sábado, 30 de agosto de 2008

Vampiros de John Carpenter

Vampiros de John Carpenter (John Carpenter, 1998)


Recuerdo, coincidiendo con el estreno de esta película en festivales internacionales, haber leído unas cuantas críticas estupendas de la misma. Cuando se estrenó en España, allá por el 2000, si no recuerdo mal, las críticas fueron también magníficas. Sin embargo, ocho años después, me pongo a mirar por internet y las cosas han cambiado bastante.
Es cierto que John Carpenter no es Orson Welles, pero, permítanme decirles, ni falta que hace. Desde el estreno de La noche de Halloween, Carpenter se convirtió en uno de los referentes del cine fantástico y de terror, en parte (o casi en su totalidad) en base a unas direcciones más que eficaces. Antes había realizado la estupenda Asalto a la comisaría del distrito 13, donde ya había dado muestras de maestría en el género policiaco, género que estaba muy cascado, y que él, con escasos medios, decidió reinterpretar.


Quizá esa La noche de Halloween, nueva reinterpretación, esta vez del cine de terror, sea la película menos westeriana de Carpenter, porque lo que hace este director (o al menos todo lo que yo he visto de él, que ha sido mucho) son películas del oeste, aunque la única "reconocida" como tal quizá sea esta. Y es que Vampiros no es una película de terror, por más que la temática trate de semejantes seres sobrenaturales. Vampiros es un western con temática poco común, pero rodada según los preceptos del género, al que añade además bastante sentido del humor, lo que da un plus a la hora de entretener, que es de lo que se trata.


Quizá es que hay gente que fue a ver Vampiros pretendiendo ver a Bergman, pero es que hay que saber a lo que se va al cine. Vampiros, como La cosa, como La niebla, como Rescate en Nueva York, son películas de entretenimiento puro y duro. Y no hay más, y de hecho no hace falta nada más. También en el cine de entretenimiento se pueden hacer buenas y malas películas. Para darse cuenta de ello sólo hay que comparar algunas de las que he dicho con, por ejemplo, las tres de Spiderman para darse cuenta de que no hay color. En ninguno de los sentidos. El guión puede ser más o menos endeble, que no es el caso, pero lo que no se puede negar son unos actores en estado de gracia, una planificación y una composición de escenas de la que muchos deberían aprender y una tensión que no abandona todo el metraje. Que todo se soluciona de forma demasiado fácil al final... puede ser. Pero eso no es óbice para un espectáculo visual que tendrá divertido al que lo desee durante dos horitas. Y de un rodaje de secuencias de acción que nada tiene que ver con lo videoclipero, eso que está tan de moda entre los nuevos directores y que convierte en tedioso cualquier secuencia que, bien rodada, debería ser divertida. ¿Que hay gente que no está de acuerdo? Pues me parece muy bien, pero a mi esta película, años después, me sigue encantando.

viernes, 29 de agosto de 2008

The singles (The Clash)

The singles (The Clash, 2007)


Hace tiempo que vengo manteniendo la teoría de que todo lo que se ha hecho en el rock y el pop en los últimos 30 años ya lo habían hecho antes The Clash, exceptuando quizá la vertiente siniestra que es heredera directa de esos otros grandes que eran Joy Division. Y para demostrarlo, treinta años después de la publicación de The Clash, el primer disco del grupo, la compañía Sony editó un recopilatorio con los singles del grupo, que servirá para que, si alguien no creía lo que digo, se convenza un poco.
Los estilos musicales que abordaron The Clash fueron múltiples, desde el inicio en el punk hasta su evolución lenta a la mezcolanza de estilos distintos e incluso aparentemente antagónicos (punk y reggae, por ejemplo) en albumes que no tenían nada que ver con sus dos primeros discos. Y lo que se pretende con este, además de vender discos, es que nos podamos dar cuenta de ello.
Yo echo de menos más canciones de los primeros discos, pero no se trata de hacer una recopilación de sus canciones, sino de sencillos, y si los publicados fueron estos... pues no hay más. Servirá sobre todo para que los no amantes del punk se den cuenta de lo grande que fue esta banda (con todos sus cambios y todos sus problemas). Si prefieren la historia, Julian Temples ya ha hecho otro documental (después de La mugre y la furia, dedicado a los Sex Pistols), titulado Joe Strummel: the future is unwritten, que no se si se ha distribuido en España, pero si no ya conseguiré por ahí de alguna forma... para eso está la mula.


