viernes, 24 de diciembre de 2010

Recomendación navideña: A Serbian Film

A Serbian Film (Srdjan Spasojevic, 2010)


Me llena de odgullo y zatizfacción reencontrarme con mis compañeros bloguedos en eztaz fechaz tan zeñaladas y, como no podía ser de otra forma en este blog, aprovecharemos para hablar, no mucho, de la que probablemente haya sido la película más comentada de los últimos tiempos, empezando por un paso por Sitges que provocó protestas de todo tipo de asociaciones.
La visualización de A Serbian Film es una de esas raras ocasiones en que se hace necesario diferenciar claramente contenido y continente, y además no es demasiado difícil.
Esta película es, ante todo, un cuento de terror. Pero de un terror mucho más profundo del que pueden producir sustos, sangre y vísceras. Es una película aterradora en su fondo porque de lo que habla durante todo su metraje es de la conversión del mundo en pleno siglo XXI (me temo que, por más que el ejemplo se refiera a Serbia, desgraciadamente podemos hacerlo extensible a toda la supuesta civilización humana) en Esta
do feudal de algo tan superfluo como el dinero y el dueño de ese dinero.
Habla A Serbian Film de un mundo, al que no nos dirigimos, sino en el que vivimos, en el que "el que tiene el dinero hace las reglas" y que, por simple acuerdo económico, el llamémosle "empleador" tiene derecho a hacer todo lo que desee para los fines que desee con el "empleado".
Y cuando decimos "todo" nos referimos a las conductas más depravadas y abyectas que jamás he podido ver en una pantalla en una búsqueda desesperada de encontrar la excitación que el poder del dinero no puede dar, usando para ello los recursos que se hagan necesarios sin escatimar en drogas, coacciones, amenazas...
Se puede ver también, porque lo permite, como ese camino al que va conduciendo la actual filosofía seudo-hedonista (si los hedonistas de verdad nos viera
n renegarían de nosotros) que parece gobernar la cultura en la que vivimos y en la que la búsqueda del placer cuando ya los antiguos métodos que lo generaban dejan de proporcionar el suficiente por rutinarios, llevan a esos caminos de traspasar sistemáticamente todos los límites de la moral y la ética, y de la inmunidad que poseen los que pagan por ello (teniendo que expiar las culpas el que no dispone de esa cobertura).
Campo abonado para la disquisición acerca de la caída en picado de lo que hace al ser humano ser diferente del resto de animales, el pensamiento, y la conversión actual en animales que se guían casi exclusivamente por los instintos
(sexuales y agresivos, aun cuando estos consistan en la humillación y destrucción del prójimo como método de placer propio), A Serbian Film sin embargo falla, y estrepitosamente, en las formas.


Y no me refiero sólo al exceso sexual, de sangre, vísceras y violencia que parece haber sido la base última de la mayor parte de las críticas, me refiero a los personajes planos, a la planificación efectista, a la falta absoluta de ritmo narrativo que hace que nos aburramos como ostras hasta los tremebundos veinte minutos finales, a la reducción de todo el posible dramatismo al repaso último de lo acontecido en la vida del protagonista hasta que despierta en su cama manchado de sangre.
Pero si hay que reconocer que si hay algo que lastra la película de verdad es precisamente ese exceso de explicitud, y no sólo porque la visión de semejantes atrocidades puedan dar náuseas hasta al más curado de espantos, sino porque merma su capacidad de difusión y tiende a dejar todo el debate, como así parece que ocurrió durante su exhibición en Sitges, a los límites que a los que el cine no pornográfico puede llegar. Y créanme, esta película tiene mucha más tela que cortar que Saw VI... pero mucha más.
Y si no me creen, vean sola la última escena, que no revelaré aquí, la mejor de toda la cinta con mucho. Sin enseñar absolutamente nada y con sólo una frase produce más escalofríos que todo el resto de la cinta. Ni el mejor Haneke podría haberlo hecho mejor.

Eso sí, si alguien no quiere que lo vuelvan a invitar a comidas en navidad con la familia, no se me ocurre mejor forma que haciendo que hasta la abuela la vea. Pruébenlo y luego me cuentan.


lunes, 13 de diciembre de 2010

Texto de la semana


Sonrió al cielo terso. Con un poco de esfuerzo podría levantarse sola.



Paolo Giordano. La soledad de los números primos.

lunes, 22 de noviembre de 2010


Hippies. Están por todas partes. Dicen que quieren salvar la Tierra, pero lo único que hacen es fumar maría y oler mal. ¡Odio a los hippies!


Eric Cartman, aproximadamente un millón de veces en South Park.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Americanos

Americanos (El combo linga)

Yo al menos continúo en duelo (y creo que irá para largo), y me he acordado mucho de esta estupenda versión del Americanos que, cantado por Lolita Sevilla, resumía el ingenuo planteamiento de los habitantes de Villar del Río previo a la visita del amigo del otro lado del Atlántico. Ahí la dejo.



lunes, 15 de noviembre de 2010

Frase de la semana


El silencio no deja de ser una adornada forma de falsificar la historia.


