña.
Mirándolo con cierta perspectiva, lo que nos presentan viene a ser un heredero de una monarquía rancia, cuya decadencia a lo largo de los últimos dos siglos no ha impedido nunca que se crean por encima del bien y del mal, que es elegido por un dictador que también se creía elegido por designio divino y cuya dictadura, como todas, se sostenía en una red clientelar corrupta, que el nuevo monarca adopta como fórmula de obtener una riqueza a la que cree tener derecho. Un privilegiado legalmente que incumple sus deberes a su antojo, conocedor de ese privilegio, más preocupado por su propia líbido y de sacar tajada que de las obligaciones que le dan derecho a su estatus, y al que no le pasa nada antes porque todos se preocupaban de que no se notara, cuando no nos lo vendían como el salvador del país.
Por tanto, lo que nos cuentan no es nada nuevo para el que haya visto con cierta frecuencia un informativo, por más que haya muchos rasgándose las vestiduras por haberse dado cuenta ahora de que vivimos en un país de pandereta. Se aportan algunos datos, muchas anécdotas sin mayor importancia, y se ignora o se pasa por alto temas importantes y más graves que un par de amenazas (ni nombran el caso de Sandra Mozarowky, la implicación en el 23F se presupone por una conversación, pero se habla de ello de pasada y no se aporta ni un solo dato…), y ese es uno de los problemas del documental, que lo único que hace es medio ordenar lo que ya se sabía sin que salpique demasiado, no vaya a ser.
La estructura es desordenada, se centra demasiado en los casos conocidos (Bárbara Rey y Corina son casi más protagonistas que el propio rey) y el tono es chapucero, por más ambiente lúgubre que presenten. El retrato se queda a medias y parece más orientado a vanagloriar a los que se intentaron poner puertas al campo intentando, realmente, salvar al propio rey de sí mismo, y salvar a los que consiguieron que abdicara, especialmente a su hijo, realizando ellos mismo el salvamento que se critica del emérito.
No deja de ser interesante, no sé si me habré expresado bien, pero parece que tienen miedo a profundizar, cosa que hace sospechar todo lo que habrá debajo. A medias me quedo. Veremos si algún día alguien se atreve.
domingo, 25 de septiembre de 2022
La perdición de los hombres
La perdición de los hombres (Arturo Ripstein, 2000)
No recordaba haber visto esta película, por más que ya al inicio me sonaban todas las imágenes y diálogos, y sigo sin recordar haberla visto por más que lo hubiera hecho cuando se estrenó. Quizá debido a que, pasados los años, mi lectura de ella debe haber sido completamente distinta a la primera vez que la vi, lo que no es malo, por otra parte, creo que ahora la he conseguido entender mejor.
Estructurada en tres actos y un epílogo, la película comienza con el asesinato de un hombre a manos de dos conocidos, que lo llevan a su casa, lo amortajan y lo velan, debatiéndose entre el respeto al muerto y la rabia que les producía su comportamiento, llegando finalmente a robarle unos botines de serpiente que eran su única posesión de valor. Son esos asesinos los que verbalizan en varias ocasiones, durante ese primer episodio, que la motivación del asesinato tiene que ver con "las mujeres", tal y como canta el corrido mejicano, premisa de la que, se nos da a entender, trata el film.
En la segunda parte vemos a las dos mujeres que han supuesto "la perdición" del muerto en comisaría, ambas con hijos de él, y que se pelean por el cadáver, como una especie de reconocimiento de su familia como la verdadera. Se centra la atención en una de ellas y su hija adolescente, la primera mujer del hombre, una aparente miserable que parece estar más preocupada por las posesiones (incluyendo el cadáver, pero también los botines de serpiente robados) que por cualquier otra consideración que tenga que ver con la pérdida y que, finalmente, será agraciada con el cadáver, para cuyo traslado le permiten la ayuda de un detenido, ni más ni menos que uno de los asesinos, que ha terminado en el calabozo por cualquier otra cosa.
En el tercer acto se nos muestra el traslado a su casa del cadáver, y cómo, tras reconocer la mujer los botines que lleva el asesino, sale todo a la luz, llevándose por ello varios golpes, teniendo que devolver del botín y enfrentándose al dolor de la viuda y a que esta le haga consciente de su responsabilidad y sus errores.
Posteriormente, y a modo de epílogo, Ripstein y Paz Alicia Garciadiego, nos muestran la vida del hombre y los acontecimientos que lo llevan a su muerte, contradiciendo la letra del corrido que no para de cantarse durante el metraje, y demostrándonos que le perdición del hombre (al igual que la de su asesino) sólo tiene que ver con el egoísmo y la estupidez.
Patricia Reyes Spindola está soberbia, como de costumbre, en esta
tragicomedia macabra en la que, sin embargo, sobra un epílogo demasiado largo que no aportaba mucho más de lo que ya se hablaba en el tercer acto, y además hubiera podido resumirse
muchísimo con el mismo resultado y sin que terminara provocando esa
sensación tediosa con la que concluye.