martes, 26 de agosto de 2008

Karen McClusky

Karen McClusky (personaje de Mujeres desesperadas)


Si hay dos personajes que me fascinan de todos los que habitan Wisteria Lane por su manejo (y no por ellos mismos, donde ganaría el fontanero de calle) son la magnífica Bree van de Kamp/Hodges (cuyo empeño en ser la perfecta madre y ama de casa además de su excesivo celo por el orden y la limpieza han sido objeto de algunos de los gags más divertidos de la serie) y, sobre todo, esa vecina malhumorada, deslenguada y metomentodo que es Karen McClusky, interpretada con maestría por Kathryn Joosten.
La señora McClusky, esa entrañable anciana aparentemente odiosa es la única que aparenta ser totalmente sincera (por más que guarde secretos como todo el resto de los habitantes de ese barrio bien de Fairview), como bien demuestran todas sus apreciaciones sobre el resto de sus conciudadanos, esas que realiza sin que nadie le pregunte y sin importar a quién puedan herir. Pero todo ello lo hace sin más maldad que la de alguien que se preocupa de sus vecinos, aunque no lo parezca, y que desea que estos se den cuenta de lo que pasa a su alrededor, como bien demuestra su amistad con Lynette o con Parker, el hijo de esta.
En este sentido, y es por lo que me he decidido a postearla ahora, estos días he terminado de ver la tercera y la cuarta temporada. En esta última aparecen una pareja gay, Bob y Lee, que se mudan de Nueva York a Wisteria Lane en busca de paz, pero siguiendo sus premisas neoyorkinas, cosa que les acarreará todo tipo de enemistades en el barrio. En ese sentido, la pareja recién llegada compra una espantosa fuente que coloca en el jardín, lo que impulsa un debate entre sus convecinas. Es en ese debate donde se produce una de las apreciaciones más salvajes de McCluskey, una que debe estar aquí: Susan, Catherine, Bree y la propia McClusky, deciden que la fuente debe desaparecer, y esta última le sugiere a Bree que sea ella quien les pida a la nueva pareja que la retiren:
-Deberías hablar tú con ellos, Bree.
-¿No entiendo por qué?- contesta Bree.
-Porque tienes un hijo que ha salido del armario y un marido que hace tiempo está buscando la puerta.
No parece que Orson vaya a salir en ningún momento del armario, pero no me negaran que McClusky no se ha preocupado de que Bree se de cuenta de que es posible. ¡Qué grande es!

Dante's cove

Dante's cove (here! televisión)

A ver si puedo escribir lo que quiero escribir sin enfadar a nadie... aunque me temo que va a ser imposible tratándose de lo que se trata.
Cuando muchos creíamos que no se emitirían nunca series más malas que Queer as folk o Buffy, resulta que a los del canal here! se les ocurre unir las dos cosas para hacer la atrocidad que es Dante's cove. Pero pongámonos en situación.
here! es una cadena de televisión norteamericana orientada a público gay que, tras el éxito de Queer as folk, otra aberración televisiva cometida en aras de la militancia, se decidió a emitir esta serie que aunaba las claves del éxito de la susodicha QAF con las de otra gran serie de éxito, la no menos inefable Buffy la cazavampiros: mucha carne con intrigas paranormales para bebés. Al menos hay que agradecerles que tuvieran el gusto de no contratar a la protagonista de la segunda, la insufrible Sarah Michelle Gellar, porque habría sido, si cabe, peor.


Últimamente me encuentro referencias a la susodicha serie allá por donde voy, y anoche vi el primer capítulo de la primera temporada, gracias a la mula y a que hay gente que se dedica a no aburrirse subtitulandolo todo (aunque a veces se entienda mejor el inglés que los subtítulos), y me encontré con lo que esperaba encontrarme. En apenas cincuenta minutos contabilicé siete polvos (lo mismo se me escapó alguno) todos ellos con maromos impresionantes y señoras guapísimas y modernísimas, con tal de dejar de lado la idea de las bolleras camioneras, esas que para este tipo de series no existen. Y poco más. La premisa argumental es una bobada, una especie de maldición que le lanza una bruja a su futuro esposo cuando lo pilla siendo sodomizado por su impresionante mayordomo (y lo digo por dimensiones, que quede claro), que hace que el futuro marido vuelva ciento cincuenta años después a ser joven y a tirarse a todos los que pille, mientras busca formas de venganza contra la bruja, que también anda por ahí. Todo ello en la misma casa donde vivían antes, el Hotel Dante, una especie de residencia para gays (porque por supuesto, todo el que dice no serlo terminará tirándose a alguien de su mismo sexo en algún momento, si no al tiempo), en un pueblo, Dante's cove, que debe ser el sitio con mayor porcentaje de población homosexual del planeta. Y es que lo de la normalización a los guionistas de estas series debe sonarles a arameo... bueno, si hubiera guionistas, cosa que no parece.

