martes, 9 de diciembre de 2008

La edad de la inocencia

La edad de la inocencia (Martin Scorsese, 1993)

Basado en un libro de Edith Wharton, y dilapidada por gran parte del público que la vio en su momento debido a la lentitud de su discurso (evidentemente, no habían echado un ojo a la novela en que se basaba), La edad de la inocencia es una perfecta muestra de cómo realizar una buena adaptación cinematográfica de un libro. Lo puedo decir porque este libro SI ME LO HE LEIDO (por fin puedo decirlo).
Scorsese sale de sus mundos habituales y nos ofrece una magnífica adaptación del retrato social que la Wharton plasmaba en su bellísima obra, donde ese triángulo amoroso en el que se centraba la trama era una simple anécdota que permitía a la escritora y posteriormente al cineasta mostrar la sociedad neoyorquina de finales del siglo XIX y principios del XX (que es igual que todas las altas sociedades, no me voy a extender en ello) con un sentido de la estética y del tempo narrativo perfecto para una cinta de estas características.


Actores espléndidos ayudan al perfecto desarrollo de una producción excelente en una cinta preciosa en que Scorsese se olvida de excesos y vuelve a demostrar lo grande que es (cuando se olvida de querer demostrar que es grande) aunque hubiera muchos que no supieran verlo.

4 comentarios:

Ricardo Baticón dijo...

Yo el libro no me lo he leído... pero la peli es muy buena. Saludos.

Vivian dijo...

Yo tampoco he leído el libro, pero la película me gustó, y coincido con tu análisis y también en tu opinión sobre la grandeza de Scorsese cuando se le olvida querer demostrarla.
Es la primera vez que paso por aquí, espero pasar más veces.

Un saludo

Lola dijo...

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Querido, admirado y amado RFP

Leí el libro, una vez vista la película...donde siempre recordaré la modernidad de Solenska, y donde los espacios pequeños, ajardinados, o incluso invarnaderos me atraparon. Robert Sean Leonard como hijo de Day.Lewis estaba guapo, en las secuencias finales. Siempre recuerdo una imagen de esa película, padre e hijo dialogando.
Un beso.

RFP dijo...

Todos de acuerdo, por una vez, pues no tengo nada más que decir, salvo dar la bienvenida a Vivian, encantado de verte por aquí. Ya te hice visita rápida, y prometo asiduidarme (o como se diga) en cuanto pueda.
Un beso a todos.