Me recuerda mucho al cine mexicano más "social" de Buñuel (la gestión de la miseria, como en Los Olvidados), aunque por momentos el ambiente opresivo sea parecido, también, a El ángel exterminador, si bien Ripstein no pierde sus señas de identidad (esos planos secuencias larguísimos), y nos da una versión más moderna de una sociedad que, tal y como la presenta, continúa viendo como miserable y profundamente machista.
Me alegro de haberla vuelto a ver.
martes, 20 de septiembre de 2022
Banda aparte
Bande à part (Jean-Luc Godard, 1964)
No hay mal que por bien no venga, y la reciente muerte de Godard ha servido para que recordarme que, a pesar de ser uno de los movimientos cinematográficos más influyentes de la historia, la nouvelle vague francesa casi no ha pasado por mi educación cinematográfica.
Me he dispuesto, por tanto, a intentar mitigar esa falta, y para ello he decidido empezar por una película de la que llevo años escuchando maravillas, y que puedo decir, sin lugar a dudas, que, como el resto de cine que he visto de aquella ola, no es la mejor opción para ver después de un día de intenso trabajo.
Modernísima, incluso ahora, Godard adapta una novela estadounidense como aparente forma de hacer un homenaje al cine negro, aunque a mi difícilmente me lo parece. La historia comienza con un coche recorriendo los suburbios de París en busca de la casa de Odille, una chica a la que Franz ha conocido en clases de inglés, y donde vive al cuidado de una pareja mayor que esconde mucho dinero, según Franz le cuenta a Arthur. Arthur seduce a Odille, a pesar de no querer nada serio con ella, traicionando a Franz, enamorado de la joven, a la que, a la vez, convencen para que les ayude a robar la fortuna que esconden sus hospederos. Odille se muestra ambivalente, aunque finalmente accede al plan inicial, que tendrán que cambiar en el último momento por varias circunstancias, llevando a un final seudotrágico, disfrazado de falso final feliz en el último momento.
Bande à part es otro de esos ejemplos de que Lars von Trier no sólo no inventó absolutamente nada cuando se sacó de la manga aquello de su proyecto Dogma, sino que hubo otros que lo habían superado con creces mucho antes de que él ni siquiera supiera que quería rodar cine.
Me gustan mucho alguno de sus hallazgos formales, la estructura casi teatral de algunas escenas, incluyendo movimietos coreográficos, no entiendo, por más que me hayan fascinado, algunas de las ocurrencias estructurales, y puedo entrever el aire de novela negra de lo que, a mi modo de ver, es la historia de tres jóvenes que se encuentran y quieren disfrutar de la libertad que les concede la juventud, pasando por alto su propia inexperiencia.
Personajes que se definen completamente en poco más de unas líneas de diálogo y cuatro acciones concretas, varios aparentes fallos de racord perfectamente buscados, primeros planos espectaculares y una mímica que recuerda al cine mudo, un breve paso al color, en medio del blanco y negro, y la escena del baile... me ha dado más de lo que esperaba, por más que todavía no lo haya terminado de digerir.
viernes, 16 de septiembre de 2022
La Reina
miércoles, 14 de septiembre de 2022
Sandman
The Sandman (serie de TV, )
Desconocía la existencia del cómic original, por lo que, nuevamente, no voy a hablar de la adaptación del mismo. Tampoco de las dudas que me genera el que DC y Warner participen en su producción para Netflix cuando tienen servicio de streaming propio. Entre otras cosas porque eso me dejaría menos margen para hablar de lo realmente buena que me ha parecido la primera temporada de The Sandman.
El dios del sueño viaja al mundo humano para atrapar a una pesadilla que ha huido de su reino, y es atrapado por error, en vez de su hermano Muerte, al que en realidad se buscaba, por un multimillonario británico que le roba sus "bártulos" de poder y lo mantiene preso a la vez que usa esos bártulos para conseguir todos sus sueños. Tras lograr escapar de su cautiverio, un siglo después, y vengarse del hijo de su captor, ya muerto, por más que fuera el único que le mostrara una cierta simpatía y ánimo de ayuda, descubre que su reino se ha ido al garete y necesita sus bártulos, desaparecidos de su dueño humano original hace décadas, para lograr restaurarlo. Su recuperación centrará la primera mitad de la temporada para, posteriormente, dar paso al control de un vórtice, humana que puede hacer que los límites del sueño y de la realidad se fusionen, acabando por tanto con el mundo tal y como lo conocemos. Es ahí donde Sueño/Morfeo, nuestro protagonista, conseguirá controlar a la pesadilla fugada, y descubre que al menos uno de los Eternos, sus hermanos, ha sido el que ha hecho todo lo posible por acabar con él, aunque ya antes hemos visto que no es el más popular entre la fratría. Su lucha con Lucifer en el Infierno para poder recuperar su máscara, en la que es capaz de vencer al ángel caído, animado por Deseo, su hermano/enemigo nos deja con un macguffin que, desgraciadamente, lo mismo nos quedamos con ganas de ver como se desarrolla, según las noticias que llegan acerca de su posible renovación en Netflix (ha funcionado muy bien, pero no tanto como esperaban siendo una serie tan cara).