Dicho argumento sirve para lo ya dicho, una sucesión de desnudos, escenas sacadas de anuncios publicitarios protagonizadas por modelos que no saben actuar, y polvos que, más allá de los desnudos, no funcionan como tales porque son tan estáticos que no parece que estén follando, y mensajes pseudomoralistas y pseudonormalizantes (en este caso, la posibilidad de formar pareja estable y fiel en lo sexual en el mundo gay, es decir, si folla con otro es por un encantamiento... hay que joderse). Y ya está. Las estampas en la playa quedan muy bien para anuncios de colonia, pero para series de televisión hace falta más.


Como no podrá ser de otra manera, cuando además ya se le está dando publicidad desde sitios "oficiales" (y con eso me refiero a Zero), la pondran en alguna televisión "progre" (llámese Cuatro) a las dos de la mañana de aquí a no mucho, y todas las maricas del país la grabaremos para poder fantasear con los maromos al día siguiente... si ya nos conocemos.
Porque por supuesto, yo pienso seguir viéndola. No porque tenga la más mínima calidad, sino porque cumple con la función que tiene en el fondo, que es alegrarnos la vista. También hay que tener en cuenta que me tragué todos y cada uno de los capítulos de Queer as folk y de Buffy, con lo que de mi no se puede esperar otra cosa. Sobre todo si tenemos en cuenta a Charlie David, uno de los protagonistas, de quien son la mayoría de las fotos que pongo en el post, y que es el único que en la primera temporada parece un hombre de verdad y no un animalito de gimnasio. Una pena que en las siguientes pierda todo ese encanto (incluida la barba) según he podido ver en unas fotos que no pondré aquí... en fin, que sigo prefiriendo al fontanero de Mujeres desesperadas (a ver si este año hay suerte y por fin me lo traen para reyes), pero como me voy a comer lo mismo...



P.D.: Si alguien cree que la función de este post es poner fotos de Charlie David... tiene razón. Algo se logra aprender viendo estas cosas.

lunes, 25 de agosto de 2008

Dogma

Dogma (Kevin Smith, 1999)


A veces repasar la filmografía de algunos directores resulta desolador. Es el caso de Smith, un director que había dado señales de grandiosidad cuando dirigió su primera película, Clerks, tuvo un pequeño bache del que salió airoso con Mallrats (y es que parece que contratar a Shanen Doherty tiene sus riesgos) y se recuperó con creces con la magnífica Persiguiendo a Amy (si bien hace mucho tiempo que la vi, debería repasarla), para comenzar a caer con Dogma, y seguir cayendo y cayendo... hasta no saber dónde.
Porque Dogma no es especialmente buena, pero funciona. Y funciona porque el que la escribe y dirige tiene buenas ideas. En momentos determinados resulta francamente genial, como la aparición de Janeane Garofalo, en el papel de judía trabajadora en una clínica abortista, cuando llega a la misma y, para conseguir librarse de los antiabortistas exclama “¡Ostia puta, el Papa!”. El problema es que esa genialidad se limita a situaciones concretas, y no terminan de inundar un metraje que resulta excesivo a todas luces.
Y es que la historia de los ángeles Loki y Bartleby, esos que quieren regresar al mismo cielo del que fueron expulsados ( “¿Les envió al infierno?” “Peor, a Wisconsin.”), y a quien Bethany (qué guapa es Linda Fiorentino aunque tenga cara de no haberse acostado en quince días) tiene que detener con la ayuda de Jay y Bob el silencioso entre otros, se complica demasiado para una película de estas características. Quizá uno de los problemas de Dogma es que hay demasiada gente a la que dar protagonismo, y es que, aparte de Ben Affleck, Matt Damon, la ya mencionada Fiorentino, Mewes y Smith (Jay y Bob), aparecen Rufus, el supuesto decimotercer apostol (Chris Rock), Serendipity (Salma Hayek, en el papel de musa), Azrael (el demonio interpretado por Jason Lee), el Megatron (Alan Rickman como la Voz de Dios, tipo de ángel de vuelta de todo que conforma quizá el mejor personaje de la película)... y demasiada gente para darle cabida en una historia a la que dos horas le vienen bien largas.


