sábado, 28 de febrero de 2009

La tienda de los horrores

La pequeña tienda de los horrores (Frank Oz, 1986)


Esta película tenía todos, todos, todos los inconvenientes para no gustarme nada. Una versión de 1960 de Roger Corman que me encanta, el que venga de un Hollywood que se apropia de todo y a Steve Martin. El por qué esta pequeña obra se ha convertido, al menos para mi ideario propio en una especie de musical casi underground (sobre todo con lo que costó) plagado del mismo humor negro negrísimo que la obra original es un misterio que yo desconozco. Pero esta película me apasiona.

Divertida y poco ética, la historia de Audrey Jr, esa perversa planta carnívora a la que Seymour va dando de comer sangre humana mientras va creciendo para conseguir que la floristería en la que trabaja siga en pie, esa planta que le obliga a traerle carne a ritmo de samba... tiene algo. Y podemos asegurar que no lo tiene por sus autores últimos. Frank Oz es un artesano, pero ya está (o es que no le han dejado hacer nada más, y ha hecho demasiadas cosas para que dudemos ya), y Rick Moranis y Steve Martin... sin palabras. Sin embargo el film es casi hipnótico por momentos, original en cuanto a planificación, amoral, intenso y divertido, divertido, divertido... Me encanta. Y el número de Gimme more... Me encanta. ¿Ya lo dije?

jueves, 26 de febrero de 2009

Destrozando a... Contact

Contact (Robert Zemeckis, 1997)

Zemeckis hacía divertidísimas películas de entretenimiento. Foster protagonizaba papeles dramáticos con matices que hacían que la candidataran a los premios de la academia. McConaughey se tiraba a alguien. Este último fue el único que no terminó perdiendo nada. El otro par se cargó su buen nombre de un plumazo. Hombre, la Foster había ya hecho sus intentos haciendo el bodrio aquel con el Gere, pero como no le salió bien... cogieron una novela de Carl Sagan, se quisieron el primero poner profundo para conseguir ponerse tedioso, y la segunda querer hacer una interpretación para que le dieran otro premio y conseguir tener cara de botóxica eliminando cualquiera de las posibilidades que hubiera tenido ni siquiera de un Grizzlie de esos (¿así se llaman los anti-oscars?, nunca me acuerdo, ¿quién ganó este año?). McConaughey se seguía tirando a alguien por ahí. Y ese final estúpido y aburrido, aburrido, aburrido....... hasta la saciedad...... y más aburrido todavía..... y más aburrido..... así durante treinta interminables minutos. El resto de la película tampoco está tan mal. No consiguen nada del otro mundo, pero medio entretiene. Claro que el final es taaaaaaannnnnnn aburrrriiiiiidddddoooooo. Y tan pedante. Qué asco.

martes, 24 de febrero de 2009

Rise and fall, Rage and Grace

Rise and fall, rage and grace (The Offspring, 2008)


Ellos dicen que han hecho uno de sus mejores trabajos en mucho tiempo. No digo yo que no, sobre todo porque llevaban cinco o seis años sin sacar algo original y el último fue... Pero qué quieren que les diga. Algún día hablaré de Smash.
Habrá gente a la que no les gusten, cada cual sabrá, pero a mi la mezcla de punk y pop divertido y casi bailable que proponen estos muchachos me ha parecido siempre muy divertida. Esos sonidos electrizantes, vibrantes... con su poquito de denuncia para que no se les critique (que sigo yo sin saber qué tiene de malo lo estético por lo estético, pero bueno...) El problema es que la innovación es poca, no puede haberla en este formato, para seguir veinte años en el candelero. Y ahí ya es cuando se empieza a liar parda. Porque empiezan a hacer cosas raras y se empieza a ver que el supuesto genio no lo es tanto.
Es lo que le ocurre a este Rise and fall, rage and grace, que contiene canciones de las de siempre, con sus berridos, sus guitarreos espídicos y su contenido que no importa, para dejarnos contentos a los de siempre pero luego nos ponemos a hacer baladas que podrían haber cogido de cualquier LP de Greenday... o de Avril Lavigne... o de cualquiera de los millones de seudopunkies que nunca lo fueron y que nunca tuvieron más talento que ocasionalmente hacer alguna canción medio pegadiza porque sonara la flauta. Conclusión: no sabemos quienes les harán las baladas a todos, pero para que nos timen así, mejor que se queden en casa.
¿Que por qué sale esto un martes en vez de un jueves? Pues porque las canciones que siguen haciendo de las suyas son estupendas, aunque sean pocas, y porque les tengo cariño. Es que Smash es mucho Smash... hablaré de él pronto... ¿o lo hice ya?


lunes, 23 de febrero de 2009

Frase de la semana


El partido está amañado, pero si no juegas no puedes perder.