Santiago Tarín, Viaje por las mentiras de la Historia.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Los jueves, milagro

Los jueves, milagro (Luis García Berlanga, 1957)



Ayer nos dejaba, en un año que se está cebando con los grandes, uno de los dos mejores directores españoles de todos los tiempos, el otro D. Luis.
Sirva este post como homenaje al mejor de los cronistas de la sociedad de la dictadura franquista y la transición, figura tan discreta como preclara y que supo, como nadie, que una retirada a tiempo es una victoria.

Será recordado por tener en su haber la gran mayoría de las obras maestras que el cine español dió en la década de los cincuenta y los sesenta, entre las que se encuentra la película señalada en la cabecera, la historia del pueblo que, harto de pesadumbres y pobreza, decide inventarse un milagro para atraer el turismo.
De ella se puede decir lo mismo que de Plácido, que de Bienvenido Mr. Marshall, que de El verdugo (de todas ellas hemos hablado aquí, y muy bien)... es lo que tenía el cine de Berlanga, que por más sainete que pareciera era mucha verdad, y muy amarga.


Escasas palabras de recuerdo para alguien que merece un reconocimiento mucho mayor. Si existiera la justicia, la Menestra debería hacerlo y dejarse de las descarguitas... pero en este país, y eso también lo sabía Berlanga, no somos muy de agradecer ni de reconocer méritos ajenos.
Por lo que a mi respecta, muchas gracias, Don Luis, muchas gracias. Hace tiempo que lo estamos echando de menos.

sábado, 13 de noviembre de 2010

The last race

The last race (Jack Nitzsche, Deathproof OST)

Soy consciente de lo abandonado que tengo el blog a pesar de haber terminado el infierno. Pero como vuelvo a ser universitario y voy atrasado, algo tenía que sacrificar. Intentaré remendarlo, aunque no aseguro nada, comenzando por incluir la canción que abría la última película que me apasionó de Tarantino, un magnífico corte que he estado escuchando y reescuchando toda la semana.




lunes, 8 de noviembre de 2010

Texto de la semana

Antonio le había rogado que le sostuviera por un instante aquel fajo de billetes de banco. Poco después, cuando Antonio le pidió que se lo devolviese, se le ocurrió la idea de que lo separaba muy poco de la propiedad absoluta de aquel fajo: la vida de Antonio.

Italo Svevo, El asesinato de Vía Belpoggio.

martes, 2 de noviembre de 2010

Machete

Machete (Ethan Maniquis, Robert Rodríguez, 2010)



Lo más interesante de Machete quizá sea su concepción. Nació como un falso trailer al inicio de Planet Terror, posiblemente lo mejor de una cinta que tenía bastantes momentos buenos, y comenzó a convertirse en una leyenda años antes de la concepción y realización de la película.
La única figura que se repetía es la de Dani Trejo, el Machete de uno y otro, especie de superhéroe inanimado (sólo hay que verle la cara todo el metraje) cuya lucha inicial contra la corrupción de su país terminará con él emigrado a Estados Unidos y luchando como todo ilegal por sus papeles.
Dentro del circo seudogore que Rodríguez y Maniquis nos ofrecen, un circo tan innecesario como divertido, se pueden ver muchas cosas interesantes, no obstante. Gracias entre otras cosas a contar con estrellas como Robert de Niro y Steven Seagal (si, según para qué Seagal es una estrella), la inefable Lindsay Lohan o Jessica Alba (que repite con Rodríguez tras Sin City), que cumplen perfectamente con su función de ridiculización de roles que el libreto pretendía, consiguiendo una radiografía del racismo contra los mejicanos que dudamos mucho haya servido para congraciarlos con el público estadounidense.


Claro que para ello primero se tienen que dar cuenta de lo que les están contando, y ahí es donde van a terner más problemas entre tanto fuego de artificio. Porque el guión, más allá de la locura de sus premisas roza lo patético en las conversaciones, es, como toda la película, demasiado largo y demasiado anecdótico, y no da oportunidades para el lucimiento a nadie. Cosa por la que nadie en su más mínimo juicio vería más allá del despampanante artefacto visual que esconde esa visión no demasiado optimista de la extranjería en Estados Unidos.
Pero tenerlo, lo tiene. Otra cosa es que para contener tan poco se necesite un juguete tan grande, un juguete tan enrevesado en el vacío y tan alargado innecesariamente. Eso lo tendrán que juzgar los fans, entre los que desafortunadamente me encuentro.


lunes, 1 de noviembre de 2010

Texto de la semana

El psicoanálisis, de acuerdo con el estudio de Potters, es un proceso psicológico dinámico que involucra a dos personas: un paciente y un psicoanalista. Durante este proceso, el paciente insiste en que el analista está por encima, mientras intenta desesperadamente colocarlo por debajo, y por su parte, el analista insiste en que el paciente permanezca por debajo para ayudarle a que aprenda a colocarse por encima. El objetivo de la relación es la separación amistosa del analista y el paciente.

Jay Haley en El arte del psicoanálisis (Las tácticas de poder de Jesucristo y otros ensayos).