Todo ello a pesar de los hallazgos, a pesar de las reflexiones sobre las religiones, tan presente en el cine de Smith, a pesar de una primera escena, esa la desvelación de esa “reforma” del catolicismo llamado el “Catolicismo guay” y su figura fundamental, la que sustituye al crucificado, el “Jesucristo colega” (todavía recuerdo las carcajadas que pegamos en el cine yo y la amiga que me acompañaba). Porque a mi el cine de Smith, en ese sentido, me recuerda mucho al de otros grandes obsesionados con la religión (Buñuel, Allen...) lo que hace que las comparaciones sean odiosas a pesar de que no tiene nada comparable, porque el cine de Smith no tiene comparación con el de ninguno de estos genios. Quizá el cine más parecido sea el de John Hughes, salvando las muchísimas distancias. Un cine al que hace muchísimas referencias y del que parece su hermano cafre, solo que con mucho más talento.
Porque talento hay, por más que a veces no se note. Y es que lo fundamental en esta película es la irregularidad, que es el problema básico del cine de Smith, mezcla de escenas y, sobre todo, diálogos memorables con otros bastante mediocres. Ahí precisamente es donde creo que pierde. Y puede perder mucho. En esta película no tanto, pero es un avance de las siguentes. Y es que hay caídas que parecen imparables. Aunque algunos tengamos la esperanza de que se vuelvan a recuperar.
Por cierto, y como última nota: me encanta la escena en que Dios (no revelaré quién lo interpreta, por si alguien no la ha visto) aparece. Dios no habla, sólo actúa, y Jay le pregunta: “¿Qué coño es esto, El Piano? ¿Por qué coño no habla esta tía?”.


domingo, 24 de agosto de 2008

Zelig

Zelig (Woody Allen, 1983)


Woody Allen es uno de los grandes, quizá de los más grandes en activo. Y esta película es quizá una de las más originales y divertidas que ha hecho. La historia ficticia de Leonard Zelig le dio muchas alegrías entre la crítica, aunque pobres resultados en taquilla, como parece que a él le gustaba. Me parece una pena que para seguir dirigiendo se le exijan esos buenos resultados en taquilla, cosa que hace que últimamente se meta en proyectos donde recurra a lo fácil, y deje de inventarse historias como esta, mucho más de agradecer.
Allen crea un falso documental mezclando imágenes de archivo,
música de archivo, falsas entrevistas (incluso de Bruno Bettelheim, prestigioso psicoanalista para los no entendidos, cosa que me recuerda que tengo algún libro suyo pendiente) y grabaciones para la película tratadas para que parecieran coetáneas de las antiguas, acerca del personaje de Zelig, un extraño hombre que tiene la capacidad de mimetizarse totalmente con el entorno, tanto que es capaz hasta de cambiar de color de piel y de rasgos físicos. Esa capacidad mimética que Zelig tiene para intentar pasar desapercibido y ser aceptado por el ambiente (que es la base fundamental de la mimesis, si no, que me lo digan a mi) le hace, muy a su pesar, convertirse en mono de feria para una sociedad ávida de novedades, y en gran estrella de los años 20. Cuenta además la historia de amor entre Zelig (Allen) y su psicoanalista, Eudora Fletcher, una Mia Farrow menos insoportable que habitualmente gracias a que, en base a la documentalidad, casi no se la escucha y todo lo que se ven son fotos o retazos de supuestas noticias grabadas (a mi es que Mia Farrow...). Y sirve además para realizar un estudio de la sociedad de los años 20, esa época dorada hasta el crack del 29, y del inicio de los años 30, con la llegada del fascismo.