Maria Broom, en The Wire (Episodio 2, 1ª Temporada).

domingo, 22 de febrero de 2009

La linterna roja

La linterna roja (Zhang Yimou, 1991)


Antes de que Yimou se pusiera a hacer tonterías de danzas guerreras (aunque alguna me encante, ya hablaré algún día de La casa de las dagas voladoras), realizaba estupendas películas que iban de un festival a otro, pasando alguna de ellas por las alfombras rojas de los premios aquellos del copyright que se entregan esta madrugada, como es el caso. Y a pesar de que yo todo lo que huela a esos premios lo denosto de entrada, en este caso tengo que reconocer que tenían razón.
Basada en una novela llamada Esposas y concubinas, la obra de Yimou, igual que sus anteriores Sorgo rojo o Semilla de crisantemo, realiza un estudio del papel de la mujer en la sociedad china, estudio que le valdría la censura de la película en su país de origen, en esta ocasión a través de la historia de la tercera concubina
de un hombre poderoso y la competición que esta establece con las otras amantes del señor para ser la preferida, en una historia llena de tragedia y afectividad medida, casi en susurros, como sólo los orientales saben hacerlo.


Pero quizá lo que más impresiona de La linterna roja, cosa que ya se veía en sus anteriores trabajos y que aquí se hace más patente aunque se iría intensificando en posteriores obras, en ocasiones para mal, es la puesta en escena visual. Impresionantes las escenas de las linternas, esas que señalan cuál va a ser la mujer elegida para pasar la noche con el señor, no menos impresionantes las escenas de soledad... la estética inunda una historia amarga y cruel para hacerse dueña y señora sin que, sin embargo, deje de ser un personaje más, para subrayar precisamente esas señales que hacen ver lo que va a pasar por la noche dependiendo de dónde se enciendan las luces rojas, dónde se comiencen a dar los masajes, dónde el rojo lo inunde todo. Un espectáculo visual y auditivo gracias a una preciosa banda sonora que acompaña un metraje impresionante.
Desafortunadamente, como ya digo, Yimou posteriormente confundiría las tornas y en otras ocasiones se quedaría en estética para todo. Y tampoco es eso. Tampoco es eso.


viernes, 20 de febrero de 2009

Mi hermano del alma

Mi hermano del alma (Mariano Barroso, 1993)


Barroso es otro de esos directores que me encantan y que me dan la impresión de no estar suficientemente reconocidos. Su debut en largo con esta película es otra de esas muestras de buen cine negro que se hizo a principios de los noventa en este país y que pasó con más pena que gloria por las carteleras patrias a pesar de llegar a ser presentada en Berlín y llevarse una docena de premios. Lydia Bosch está estupenda de hecho, cosa que ya de por si justifica el que se defienda a este director, porque siempre consideré que llamar a esta señora actriz era decir mucho y aquí me tuve que callar la boca, aunque fuera por poco tiempo.
El viaje a los infiernos que Toni (Juanjo Puigcorbé), el hermano del título, somete a Carlos (Carlos Hipolito espléndido como es él) y a su actualmente mujer, ex-pareja de Toni (Lydia Bosch) dentro de una trama más o menos de intriga no deja de ser un estudio de personajes y de relaciones donde la familia (siempre la familia) juega el papel que siempre jugó: el rencor, las rencillas, las falsedades, las lealtades forzadas... que aquí quedan explicitadas y que no terminan bien.
Barroso dirige con tacto un hábil guión que también co-firma para mostrarnos sutilmente, casi escondido, lo que otros hacen de forma mucho más burra. Y todo ello consiguiendo emocionar, aunque nunca para bien. Revuelve tripas sin que aparentemente haya nada que lo motive. Una de esas joyitas que han pasado casi desapercibidas. Tanto que no he sido capaz de encontrar más imágenes que el poster de la película. De Leyendas de pasión a patadas, oigan...


jueves, 19 de febrero de 2009

Destrozando a... Leyendas de pasión

Leyendas de pasión (Edward Zwick, 1994)


En nuestro afán populista y, ante todo, porque le tengo ganas desde hace mucho, hoy caerá una de esas cintas que hicieron las delicias de las amantes de Corin Tellado allá a mediados de los noventa. Folletín insufrible y larguísimo, Leyendas de pasión es uno de esos claros ejemplos de lo que muchos productores confunden con una gran historia, y que aquí nos encargaremos de aclarar.
Las grandes historias no dependen ni de la producción, ni de los actores, ni del dramatismo rocambolesco y forzado, ni siquiera de la duración de las películas. Las grandes historias, como bien se ha demostrado mil y una veces a lo largo de la historia del cine, se pueden hacer con dos duros, actores desconocidos, emotividad justa y en películas cortísimas (e incluso medios y cortometrajes). Por ello no hay que confundir libertad con libertinaje y hay que darle a cada cosa el valor que merece. El de este bodrio es el mismo que el de los excrementos de una vaca: lo mismo como deshecho sirve para abonar el campo. Y ni siquiera el culo de lado de Brad Pitt lo salva. Se lo hemos visto en mejores momentos y de forma más visible. Aparte de que tanta mierda en el pelo da bastante asquito, para qué negarlo...


