viernes, 4 de junio de 2010

Taxi Driver

Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976)


A pesar de que el "Are you talking to me?" ha sido vulgarizado como referencia cinematográfica por todas las comedietas sobre actores que alguna vez pasaron o quisieron pasar por el Actor's Studio, la referencia real a la (posiblemente) primera de las varias obras maestras del (posiblemente) mejor director estadounidense actual no es tan frecuente.
Puede que ello se deba a que Taxi Driver es un relato decadente, incómodo, cargado de mala baba y de intenciones casi nihilistas, como no podía ser de otra manera en la unión del mejor Scorsese con el mejor Schrader.
Porque por más que se haya ridiculizado una escena haciendo que casi nadie conozca ya su procedencia, solo con verla somos capaces de darnos cuenta de la carga de desesperanza y tragedia que se desarrolla en el resto del metraje.
Un mundo desarraigado, corrupto, violento y deshumanizado es el ambiente en el que se mueve nuestro antihéroe, antiguo combatiente con muchas secuelas psíquicas que calma a base de cines X y carreras en el taxi.
Antihéroe que en su búsqueda de la heroicidad intentará salvar vidas (la de la joven Iris) a base de violencia alimentada por los mismos desórdenes mentales producidos por un combate en el que él nada se jugaba.

Suerte de cuento macabro, profecía del destino de una sociedad que alardea de su propia corrupción, Taxi Driver es una película gracias a la que su director pasará directamente al Olimpo de los Dioses cinematográficos. Aunque después no hubiera rodado Toro Salvaje, Uno de los nuestros, La edad de la inocencia o Casino (que si, a mi si me parece una grandísima película).


2 comentarios:

Crowley dijo...

Todo lo que se pueda decir para elogiar esta película de Scorssesse será poco. Y esa frase es mundialmente conocida y se ha sacado de contexto a la mínima ocasión. Coincido contigo en lo de cuento macabro y en lo de que es una visión profetica de la sociedad que nos representa ahora.
Un saludo

dvd dijo...

Sigue siendo mi favorita de Scorsese. Una obra maestra intemporal y una lección de dirección de actores. CASINO no me gusta...