Todo ello mezclado con los mismos temas que trata siempre Allen (el judaísmo, la tiranía, la hipocresía, el jazz, las religiones en general, el psicoanálisis, la medicina...) en el mismo tono satírico y absurdo al que nos tiene acostumbrado. Solo que de otra manera. Algunas de las supuestas grabaciones de las entrevistas de Fletcher-Zelig son soberbias, toda la historia de la hermana de Zelig es divertidísima, y la escena en el palco con el Papa es otra prueba de que los golpes en el cine son estupendos cuando se saben rodar (cosa que llevo diciendo...). En resumen, lo mismo pero de otra manera. Y eso sin contar el tratamiento de las imágenes, los fotomontajes... antes de que el photoshop lo manejara media humanidad, cosa que tenía mucho más mérito.
En fin, que hacía mucho que no la veía y la volví a ver ayer. Y me entraron ganas de postear todas las de Allen, y estoy consiguiendo alguna que hace tiempo que no veo, y... espero que no llegue el momento de hacer un monográfico porque este blog puede pasar a ser mucho más aburrido de lo que puede resultar ahora.


jueves, 21 de agosto de 2008

Amy en internet

Escape from rehab/When will Amy Winehouse die?


Amy es mucho, y da para mucho. La última es la creación, por parte de los artífices de Disasters movie, de un videojuego llamado Escape from rehab. Todo es una campaña publicitaria para la película, pero hay que reconocer que es ingenioso. El problema de la Winehouse es haberse convertido con veintipocos años en una caricatura de sí misma, cosa que es aprovechada por cualquier desaprensivo para burlarse de ella, y queda en la sombra la gran artista que es.
En el caso que nos ocupa, el juego, que por otra parte es mínimo (sólo tiene tres niveles bastante cortos), consiste en conseguir que Amy logre escapar del centro de rehabilitación y reunirse en la cárcel con su marido. Para ello tendrá que luchar contra robots, contra Batman, contra Carrie Bradshaw... usando para ello sus uñas en distancias cortas, lanzando botellas de whisky, jeringuillas y pipas de crack, o el "superataque taconazo" , espectacular pero limitado en su uso.
Aún así, los hay peores. Hay una página , When will Amy Winehouse die? donde, a cambio de una Play 3, pueden hacer sus apuestas acerca de cuando esta gran artísta y mayor yonqui estirará la pata. Lo hicieron antes con Britney Spears, y, además de poner la fecha de muerte, pueden dedicar condolencias. A mi esto ya me parece de excesivo mal gusto.

miércoles, 20 de agosto de 2008

¿Qué fue de Baby Jane?

¿Qué fue de Baby Jane? (Robert Aldrich, 1962)


Independientemente de lo que hiciera antes y después su director, aquí estamos frente a una de esas películas de actores. Y sobre todo, estamos ante una demostración de poderío de Bette Davis. Joan Crawford también está soberbia, pero reconozcamos que si por algo pasará a la historia esta maravilla del suspense es por el personaje que crea y con el que se recrea la Davis.

Prototipo de juguete roto, Baby Jane es una de esas niñas que encandilan cuando pequeñas y se convierten en divas en su infancia, para terminar dando dinero a sus padres, que son los principales beneficiados de la presencia de niños prodigio, como siempre. Pero Jane tiene una hermana mayor, Blanche, que se hará actriz, y que conseguirá arrebatarle una fama que Jane había dejado de tener. Jane es rencorosa como sólo ella puede serlo, y planea venganza contra su hermana, venganza por quitarle la fama que ella tenía, hasta el punto de propiciar un accidente que deja a su hermana parapléjica, y que servirá para que ella ejerza su “cuidado”, maltratando sistemáticamente a la maltrecha Joan Crawford.


Davis, además de pelearse (y según se comenta, de qué maneras) con la Crawford, construye un personaje patético en exceso, ridículo en ocasiones y tremendamente desasosegante para el que lo ve. El personaje de esa niña que ha crecido, que ya es mayor, y que quiere volver a recuperar la fama de su infancia como si fuera una niña todavía. La escena de la contratación del pianista donde Davis canta I've written a letter to daddy es a la vez patética y aterradora. Y sólo es una de ellas. El resto es casi que peor.


martes, 19 de agosto de 2008

eXistenZ

ExistenZ (David Cronenberg, 1999)


