lunes, 11 de enero de 2010

Glee

Glee (Fox, 2009)


Glee es una serie que comenzó en 2008 con el piloto y continuó este año con la primera parte de la primera temporada de la serie, según he podido leer. Esta especie de desorden organizativo parece extenderse al desarrollo de la serie en general, y antes de que Josito me deje de hablar, intentaré explicarme.
Glee comienza muy bien, y desde el primer capítulo aborda la difícil tarea de ridiculizar la vida de las High Schools (los institutos, en cristiano) americanas y t
odas las fantasías vistas mil y unas veces en tantas películas americanas, últimamente de moda gracias a esa serie de la Disney que tanto daño está haciendo. Y lo consigue de forma hábil sin caer en el ridículo y la exageración, a pesar de transpirar bilis por todos sus poros.
La constitución de un coro con una gorda, un lisiado feo, una tartamuda y una insufrible cantarina demasiado diva siendo el hazmerreir del instituto es un hallazgo divertidísimo. La camionera entrenadora de las animadoras y sus botes de proteínas par
a el desayuno, así como sus tejemanejes en contra del coro son de lo más risibles. Y la caterva de animadoras imbéciles preñadas a pesar de pertenecer a clubes de celibato, los jugadores de fútbol americano que no saben ver más allá de sus narices, las humillaciones por falta de popularidad, los profesores que pueden ser cualquier cosa menos ejemplos... animan el cotarro y golpean hasta los cimientos la moral estadounidense y la falsedad de la felicidad adolescente basada en el éxito y la falta de vergüenza. Además de que la confrontación de esas fantasías con la amarga realidad subraya precisamente esa falsedad que decíamos antes.


Y en medio cantan temas pegadizos y conocidos con más ganas que auténtica planificación. Y ahí está el principal problema de Glee.
A medida que avanza la serie cada vez se canta más y se golpea menos, cada vez se tiene más la sensación de que todo se va edulcorando y que eso que la hacía deseable va dando paso a lo dramático y casi a la mojigatería, como si el fino análisis social que realiza en un principio se hubiera agotado y no quedara más por contar que la misma historia de superación de siempre, como si les hubieran puesto freno y quisieran que la serie la comprara la Disney, no se si me entienden...
Y eso a pesar de la pareja de maquiavélicas hermanas, mujer y cuñada del protagonista, que son capaces de llevar hasta sus últimas consecuencias un embarazo psicológico con tal de evitar lo inevitable y que son, junto a la entrenadora Sue, lo mejor de la serie con mucho...
Porque a pesar de todo lo que he dicho estoy esperando ya la nueva temporada (o la segunda parte de la primera o lo que sea) a ver si vuelven por sus fueros, y a ver si le consiguen un novio a Kurt... y a ver si dejan de cantar durante medio capítulo, por favor lo pido.


2 comentarios:

Josito Montez dijo...

Respiro aliviado. Pensé que la ibas a traer un jueves y me esperaba lo peor.

No dejas de tener razón en lo que dices sobre el tono. Empieza muy ácida y luego se hace más dulce y más musical.
La cuestión es que a mí no me parece mal. Hay tantas series abonadas a la corrosión, llenas de antihéroes y de gente chunga, que encontrar algo realmente inspirador y optimista es un gusto. Al menos para mí.

En cualquier caso, me alegro de nuestras discrepancias tanto como de las cosas en las que estamos de acuerdo. Es parte del excitement propio de hablar de estas cosas.

Lord Alfred dijo...

Es una forma particular de decirlo, (motivo por el que visito a menudo este blog), pero no se puede dejar de asentir a todo.

No cabe duda de que Glee es una buena ficción, algo cada vez más difícil. Pero mucho de lo prometido en el piloto no llega a establecerse o el discurso se entrecorta, (a pesar de que episodios como el 10 son casi perfectos en su discurso).

Los motivos que enumeras son clave, también lo son que Glee no deja de ser un (maravilloso) producto ideado rápidamente por Ryan Murphy después de batacazo que supuso el fracaso del pilito de Pretty/Handsome, sin duda infinitamente superior a Glee. No es difícil aventurar tras ver P/H que varias líneas argumentales de la serie frustrada pasan casi inaltaradas a Glee, (a rey muerto rey puesto).

Lo que realmente me llama la atención del tema Glee/Ryan Murphy es comprabar como ha cambiado el mundo desde 1999/2001. Hacia esa época Ryan Murphy creaba y desarrollaba una serie titulada Popular, una serie que tiene mucho que ver con Glee en lo que a localizaciones, personajes y a esquemas se refiere a parte de que todas, repito, todas las líneas argumentales de Glee han sido sacadas de Popular y quien haya visto Popular no podrá negarlo. Pero en estos diez años pasasdos lo combatibo se ha vueto levemente disconforme, las costumbres se han relajado y los valores han sido casi extirpados.

Algún día desarrollaré este tema con la profundidad que merece, pero la conclusión es que Glee es un fruto genuíno de nuestro tiempo para bien y para mal y en esto es sincera y sabia.

Glee es entretenimiento sano y sonrisa siempre en la boca, además de grandes interpretaciones y buena factura técnica. Que no se le pida más.

Eso si, en la segunda parte de la temporada tendremos más de lo que premetió el piloto, estoy seguro de ello.