lunes, 12 de noviembre de 2007

El reverso de la historia: Wicked, memorias de una bruja mala.

Wicked. Memorias de una bruja mala. (Gregory Maguire).
Lo avisé en el otro blog. Me lo estaba leyendo y me estaba gustando. Lo terminé, y puedo decir que es fascinante. Lo edita Planeta, pero yo lo compré en el Círculo (lo confieso, estoy apuntado, y mucho de lo que me leo lo consigo aquí). En realidad lo compré porque tenía pinta de best-seller, y tenía ganas de leerme algo donde no tuviera que pensar. Ha sido una agradable sorpresa.
La historia es la de la vida de una niña, verde y con colmillos, que, cuando crece, se convierte, muy a su pesar, en la malvada bruja del oeste de El mago de Oz. La visión es original, y nos presenta a la niña como una pobre incomprendida, dentro de una conspiración política orquestada por un golpista que se convierte en el emperador de un reino al que es advenedizo, y que no es otro que el mago de Oz. Infidelidades, relaciones casi incestuosas, dinámicas ocultas, personajes siniestros, escenas moralmente dudosas, intrigas, dudas existenciales... Alejan a esta novela de un best-seller de libro, valga la redundancia, y lo convierten en una ingeniosa sátira adulta de los mecanismos políticos que mecen la cuna. Además está bien escrito. ¿Qué mas se puede pedir?

domingo, 11 de noviembre de 2007

¿Había necesidad? La venganza de los Sith.

Star Wars. Capítulo 3. La venganza de los Sith (George Lucas, 2005).
Star Wars, mal traducida como La guerra de las galaxias (serían las guerras, wars está en plural) era una de las poquísimas sagas que mantenían ese honor de la consideración de que todos sus episodios habían mantenido una calidad más que aceptable. Pero George Lucas quiso que nada quedara a la imaginación y, veinte años después de la primera entrega, comenzó con la preparación de los que serían los tres primeros capítulos de una saga de seis, y que explicarían de donde venía todo lo que ya habíamos visto en los que serían los tres últimos. Parece un trabalenguas, pero no lo es. Los tres primeros estrenados son los tres últimos de seis capítulos. No se qué hago explicando esto si todo el mundo lo sabe, así que vamos al carbón.
Primero cogió los ya exhibidos (La guerra de las galaxias, El imperio contraataca, y El retorno del Jedi), les puso coloritos, les mejoró la imagen, añadió mucho pixel... para que acabaran contando exactamente lo mismo que contaban antes. Además nos enseñaron que jedi no se pronunciaba como lo habíamos hecho toda la vida (textualmente) sino como si todos fuéramos ingleses. Pero sacó un buen dinero, y no destruía nada de lo original.
Ya despúes empezó a cagarla. La amenaza fantasma, el capítulo primero de los seis, ya se encargó de estropear todo el buen nombre de la saga, haciendo una película infantiloide, donde lo importante era la estética y los efectos especiales, pero que, como todos esperábamos (algunos pensábamos de hecho que era lo fundamental que había propiciado el regreso del señor Lucas), tuvo unos ingentes ingresos económicos. La segunda entrega de esta segunda hornada, El ataque de los clones, era bastante mejor película, por mucho que no llegara a la suela de los zapatos a las anteriores. Y esta que nos ocupa me he resistido a verla porque a mi Star Wars me gusta.
No puedo decir que me haya decepcionado lo más mínimo. No esperaba gran cosa. Todo es de lo más pueril, las intrigas son facilonas y están mal narradas, la historia de amor es de baba, Skywalder se transforma en Lord Vader como quien baja a comprar el pan (no le cuesta mucho a Palpatine convencerlo), el pulso narrativo es inexistente... pero se gastaron muchísimos duros para que los efectos especiales fueran espectaculares y, gracias a ello en parte, las secuencias de acción no están del todo mal. Después de tres episodios logran hilar todo el contenido con los tres antiguos, pero con hilos tan finos que casi no se sostienen. Y para la mitología, tenemos a Chewbacca , a Luke y Leia, la primera aparición de Darth Vader (que sigue llamándose Lord Vader), con la inimitable voz de Constantino Romero... Poco más o menos que curioso, porque por lo demás.
Quizá estoy exagerando, pero yo es que era fan. Y ya no puedo. Me volvieron a destrozar otro mito.

sábado, 10 de noviembre de 2007

Ojalá: Silvio Rodríguez.

