viernes, 1 de abril de 2011

Cantando bajo la lluvia

Cantando bajo la lluvia (Gene Kelly y Stanley Donnen, 1952)


De todos los posibles géneros del cine, sin duda del que menos he hablado ha sido del musical. Entre otras cosas porque es un género al que, al contrario de muchos de mis congéneres, no tengo demasiado aprecio, pero es innegable que independientemente del género existen películas y la que hoy nos ocupa, concretamente, no puede dejar de gustar a nadie.
Singing in the rain tiene muchas virtudes, además de muchos excesos (cantarines todos ellos), pero es lo que pretende y mucho más. Estamos ante una
película que, en forma de excesiva comedia romántica, nos cuenta la historia del paso del cine mudo al sonoro y el concepto de la inserción músical como parte de la estructura fílmica.
Como tal se nos presentaría un relato sensibloide con muchos números musicales al uso, pero en este caso va mucho más allá. En un casi perpetuo e irrepetible ejercicio metalingüístico (me doy cuenta de que últimamente hablo demasiado de ello, si) Donnen y Kelly (el gran artífice sin duda) exploran lo audiovisual del cine hasta hacer chistes (lo más divertido de la película, la voz de Jean Hagen) casi exclusivamente sobre la base auditiva y/o visual.
Decididamente ingenua como las mismas películas de las q
ue habla, colorista y optimista, Singing in the rain se apoya en los tipismos del cine para hacer otra cosa, para demostrarnos que lo de "vista una película, vistas todas" no necesariamente es así.


Elogio a la figura del autor y de la expresión artística, cuenta con algunos de los números musicales más recordados de todos los tiempos y con una banda sonora que ha llegado a nosotros de todas las formas posibles. Todo ello insertado con maestría en la línea argumental de la película y con un manejo de los artefactos que sería inspiración para la mayor parte de los musicales posteriores.
Homenaje al cine musical cuando ella misma se convertiría en el mayor musical de todos los tiempos, esta película seguirá siendo grande por muchas cosas, entre ellas el que música, espacio y movimiento hacen de ella una obra maestra de, esta vez si, algo que podemos llamar arte.
Y para muestra, precisamente la escena más recordada y la que da título al film. Disfrútenla.




2 comentarios:

Lo dijo...

Película de mis favoritas, siento gran debilidad por ella. Me pasa como al profe de Glee, es imposible verla sin que me anime. Una maravilla por completo (y qué me dices del número con Cyd Charisse?? Genial)

loquemeahorro dijo...

¿Os acordáis que en "Delitos y Faltas" el personaje (bueno, por decir algo) de Woody Allen dice que la ve cada par de meses para mantenerse optimista?

pd. me pregunto si el guionista de Glee no lo ha sacado de ahí