Organizada como capítulos independientes que, aún avanzando en la historia, van explorando, precisamente, los comportamientos humanos e instintos que dan nombre a esos Eternos, se agradece una planificación sólida, unas motivaciones bien fundadas y explicadas, y que se nos muestre la evolución de los personajes de las que se nos habla (el capítulo del reencuentro con el "experimento" que le organiza Muerte es una auténtica delicia). No se apresura, pero el ritmo parece adecuado, juega con el género y los roles (parece que era uno de los puntos fuertes del cómic, según he podido leer) de forma natural, y lo sórdido no proviene tanto del continente sino de sus planteamientos (un mundo sin los hechos naturales que los Eternos ejemplifican, un mundo donde un humano tenga el poder de alguno de esos Eternos, un mundo en el que esos instintos puedan estar en guerra), así como del señalamiento de lo hipócrita del poder.
No es el MCU, no tiene nada que ver con las pobres adaptaciones de DC, ni con el traspaso del videojuego de The Witcher. Es otra cosa. Y es mejor.
lunes, 12 de septiembre de 2022
Castlevania
Castlevania (serie de TV, Frederator Studios/Powerhouse Animation Studios/MUA Films/Project 51 Productions/Shankar Animation/Konami)
Castlevania es una serie de videojuegos desarrollados por la compañía japonesa Konami, que trata inicialmente de un cazador de vampiros que tiene que acabar con una versión mejorada y un tanto sórdida de Drácula, que empezaron a comercializarse allá por los noventa y que dio uno de mis videojuegos preferidos (y que más me costó terminar porque uno es torpe, por eso dejé de jugar) que fue su primera versión para la SuperNintendo.
Como aún Konami siguen publicando nuevas versiones, se tuvo a bien hacer una serie de animación, donde gradualmente han ido apareciendo todos los héroes y villanos de la saga, en forma de ánime occidentalizado, que tuvo una primera temporada espectacular.
Sórdida como los videojuegos iniciales (como ya dije, mi pasado gamer queda muy, muy atrás en el tiempo) y muy sangrienta, ambientada en una especie de medievo que por momentos recuerda demasiado a siglos posteriores, tiene un desarrollo un tanto lento, muy centrada en las funestas consecuencias del pensamiento mágico-religioso y el culto al líder, así como las intrigas que generan el querer convertirse en nuevos líderes o ampliar poderes territoriales para conseguir el dominio absoluto. Todo ello en un ambiente moral más que distraído, que hace que la falta de escrúpulos sea, con mucho, la gran protagonista del relato.
La cuarta y última temporada se estrenó hace ya bastante, en forma de cierre prácticamente completo, y ahonda un poco en lo que había desgastado las anteriores, incluyendo una cierta infantilización, las múltiples triquiñuelas para alargar una historia que no daba para más, aunque es cierto que parte de sus capítulos finales cogen ritmo suficiente para que a los que nos gustó su inicio sintamos que no hemos estado perdiendo el tiempo.
Quizá no sea para no fans o nostálgicos, como es mi caso, pero no me parecido mala serie, aún con muchas de sus imperfecciones.
sábado, 10 de septiembre de 2022
El agente invisible
The gray man (Anthony Russo, Joe Russo, 2022)
Ryan Gosling es un asesino convicto al que Billy Bob Thornton recluta como asesino para algo, a cambio de su excarcelación, al inicio de la película. Ese algo, según vemos en las siguientes escenas, tiene que ver con convertirse en mercenario para una gran comporación, y asesinar a alguien que, en un giro de los acontecimientos, resulta ser otro asesino reclutado por Billy Bob Thornton y que lleva una información que puede hacer caer a esa gran corporación, que no es otra que la CIA. Como no entrega esa información, se convierte en objetivo a matar de sus contratantes iniciales, eligiendo su jefe a un Chris Evans reconvertido en psicópata de manual, que se dedica a perseguirlo por distintos países europeos, de los que nuestro protagonista no para de huir, con la ayuda inestimable de una Ana de Armas que pasa de agente a repudiada, y que tampoco tenemos muy claro por qué hace todo eso. Un secuestro doble, la muerte de su mentora y varios giros de guión después, llevarán a nuestro protagonista a una traca final en un castillo croata, donde todo sale más o menos porque los de la CIA son muy tontos o muy corruptos.
Y esto es El agente invisible, básicamente. Netflix se ha gastado todo el presupuesto en contratar a actores carísimos, a los directores de las últimas películas de Los Vengadores y a dinamitar media europa (incluyendo descarrilar tranvías en Praga) para darnos la enésima superproducción de acción de los últimos años, tan larga, aburrida y previsible como imprevisible y emocionante quiere ser.
No hay nada que no hayamos visto antes, todo se centra en el espectáculo y su único punto de interés, porque es lo único que lo diferencia de muchos de estos productos, es que no parece haber redenciones de ningún tipo, cosa que personalmente agradezco.
Ana de Armas sigue siendo guapísima y muy fotogénica, eso sí.