Silvio Rodríguez en concierto (Telde, 9 de noviembre de 2007)
No se podía titular de otra manera. Yo a Silvio hacía años que lo había dejado, pero forma parte, como muchas otras cosas, de mi educación sentimental. Era la primera vez que tenía oportunidad de verlo en concierto, y allí me fui.
Todos los que ya lo habían visto lo describían con huraño, poco entregado, y bastante borde. No se qué le pasó ayer, pero saludó, se permitió bromear, cantó todo lo que se le pidió, hizo tres bises, y dio un concierto de casi dos horas y media que fue monumental. Repertorio de canciones conocidas (algunas más que otras), donde no faltaron Te doy una canción, Playa Girón, La era, El unicornio azul, Gaviota... y por supuesto, cuando ya todos creíamos que no la cantaría, Ojalá, con cinco mil personas coreándolo. Todo con un punto emotivo, y lo justo para que los que lo habíamos dejado lo volvieramos a recuperar, y los fans fueran más fans todavía. Se portó. A pesar de las malas maneras de alguno que otro, que incluso llegaron a subirse al escenario... Curso de comportamiento y buenas costumbres en próximos capítulos.
Todo ello muy bien acompañado de cinco músicos fantásticos (no recuerdo cómo se hacían llamar), especialmente, Niurka González, que tocó la flauta travesera de una forma que nos dejó a todos boquiabiertos. Habrá que seguirle la pista.
Al final terminó el concierto, todos nos fuimos muy contentos, y yo ya puedo tachar de la lista de deberes una cosa más. Cada vez estoy más cerca de poder morirme tranquilo.

viernes, 9 de noviembre de 2007

Resumen semanal (I): Muchachada Nui (7-8)

Muchachada Nui. Episodios 7 y 8.
Me he dejado. El séptimo lo intenté grabar, pero me equivoqué de canal y se grabó Kyle XY (no la he visto, creo que en este mundo se debe sufrir lo justo), y ya el octavo lo hice bien. Resumiré lo más mejor de los programas:

Episodio 7. Presentado por Kofi Annan. A destacar el culto a Satán, en plan película berlanguiana, que además nos obsequia con un desnudo frontal de uno de los satánicos (no vamos a decir que no nos gusta que despeloten gente en la tele), Marcial, hablando de los tontos del pueblo, y el capítulo de los Klamstein, donde Frederik Klamstein es castigado a muerte por ganar en un concurso al rey, y considerarse eso como injurias a la corona. Hay que tener huevos.

Episodio 8. Presentado por Mark Hamill, que está atrapado en El imperio contraataca, delicioso. Celebrities presenta a John Galliano (para partirse el pecho), y el Mundo Viejuno, dedicado al Cambio climático.

La semana que viene más.

Cosas grandes: London Calling.

London Calling. (The Clash, 1979).
Vuelvo a escuchar en estos últimos días nuevamente esta maravilla de disco. Mantengo la teoría, desde hace tiempo, de que todo lo que se ha hecho después de ellos, ya lo habían hecho The Clash. Y lo habían hecho en este disco. The Clash empezaron como punks, y fueron evolucionando hasta tocar todos los palos, todos los que luego tocarían todo el resto de grupos de los ochenta, noventa y principios de este siglo. El grupo es grande, y este disco lo es casi más que ellos. Mítico, y uno de los referentes del pop y rock de toda la historia, he vuelto a escucharlo en base a una conversación con una amiga. Lo difícil de escoger algo de The Clash es que todo es magnífico, pero a este disco le tengo especial cariño, ante todo porque fue con el que hice el descubrimiento de estos grandísimos artistas. La edición que tengo original es la del veinticinco aniversario, una edición especial de dos discos remasterizados (el original y las Vanilla Sesions, maquetas de las canciones que irían en el disco original y algunas que nunca vieron la luz, perdidas, según cuentan, durante años), un DVD con un "Cómo se hizo..." y un libreto donde se explica la historia del disco, se muestran fotos del grupo y diversas ilustraciones. Como disco de colección no tiene precio. En lo musical tampoco.