No se si podré ser breve. Con esta película creo que me va a costar, como con todo el cine de Cronenberg, otro de esos directores apasionantes y que algunos asociamos casi directamente con otro de los grandes, Lynch (¿o no, Justo?).
Quizá sea porque Cronenberg, igual que Lynch, tiene un universo personal, no transmisible, por el que, haga lo que haga, todo lo que filme sólo le pertenece a él. Y puede hacerlo rodando películas sobre óperas, intrigas de orden psicológica, estudios sobre la sexualidad o experimentos en lo fantástico, que es lo que intenta hacer aquí. Pero a diferencia de Lynch, y por eso Cronenberg gusta más, sus películas son aparentemente realistas, aparentemente coherentes y aparentemente, y sólo aparentemente en muchos casos, seguidoras de una trama más o menos lineal. Claro que aquí la linealidad brilla por su ausencia.
Todo parte del intento de asesinato de Alegra Geller (Jennifer Jason Leigh), creadora de eXistenZ, un juego futurista, último eslabón de realidad virtual, por medio de los “realistas”, un grupo defensor de la realidad real. Estamos en un futuro indefinido, estamos en un juego, eXistenZ, que está a medio camino entre la realidad y la fantasía, un juego que está a medio camino entre la vida y la muerte. Un juego cuyo receptáculo está vivo, una vaina proveniente de unos anfibios que se conecta a un “biopuerto”, herida en la piel en el que conectar a un sucedáneo de placenta, la vaina del juego, por medio de un cordón umbilical que dará vida a los jugadores, una nueva vida para aquellos cuya vida real no les satisface. Un cordón umbilical que da vida a quien no la tiene.


Haciendo énfasis en planos cortos que siguen definiendo y fotografiando el cuerpo como pocos pueden hacerlo, eXistenZ es, ante todo, una metáfora de la vida y de la muerte. De cómo empieza la vida y cómo se puede terminar con ella. Porque la vida en eXistenZ, como en la real, comienza con una penetración. Esa penetración en el cuerpo a través de la médula espinal para conectar el "biopuerto". Esa penetración por la que se nos inserta un cordón umbilical que nos dará vida, una nueva vida, por medio de una membrana que nos comunicará con la vida que uno quiere vivir. Y esa penetración que conlleva el sexo, ese sexo que está presente en todo el metraje de forma larvada y tiene su máxima expresión en la escena en que Jude Law, acompañante de Leigh en su huida de los realistas, queda fascinado por el biopuerto de esta e introduce allí su lengua, preámbulo claro de una tensión sexual dentro de la trama, y elipsis del acto sexual oral en sí mismo.


Aunque podríamos ahondar en mayores complicaciones inconscientes, en análisis de corte psicoanalítico, lo dejaremos para mayores profesionales, porque aquí se trata de dar retazos. Y porque, en realidad, e independientemente de todo lo que se pueda decir, lo más importante de cara al visionado de la película es que eXistenZ es un juego en sí. En una vuelta de tuerca a la metalingüística cinematográfica eXistenZ nos sitúa a los espectadores en el juego, ese mismo juego que se llama eXistenZ, dando vueltas a una trama que consigue que nosotros mismos lleguemos a un punto en el que, como los jugadores de eXistenZ, no podemos distinguir lo real de lo ficticio, la realidad de eXistenZ. Porque al final los que estamos jugando a eXistenZ somos nosotros.


lunes, 18 de agosto de 2008

Spiderman 3

Spiderman 3 (Sam Raimi, 2007)


Resumiendo: demasiada trama para tan poco metraje. Es curioso cómo el director de joyas como El ejército de las tinieblas ha quedado para realizar de forma medianamente talentosa producciones que podrían habérsele encargado a cualquiera. Lo único que se consigue así es que se hagan películas mediocres, y no tan malas como las de Los cuatro fantásticos.
Da mucha pena que uno de los personajes más atrayente de toda la imaginería Spiderman, concretamente Venom, sea tal y como se presenta en esta peli, desaprovechando algo que podría haber dado para una parte entera, y no para mezclarlo con un patético hombre de arena, con el duende junior, con la historia de amor de Spiderman y Mary Jane... con partes de la primera parte que vuelven, y con efectos especiales, que es lo que se esperaba.
Al final queda una película decente, salvable porque la dirige alguien que sabe dirigir cine, y porque contiene unos personajes que están dentro de toda la imaginería de varias generaciones, lo que hace que algunos la veamos con buenos ojos.
No obstante, la historia de amor sobra, todo el escaso desarrollo de los personajes tiene un tufo bastante kitsch, y se desaprovecha lo que hay, ya lo he dicho. Pero da sus frutos económicos, que era de lo que se trataba. Pues que les aproveche.