martes, 17 de febrero de 2009

No heroics

No heroics (ITV2)


La respuesta a Héroes, esa serie que tanto está decepcionando a mi queridísima Lo, ha venido de Inglaterra. Allí tienen sentido del humor y son capaces de tomarse el tema de una ciudad donde viven superhéroes de forma mucho más amena: riéndose de ello.
No heroics
, estrenada en septiembre y con sólo seis capítulos en la primera temporada, es el reverso tenebroso de cualquier historia blanca de superhéroes, fijándose para ello en la vida de esos superhéroes fuera del trabajo, sobre todo en el bar donde se toman las cervezas y se desarrolla su vida sin capa y sin heroicidades.
Es la historia de cuatro amigos superhéroes, perdedores en esa pizarra en la que se apuntan quién es el más famoso de todos y que siempre está presidida por Excelsor, ese superhéroe de muy buen marketing y muy poca moral: The Hotness, el fra
casado perfecto, en su búsqueda de la fama y el éxito; su ex-novia Electroclash, con la habilidad de manejar las máquinas electrónicas, hija rebelde y superheroína más rebelde todavía; She-Force, esa enorme y bobalicona superheroina que continúa buscando al amor de su vida hasta en la cárcel; y Timebomb, cuya capacidad para leer el futuro a sesenta segundos vista no es su principal arma, sino que es famoso sobre todo por su habilidad para la tortura... además de por ser gay, promiscuo, cínico y politoxicómano.


Todos ellos se reúnen en The Fortress, ese bar donde no se permiten máscaras, poderes ni heroicidades, para que Excelsor no pare de ridiculizar a The Hotness y de intertar tirarse a Electroclash, para repasar sus vidas y sus inquietudes. Además de para hacerse sentir entre ellos como auténticas basuras e instalarse en la anormal relación afectiva, ya frustrada, entre The Hotness y Electroclash. Y para hacer barbaridades, para liarse con otros, para intentar llegar a la fama y para que nos riamos los demás con una de las ideas más simples y mejor llevadas a cabo que he visto desde hace mucho. Y esa escena del primer capítulo donde Electroclash deja que atraquen a un dependiente porque ha sido un grosero... ¡Qué grandes!

lunes, 16 de febrero de 2009

Frase de la semana


Hay que dejar que Ella lo haga. Si, tesoro, Ella lo hará.

Gollum en Las dos torres.

domingo, 15 de febrero de 2009

Summer of Sam

Summer of Sam (Spike Lee, 1999)


Rara vez pongo un título original para presentar una película. Pero para esta no hay otra forma, porque todas las traducciones son espantosas. S.O.S. (Summer of Sam) está ambientada en el verano de 1977 en Nueva York, verano caluroso como pocos según se cuenta, y que tuvo como fundamental protagonista al hijo de Sam del título, un asesino de jóvenes que aterrorizó a la población. Pero como la película no la dirige David Fincher sino Spike Lee, no estamos ante un thriller.
Estamos ante una película de actores, con un tinte puramente social, que nos cuenta la historia de un barrio en el que viven unos personajes que desarrollan su vida en el mismo entorno del asesino Sam, y que ven perennemente amenazadas sus vidas por el asesino, por el calor, por el resto de la humanidad. Lee se sale del llamado "cine de negros" (¿hay que poner etiquetas a todo? me pregunto) para realizar una cinta ágil, violenta, cruda, explosiva y atronadora acerca de lo mismo que trata siempre, por más que el tema racial quede un poco de lado. Los perdedores, los marginados, están en las calles y son marcados por el resto en el fragor de la lucha y la temperatura que hierve la sangre y hace que no diserten adecuadamente las neuronas. Los actores están magníficos y Lee demuestra que sabe hacer algo más que el mismo discurso victimista al que nos tiene acostumbrados, rodando una película más descriptiva y menos posicionadora de roles, y a la vez mucho más enérgica y radical, con un montaje efectista y no lineal, quizá algo peligroso, que consigue manejar.


A mi me sigue pareciendo una obra maestra que, por supuesto, pasó desapercibida. Aunque hay muchos que no piensan lo mismo, y la ven como una obra vacía:
"Todo es pólvora mojada en este brillante petardo. Da el pego y puede pasar por un film importante si no se aprecia su irreverencia y su barullo (...) Montaje mareante, ensordecedor y despótico de imágenes vacías e insinceras" (Ángel Fdez. Santos: Diario El País).
[Fuente, Filmaffinity]
¿Qué pretenderá llenar?