martes, 6 de noviembre de 2007

Clásicos modernos, volumen 1: Is this it.

Is this it. (The Strokes, 2001)
Moderno no es, y clásico tampoco. Pero se podría calificar así. El disco es de hace ya unos añitos, y fue la carta de presentación de Julian Casablancas (cantante y compositor de casi todo) y el resto del grupo. La historia es la de unos niños bien, supuestamente, de Nueva York, que se aburrían y se unieron para hacer uno de los mejores discos editados a comienzos de este nuevo siglo. Luego hicieron un espléndido segundo, Room of fire, y un menos espléndido, pero también bastante reconfortante, tercero, First impressions of Earth. Pero es en este primero donde se sientan las bases que determinarán el estilo de la música del grupo. Como Offspring, al final las canciones se terminan pareciendo todas demasiado entre ellas, pero, bien escuchadas, se comprueba como cada una tiene suficiente personalidad como para brillar por si misma, independientemente del resultado del conjunto. No voy a ir canción por canción, porque no tengo ganas de liarme, y lo fundamental en la música, igual que en cualquier otro tipo de arte, es la vivencia de la misma. Lo que a unos encanta, a otros no. Pero eso tiene que decidirlo cada uno por si mismo.
Hoy me ha dado por recuperarlo después de olvidarlo por un tiempo, para tirarme todo el día escuchándolo, como siempre me pasa. Guitarras potentes, cambios de ritmo, y Julian Casablancas chillando como una rata, hacen que todo suene como una auténtica maravilla. Yo tengo la versión que se editó en Europa. En la versión yanqui hay una canción más, creo recordar (hay que hacer patria). Eso sí, las letras no vienen, pero hay maneras. Hoy he conseguido la dirección de una página donde se pueden ver los lyrics de casi todo lo que nos interese. Algún día me pondré a recomendar cosas de internet.

lunes, 5 de noviembre de 2007

De revistas: El jueves; El País; Zero

El jueves. (la revista que secuestran los viernes).

Antes era la que salía los miércoles, y el viernes era un suplemento de actualidad. Hasta que una portada que no siendo ni muy de lejos la más ofensiva que ha sacado esta revista, aparte de devolverla a la palestra para muchos que la habían olvidado, tuvo la osadía de "injuriar" a los príncipes de Asturias (que por lo visto, no consumen, y además, trabajan muchísimo, como todo el mundo sabe) y provocó que un juez, que por lo que se ve andaba bastante aburrido, la retirara del mercado, para pitorreo patrio. Hay algunos que siempre la tuvimos en mente, y la comprábamos, aunque sólo fuera de vez en cuando, por aquello de reírnos un poco y enterarnos de la actualidad del país y del resto del mundo de una manera más objetiva y menos sensacionalista que la que ofrecen los actuales diarios nacionales, regionales y/o comarcales. Ayer estaba de guardia, de domingo, y solo, con lo que me fui a la tienda del hospital para comprar algo que leer, y terminé incurriendo en lo mismo de siempre. Compré El jueves de la semana pasada (la portada que ofrezco es el que sale el próximo miércoles, que es la que tienen en la página web), la Zero (ver más adelante) y El País (que uno es muy de Polanco). En condiciones normales la Zero se hubiera visto sustituida por el Fotogramas o cualquiera de decoración, pero el primero no lo tenían, y estoy muy cansado de ver cómo te enseñan a decorar casas de trescientos metros cuadrados (como si tuviera algún misterio). Pero, como ya he dicho, de esta hablaré después.
De El jueves no creo que tenga mucho que decir. Es una revista generacional, de las generaciones prefranquistas y de los que nacimos en la transición, y dudo mucho que resulte mínimamente interesante para la mayoría de los que nacieron después, porque, salvo honrosas escepciones, no parecen mostrar el más mínimo interés por el mundo en el que vivimos. Y, como esas generaciones, ha envejecido. La madurez no le ha sentado del todo bien, en parte por las idas y fallecimientos de algunos de sus colaboradores (¡qué grande era Ivá!), y en parte porque los nuevos no les llegan a estos a la altura de los zapatos, salvo algunos genios como Darío Adanti. También creo que tiene que ver con que todos nos hemos ido haciendo mayores, y ya no nos reímos tanto con las mismas cosas. Quiero creer que tendrá algo que ver. Más que nada porque no me quiero cargar algo que forma parte de mi educación sentimental, humorística y política. Pero lo cierto es que a mi cada vez me hace menos gracia. Excepto Cojonciano. Con ese no se parar de partirme la caja.


