sábado, 19 de enero de 2008

Kill Bill.

Kill Bill. Volúmenes 1 y 2 (Quentin Tarantino, 2003 y 2004).

Cuando uno está de resaca, ha dormido poco, y ha tenido que ir a un compromiso para almorzar, hay una experiencia fantástica, que es volver a ver algo que te gusta y que te sabes de memoria, que no te exige esfuerzo. Yo hoy estoy así. Y como hacía tiempo que no la veía, y tenía ganas, estoy revisionando Kill Bill.


Que soy muy fan de Tarantino es algo que no creo que sorprenda a nadie a estas alturas. Que Kill Bill me encantó, tampoco. Y me sigue gustando cada vez más. Por mucho que sea el más fiel reflejo de la megalomanía a la que puede llegar don Quentin. Y es que una historia que se habría podido contar en hora y media termina convirtiéndose en dos películas de casi dos horas de duración, si bien ese exceso, como siempre en Tarantino, sirva para demostrarnos un talento que, a estas alturas, y después de todo lo visto, parece ilimitado.
Al final, como había que diferenciarlas, cada una de las dos partes tiene personalidad propia. En realidad, no tienen nada que ver, y si no fuera porque son continuación natural de la misma historia, podrían haber funcionado de forma independiente sin ningún problema.
El Volumen 2 es más tarantiniano, y, lo reconozco, mucho mejor película. Los diálogos son elaborados, a la manera de Tarantino, claro, la tr
ama es más compleja, aparece la sentimentalidad, los personajes están mejor definidos, el rodaje es más cinematográfico... pero a mi me gusta más el Volumen 1, una película fundamentalmente audiovisual, casi inmersa en lo videoclipero, y heredera no ya del manga, que es la referencia que a todos se nos viene a la cabeza, en parte por el episodio de La historia de O-Ren, sino, sobre todo, heredera de ese cine de acción de los 70 donde lo único que había era acción. Sólo que aquí está mucho mejor rodado. Y además la doble de Uma Thurman es mi adorada Zoe Bell (¡¡VIVA!!).


Comercialmente en EEUU por lo visto fue un fiasco. En Europa le fue algo mejor, como siempre. Pero aun así se rumorea que se quieren hacer dos partes más, lo acabo de leer en la red (interneeerrr, interneerrr). Espero que no la caguen.


Por cierto, quiero el abrigo que Elle Driver, mi personaje preferido de toda la película, lleva al principio del Volumen 1, previo a disfrazarse de enfermera (con el parche con la cruz roja, es genial). Es el único enamoramiento que me sigue durando años.


lunes, 14 de enero de 2008

The Rapsberry reich.

The rapsberry reich (Bruce la Bruce, 2004)


O El estado de la frambuesa, o algo así, en realidad es un juego de palabras.
Bruce la Bruce es un director poco conocido a nivel comercial, pero mucho en determinados foros, fundamentalmente underground, como uno de los directores más interesantes de aquello que llaman hardcore gay. Eso consiste en hacer películas con mucho contenido (más o menos explícito) sexual de orientación homo (y básicamente entre hombres). Independientemente del sexo, laBruce se ha metido en unos cuantos berenjenales escabrosos, y ha sabido salir airoso de ellos.
Quizá su película más conocida sea aquella espléndida Hustler White, que rodó a mediados de los noventa, pero de ella hablaremos otro día. La que nos ocupa hoy, y luego contaré por qué me acordé de ella, es, creo, su última película. No llegó a nuestro país, pero consiguió algunos premios en algún festival. Yo me la bajé en inglés, pero se entiende. Y es una de las películas más originales y mordaces que he visto en mucho tiempo.
La historia parte de Gudrun, revolucionaria que aúna el espíritu de la Liberación Sexual de Reich con el Manifiesto Comunista, creando una revolución, en la que sólo termina de creer ella, basada en la revolución homosexual. La heterosexualidad es contrarevolucionaria, Madonna es contrarevolucionaria, los corn flakes son contrarevolucionarios... como dice unos de sus acólitos, "Gudrum cree que todo es contrarevolucionario". A partir de ahí, secuestran al hijo de un banquero alemán, del que termina enamorando uno de los secuaces de Gudrum, y huye con él, desbaratando los planes de la intrépida guerrillera, que consisten en que toda la humanidad al completo folle con el resto de la otra, a ser posible con todos los individuos de la orgía del mismo sexo.
Algo así le sirve a LaBruce para elaborar una película delirante, visualmente impactante (y no sólo por las escenas de sexo explícito) y divertidísima, donde muestra, según dice en la página web de la película, unas nuevas tendencias revolucionarias centroeuropeas basadas en las de los setenta. Quien quiera saber, que se lo lea.
Es verdad que a muchos les incomodará el sexo, y es verdad que la explicitud es absolutamente prescindible, pero si se lo permitimos a Winterbottom, ¿por qué no aquí, si por lo menos esta es una buena película?
La película no es porno, aunque contiene escenas pornográficas. Para el que la quiera en versión XX, aunque advierto que pierde todo el encanto del original, claro que el que la quiera la querrá para otra cosa, hay una versión aún más hardcore llamada The Revolution is my boyfriend, y que podreis encontrar en el catálogo de Cazzo, una productora alemana de cine X gay de lo mejorcito actualmente. Aunque no le interesará a nadie, claro...

