lunes, 21 de diciembre de 2009

La bola de cristal

La bola de cristal (TVE, 1984-1988)



Hubo un momento, tanto tiempo parece hace ya, en que a los niños se les trataba como seres inteligentes y nosotros (porque yo fui de los afortunados) lo agradecíamos.
Recuerdo esperar como agua de mayo la llegada del sábado por la mañana y mi posicionamiento frente a la tele de la que no me eran capaces de despegar mis padres a pesar de sus chantajes.
Y es que tanto los Electroduendes, como La Pandilla, como Los Monster como Embrujada nos tenían enganchados (a mi sobre todo Los Monster), y nuestros oídos se iban haciendo a la buena música gracias a gran parte de los autores en boga del panorama musical español.
Gracias a La bola de cristal aprendimos música, aprendimos política, aprendimos cultura... y nos lo pasamos como enanos.
Gracias a sus reediciones (desafortunadamente parciales) nos hemos seguido riendo y hemos entendido por qué nuestras generaciones fueron más maduras que los pobres que tuvieron que sufrir a Tonticia Sabater...
Y siempre echaremos de menos a la gran protagonista del programa, esa maravillosa Avería a la que detestábamos y amábamos a partes iguales: "¡Viva el mal, viva el capital, viva el contrato social!"




3 comentarios:

Lo dijo...

Realmente marcó mi infancia y creo que le debo mucho de lo que soy. No quiero parecer una viejuna, pero realmente ni se hace ni se volverá a hacer nada igual. Una pena.

El Peatón dijo...

Quisiera comunicarle mi opinión respecto a su espacio de publicación.
Me parece excelente, divertidísimo, ociosísimo... y su ácida crítica burlona le da un tinte único a sus letras.

Date una vuelta a: www.ladesadeldese.blogspot.com

dvd dijo...

Creo que Lolo Rico lo explicó perfectamente en una entrevista no hace mucho: "No teníamos un duro. Improvisábamos a cada momento. La gente venía o no venía... Éramos unos inconscientes". Ahora me hace gracia que digan que era un programa infantil, porque no lo era; podían haberlo puesto por la noche y no hubiese desntonado. Ser niño no es ser tonto, pero es más tranquilizador para un estúpido adulto...