El País.

Diario nacional, de Prisa, supuestamente independiente (se pelean con El Mundo por ese puesto), dependiente de las cabezas pensantes seudoizquierdosas (PSOE y allegados). Por lo visto ha cambiado de formato. Eso quiere decir que las columnas de Elvira Lindo y Antonio Martínez, probablemente lo mejor de todo el periódico, junto con Maruja Torres (domingo los dos primeros, jueves la segunda), han cambiado de nombre, pero que ahora, todos ellos, con el cambio, se encuentran bastante más serios. Yo me sigo quedando con las Memorias de Gus, incluidas en la parte infantil, y las viñetas de Forges y El Roto, que son, con mucho, las reflexiones más sensatas que se hacen en casi ningún periódico de este país. Por lo demás aquí los malos son los del PP, en El Mundo los del PSOE, y en el ABC y La Razón no hay quien se salve más allá del Rey. Para gustos los colores.


Zero.

No soy yo muy amante de esta revista. Aparte de un par de vistazos si me la encuentro en algún sitio, creo que esta era la primera vez que la compraba. El modelo de la portada, que tiene veintiun añitos, aunque parezca cercano a los treinta, fue uno de los motivos. Después no daba para tanto. La impresión es la misma que siempre que he ojeado la revista. Es como el Cosmo, pero para maricas. Tendencias (que incluyen el decir y clasificar lo que está bien y está mal, lo que se puede y no se puede hacer dependiendo de la orientación sexual que se tenga), millones de anuncios de cosas carísimas (por supuesto, todas tendencia), y un aire reivindicativo bastante naif, en general. Ah, bueno, y loas a ZP (aunque en El jueves dicen que en estos momentos se hace llamar solo Z), por lo bueno que ha sido con los maricones. Es decir, construyen la idea de Chueca, actualmente el barrio más caro de Madrid después del de Salamanca, y editan una revista para el "lobby rosa" (¡qué grande es también Ana Botella!), no vaya a ser que alguien se vaya por el mal camino. Lo único salvable, la zona porno, bastante más cafre que lo que cabría esperar en una revista de estas características. Qué pena que no sea entera así.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Nunca una familia hizo más honor a su nombre: La familia Mata.

