martes, 3 de agosto de 2010

Si la cosa funciona

Si la cosa funciona (Woody Allen, 2009)


Da gusto volver de vacaciones con una buena película. Y da gusto que sea de Allen porque como ya he hablado de casi toda su filmografía (busquen ustedes, en las etiquetas está) me queda poco que decir de una película suya cuando, como es el caso, vuelve por sus fueros y realiza otra de esas comedias neoyorquinas que lleva haciendo cuarenta años y de la que sus seguidores no terminamos de cansarnos.
La trama es poco menos que la de siempre, las relaciones afectivas entre personajes distintos que tienen familias y conocidos cuyas excentricidades ridiculizan los comportamientos de los distintos sistemas relacionales, mientras se van engarzando diálogos y situaciones hilarantes que no terminan de arrancar la risa.
No terminan porque, y eso es lo más original, por llamarlo de alguna manera, de esta película, el discurso exacerba la habitual misantropía alleniana hasta la más absoluta exageración, comenzando por un protagonista empeñado en amargarse la existencia en aras del vacío moral del mundo en el que vive, pero que sólo llega a intentar suicidarse por frustraciones mínimas relacionadas con el enamoramiento y la traición afectiva.
Su némesis resulta ser una jovencita superficial y con escasos recursos intelectuales que, en base a su ignorancia, vive en la más absoluta felicidad. Por allí pasan un joven inglés (el guapísimo Henry Cavill), actor con escasas luces e iniciativa, la madre reprimida que abandonada por el padre descubre el arte y la poligamia, y el padre que regresa para acabar saliendo del armario.

Todo ello mientras Allen rodea a su alter-ego de desquiciadas y desquiciantes parejas y ex-mujeres y retrata Nueva York igual que siempre y con más cariño que nunca.
Eso sí, se le nota que se va haciendo mayor y que cada vez se enternece más. Es por ello que últimamente le apetece rodar más finales felices. Claro que la forma de hacer feliz este final es una de las más divertidas que le hemos visto en años.


3 comentarios:

PEPE CAHIERS dijo...

Es que el personaje principal es una suerte de Allen, pero aún más ácido, un individuo sin pelos en la lengua y con la capacidad de decir la verdad de la forma más incisiva posible. La película además lanza terribles dardos envenenados al sur profundo de los Estados Unidos, en donde me imagino Allen no será muy popular.

LA GUARIDA DEL EREMITA

dvd dijo...

Lo puedes creer o no, pero aún la tengo pendiente. Intentaré verla esta semana, que la ponen en un cine de verano; a ver si es verdad que remonta el vuelo...

Ricardo Baticón dijo...

Pues sí, se nota que Allen se va haciendo mayor... pero está genial esta peli, de lo mejor que ha hecho últimamente. Me la ví en un viaje en un tren Alvia, que la dieron... y me reí mogollón. Muy buena.