Los niños mutantes de Sanildefonso.

Los niños mutantes de San Ildefonso. (Nikodemo producciones).


Spin-off de Cálico electrónico, Los niños mutantes de San Ildefonso aparecen por primera vez en el capítulo cuatro de la primera temporada de Cálico (o era en el tres). De ahí pasan a aparecer esporádicamente, y, en un momento determinado, comienzan con su propia serie, de la que desafortunadamente sólo tenemos un capítulo. Suerte de Supernenas fumadas, el capítulo que hay en la página (la misma que la de Cálico) es de las cosas más divertidas que he visto en mucho tiempo. Sobre todo no os perdais las tomas falsas (y ese reloj Doraemon diciéndole al colgado Nobita: "Mierda niño, te voy a dar una hostia que vas a hacer noche en el aire").


Cálico electrónico.

Cálico electrónico. (Nikodemo producciones).



Quien no conozca a Cálico ya puede ir poniéndose, porque está perdiendo mucho el tiempo haciendo otras cosas. Cálico es un superhéroe cañí, bajito, salido, gordo y con bigote, protagonista de una de las series de más éxito en la red (Interner, Interner, que diría Enjuto Mojamuto), de capítulos de apenas dos-tres minutos de duración, y donde los más absurdos personajes se las ven con Cálico y sus artilugios. Uno no puede hacer otra cosa que partirse el pecho. Os dejo el enlace: www.calicoelectronico.com.


viernes, 11 de enero de 2008

Todo nos parece una mierda.

Todo nos parece una mierda EP (Astrud)



Hay un grupo en España que lo hace todo, hay un grupo que lo hace todo en España. Y se llaman Astrud. Me ha dado por ellos últimamente, y sobre todo por este monumento musical en forma de EP, cuyo año de publicación desconozco (encuentro en todos sitios que en el 2004, pero me suena que fuera bastante antes) con seis magníficas canciones, la primera de ella la que da título al disco, aunque la que a mi más me gusta es Nuestros poetas. Oídla.
Astrud tocan todos los palos, desde pop electrónico (ya le gustaría a más de uno hacerlo tan bien como ellos) a casi música cantautoral de los setenta, todo ello en un contexto de cotidianidad y absurdo que esconde, en muchas ocasiones, una carga satírica y existencial nada desdeñable.

Probablemente este EP sea lo más divertido de su discografía, pero tienen tantas cosas buenas que lo más normal es que vuelvan a aparecer en este blog de aquí a no mucho tiempo. Sobre todo porque me he acordado, con eso de la rememoración, de la gran Esto debería acabarse aquí, de Mi fracaso personal. Ya hablaremos de ella otro día. Quizá mañana.
Pongo dos videos, el primero el de Todo nos parece una mierda, y el segundo el de Hay un hombre en España, en la que me baso hoy para el inicio del post. Que los disfruteis.

lunes, 7 de enero de 2008

Misterioso asesinato en Manhattan.