La familia mata. (Antena 3)


Me la recomendó una amiga, por aquello de la práctica profesional. Y la verdad es que, independientemente de para ver dinámicas familiares (para lo que es estupenda, aunque solo sea por las reiteraciones), como sitcom funciona. No es ninguna cosa del otro mundo, no te partes la caja, pero tiene una serie de personajes que todavía no han salido de lo mismo, siete capítulos después, y que, precisamente por ello, resultan cada vez más divertidos. No se si la serie es de la productora de Jose Luis Moreno, pero no me extrañaría, porque a mi me recuerda cada vez más a Aquí no hay quien viva, tanto en la planificación, en el estilo de las bromas, en las estereotipaciones... Vamos, que es más de lo mismo, aunque lo hagan otros. Quizá haya alguien que pueda pensar que eso no sea bueno, sólo falta recordar que ese es el leit-motiv de toda buena sitcom (¿alguien me puede explicar la evolución que tenían, por ejemplo, los personajes de Cheers?).
La anécdota argumental es la de un novio que va a irse a vivir con su novia, el padre de ella les coge el dinero de la entrada del piso, y se tienen que ir a vivir a casa de la familia de ella, donde él intenta integrarse, quedando atrapado en una familia que, como ya dicen los créditos, hace honor a su nombre. Tenemos al novio, rígido, tímido, y que se cabrea lo justo, con dos amigos (uno de ellos su primo) con pinta de pringados (y que conforman parte de los mejores sketches de la serie), la novia medio pija (puede que el personaje más flojo), con una madre autoritaria, típicamente hispánica, y que pretende (y consigue) controlar todo su entorno, un padre caradura, un hermano que no conseguiría aprobar la EGB (o la primaria de ahora) por falta de neuronas, una tía solterona que quiere casarse (¡qué grande es Anabel Alonso!), un abuelo hasta las narices de todos ellos, y los irritantes hijos del hermano. Como complemento tenemos al ex-novio rico, el que la madre quisiera como yerno, y de lo que no deja que quepa la menor duda. Además unos cuantos personajes extra (los profesores del centro cultural donde trabajan la novia, la tía y el ex-novio, la ex-mujer del hermano...) que van adornando unas situaciones que rondan lo alocado, aunque no lleguen nunca a ello, desgraciadamente.
Sólo que, como todas las sitcom españolas, tiene sus peros. Lo primero la duración (cada capítulo, sin anuncios, dura una hora y cinco minutos), el peor de los males de todas las comedias televisivas que se hacen en este país, y de la que resultan el resto de los males, que consisten en esos intentos de que los argumentos vayan caminando, y que terminan cargándose las series. Las sitcom duran treinta minutos. Con eso se consigue no realizar argumentos larguísimos, alargar la duración de las series (y no de los capítulos) repartiendo las premisas argumentales de cada capítulo en varios episodios (y en cada uno de ellos, como mucho, dos líneas conductoras), y no repetir una y otra vez los mismos sketches risibles. Porque, si eso se hace, se pierde la gracia. Y esta serie, que empezó bastante bien, comienza a perderla. A lo cual también se añade ese intento de denuncia social que en una serie de estas características debería sobrar, pero que todos los guionistas de estas series se obcecan en colocar, aunque sea con calzador, intuyo que para tener la sensación de dedicarse a algo más importante que hacer comedia. Lo que no se acaban de dar cuenta estos mismos guionistas es que la alta comedia necesita bastante más talento que la denuncia boba. Y así nos va. Esperemos que no terminen de estropearlo.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Para lo que da un inglés: Los juguetes de la guerra, La cuadratura del huevo.

Los juguetes de la guerra. La cuadratura del huevo. (H.H.Munro, alias Saki).



Ya lo había anunciado hace tiempo. Me he decidido bastante a terminar este libro, quizá por lo que cuesta terminar esas cosas que te gustan. Comencemos por el principio.
De vez en cuando suelo hacer excursiones a las librerías. Desgraciadamente no demasiado a menudo me aventuro a ver qué es lo que hay interesante, sino que suelo ir a tiro hecho. Pero cuando estoy de vacaciones, y tengo tiempo, es una de mis aficiones preferidas. Pues bien. El año pasado, allá por mayo, me vine de vacaciones al que luego se convertiría en mi lugar de residencia. Y me dio por llevarles libritos a los amigos, porque eso de recuerdos de..., salvo que estés en el quinto carajo, siempre me pareció una soberana ordinariez. Estando rebuscando, me encontré esta maravilla, que me quedé para mí. Todavía no se por qué, pero me resultó atractiva la presentación. Saki es un escritor inglés de principios del siglo pasado, cuya obra más destacadas son los cuentos cortos. El libro que nos ocupa es una recopilación de unos cuantos, que ya salieron recopilados bajo los títulos de Los juguetes de la paz y La cuadratura del huevo, que además dan nombre a dos de los cuentos, y que publicó la editorial Valdemar en 2006.
La mayoría son humorísticos, basados en anécdotas de la época, aunque tiene también un buen manojo de relatos de terror. Todos ellos espectaculares. Por el simple hecho de la cotidianeidad. El sarcasmo ronda a sus anchas, lo terrorífico se encuentra en lo cercano, y ninguna clase alta (especialmente la política) sale bien parada. Niños odiosos, muñecos diabólicos, estudios sobre la nada, discusiones ingeniosas sobre los sistemas políticos occidentales... Todo es tremendamente irónico y, desafortunadamente, verídico. Humor inteligente de verdad, e inquietud en los de miedo. Una de esas grandes sorpresas que hacen la vida más interesante. Recomiendo, quizá porque es uno de los últimos y lo retengo con especial firmeza en mi memoria, El parlamento infernal, del que a continuación reproduzco el inicio:

"En un tiempo en que cada vez era más difícil hacer algo nuevo u original, Bavton Bidderdale captó el interés de su generación muriéndose de una enfermedad desconocida.
-Siempre estuvimos seguras de que cualquier día haría algo notable -dijeron sus tías-; ha demostrado que merecía toda nuestra confianza."

Ahí queda eso.

jueves, 1 de noviembre de 2007

El último cantautor: Arístides Moreno.

Arístides Moreno.

Uno de los mejores cantautores de todos los tiempos, si no el mejor. La mayoría de la humanidad no sabrá quién es, y si lo saben, se acordarán poco, pero en determinados círculos es todo un referente. Lo refrendan las múltiples páginas dedicadas a este gran compositor que se pueden encontrar en google, aparte de su página propia. Hay una muy interesante, llamada Pucela Horcon Web, en honor a esa gran canción que es Horcon Boys.

Lo característico de Arístides, a diferencia del resto de cantautores españoles, es que, si bien hace canciones comprometidas como bien corresponde a su estatus, Arístides tiene algo de lo que el resto de los cantautores carecen: sentido del humor. Canciones inspiradas en los más diversos ritmos (desde música de semana santa a funky), con letras irónicas y una estética divertidísima, como bien atestigua su videoclip de Agua con gas, probablemente su tema más conocido y el único que se ha intentado difundir, sin mucho éxito, desgraciadamente (si podeis verlo bien, aunque la calidad del video de youtube no es buena, echar un ojo a los pelillos que le salen de la bragueta, por poner un ejemplo).


Ritmos variados, letras mordaces, y una sanísima capacidad para reírse de todo, incluyéndose a si mismo, es parte de lo que hace de Arístides un personajes inigualable y único en su especie. Cualquiera de los tres discos que tiene en su haber (Samba de otro mundo, El corsario de la biosfera y Espectro lumínico) contiene unas cuantas canciones memorables, con las que reírse, pasar un buen rato, y hasta bailar. A la memoria me vienen Sexo alienígena, Posición horizontal, Comerciando con psicotrópicos, Ponle buena cara a la malagana (que hay que cantar con la lengua fuera), y, especialmente como ejemplo de cómo se puede hacer canción protesta sin que entren ganas de rajarse los brazos, My car was stolen last night when I was sleeping (que hace alusión a aquellas elecciones que ganó Ansar sin mayoría absoluta y se tuvo que aliar con todos los que él antes calificaba como chantajistas).

El último disco, Espectro lumínico, salió en 2005. Es una pena que no publique todos los años.