Misterioso asesinato en Manhattan (Woody Allen, 1993)


Poco puedo decir acerca de casi cualquier película de Allen. Esta es, quizá, la más divertida. Al menos es la única que les suele gustar a todos los que no le gusta el cine de Allen, y eso que ninguna otra película se parece más al cine de Allen que esta. Solo que en esta Allen aprovecha lo mejor de su cine, incluyendo plagios a si mismo, para hacer su película más ágil y que deja menos lugar a dudas acerca de su maestría. Y es que el reencuentro con Diane Keaton (y la separación de la insoportable Mia Farrow) le sentó muy bien. Especialmente memorables algunas situaciones y frases, destaco la misma que digo siempre: "Cada vez que escucho a Wagner me entran ganas de invadir Polonia".



Amanece, que no es poco.

Amanece, que no es poco. (Jose Luis Cuerda, 1988)


La carrera de Cuerda es bastante irregular, en cuanto a contenido y resultados. Hoy voy a hablar de una película extraña, donde se mezcla lo real con lo fantástico, lo onírico, la crítica, la modernidad y lo castizo. Hombres que nacen como las patatas, personajes que quieren cambiar de personaje, elecciones para ver quién es la puta y quién las adúlteras del pueblo, una invasión del pueblo vecino, gente a los que les da por reírse con la luna llena en vez de convertirse en lobos... El único pero de la película es la sucesión de esketches. No hay hilo argumental, no hay nada que hilvane toda la locura, y eso hace que tanto absurdo pueda llegar a cansar. A mi me encanta, por mucho que no sea redonda, claro que uno es muy rarito.

Obra maestra.

Obra maestra (David Trueba, 2000)


Segunda película del hermano de Fernando, minusvalorada por casi todo el mundo, se trata de una de las películas más originales que se han hecho en este país dentro de lo que podemos considerar "industria". Mezcla de comedia, musical, y, sobre todo, drama, con apenas tres personajes Trueba consigue hacer un estudio extenso acerca del mundo del cine tal y como lo conocemos, por medio de unos personajes aparentemente estereotipados, a los que, sin embargo, dota de una complejidad encomiable. El tufo es melodramático, no podía ser de otra manera, casi como la tradición de ese costumbrismo de Berlanga y Azcona. Lo que pasa es que eso no le gusta a todo el mundo.

Plácido.

Plácido. (Luis García Berlanga, 1961)


Probablemente una de las mejores películas españolas de todos los tiempos, y una de las mejores de su director. Claro que la primera época de Berlanga es de mear y no echar gota, cinematográficamente hablando [¿Quién sería capaz de escoger una entre esta, Los jueves, milagro, Calabuch, El verdugo...?]



Típicamente "berlanguiana", con ese "berlanguianismo" que emite todo lo que escribe Azcona, cuenta una historia tremendísima acerca de una campaña para que los ricos inviten a un pobre a comer a casa en nochebuena. A partir de ahí, comienza uno de los guiones más satíricos y absolutamente perversos que han podido trasladarse al cine en toda su historia. Todo es para llorar, pero no puedes dejar de reírte. Claro que todo lo que cuenta es terriblemente desolador, si lo miramos fríamente. Todavía no entiendo cómo pudo eludir a la censura.

Una historia verdadera.

Una historia verdadera. (David Lynch, 1999).


Recopilaremos parte de lo que hemos visto en navidades. Y es que, a pesar de que las cadenas públicas se empeñan en ñoñear las deleznables fechas programando estupideces de contenido dulzoide, hay cadenas de pago, deuvedeses y muchas otras opciones de entretenimiento para no morir de un coma glucémico.
Como primera opción, la película más formal y menos extraña, aparentemente, de Lynch, es la elegida. La historia es la de un anciano que recorre miles de kilómetros montado en una segadora, camino de casa de un hermano con el que no se habla, y al que le ha dado un infarto, para hacer las paces. Eso es todo el argumento. Nada más. Lo demás es belleza. Personajes extravagantes, afectividad susurrada, ritmo pausado y paisajes soberbios conforman el grueso, lo importante, de una de las películas más bellas de los últimos tiempos. A verla.