lunes, 31 de mayo de 2010

Texto de la semana


Genio y figura tienen las palabras... algunas de ellas... sobre todo los verbos, que son muy orgullosos... Con los adjetivos puede uno hacer lo que le de en gana, pero no con los verbos... Sin embargo ¡yo los voy a meter en cintura!¡Impenetrabilidad!¡Es lo que yo digo!


Humpty Dumpty en A través del espejo.

sábado, 29 de mayo de 2010

No se cómo te atreves

No se cómo te atreves (Los Planetas, Una ópera egipcia, 2010)

Lo han vuelto a hacer. Cuando creíamos, sobre todo tras escuchar Cuatro Palos, el supuesto adelanto, que este nuevo disco iba a ser una continuación de La leyenda del espacio, J y los suyos reinventan su reinvención del flamenco para volver a cambiar rotundamente sin que parezca otra cosa que ellos.
Este primer single que cantan con La bien querida, es una maravilla a la altura de sus mejores canciones.



Y el videoclip (que youtube no me deja insertar, pero podeis ver aquí) es espectacular.

P.D.: Sigo siendo fan (o casi) a mis años...


jueves, 27 de mayo de 2010

Bwana

Bwana (Imanol Uribe, 1996)


O el vivo ejemplo de que para hacer una película no es suficiente con buenas intenciones. Y ya no digamos para hacer una buena película... que por lo visto hubo gente a la que se lo pareció, tanto como para darle la Concha de Oro en San Sebastián (ax aequo con otro truño bienintencionado).
A mi no, a mi me pareció una patata aburridísima, evidentísima y superficial. Por muy bueno que estuviera el negro.

P.D.: Tenía pensado, desde hacía tiempo, que este jueves lo dedicaría a poner verde la última temporada de Lost... pero como me reconcilié con el impresionante último capítulo, he tenido que improvisar. ¿No se ha notao mucho, verdad?


miércoles, 26 de mayo de 2010

Todos dicen I love you

Todos dicen I love you (Woody Allen, 1996)


Corrían mediados de los noventa cuando la carrera de Woody Allen empezaba a cuestionarse, a pesar de la interpretación de Mira Sorvino en Mighty Aphrodite. Y como si estuviera dando los últimos retazos de lucidez y de coherencia, osaba terminar la más valorada y regular parte de su filmografía con su homenaje al musical (y con su última sesión de psicoanálisis posteriormente, me sigue encantando Deconstructing Harry).
Sigo sin ser excesivamente entusiasta con ese género, que en general me aburre soberanamente, pero como en otros casos escepcionales Everybody says I love you me encantó.
Es Allen en estado puro, con su ambivalencia hacia las mujeres, su crítica al judaísmo, su discurso político desencantado, su nihilismo vital, pero mucho más alegre, mucho más optimista y con el toque kitsch justo que a un musical de los cincuenta se le presupone.


Sus ciudades favoritas (y sus rincones preferidos de ellas) realzan el carácter casi de cuento de las mismas historias de amor que sirven de hilo conductor a sus preocupaciones habituales, y el elenco es más de lujo que nunca (incluyendo un pequeño y maravilloso papel hasta para Julia Roberts).
Divertida como sus mejores obras, y ácida también como todas ellas, Allen homenajea un estilo sin llegar a perder el suyo, cosa que luego pocas veces más ha podido repetir.
Y la historia del hijo republicano de la pareja demócrata que recupera la "cordura" cuando desaparece un trombo en alguna arteria cerebral... qué grande que es Allen cuando quiere, señores.


martes, 25 de mayo de 2010

Bienvenidos a Zombieland

Zombieland (Ruben Fleischer, 2009)

La baja generalizada de la comedia mundial lleva a casos como el de Zombieland, considerada una de las mejores del año pasado y que, en condiciones normales, no debería pasar de mitad de la lista para arriba.
Zombieland es un divertimento correcto, con muchos aciertos en su revisión de la serie Z con presupuesto y medios, pero que no deja de fallar en algo tan simple como el desarrollo, alargado sin tino en una escena final tan innecesaria como aburrida y que además pierde (junto con otros momentos de amor adolescéntico) el tono cafre que daba el sentido a todo el circo anterior.
Pero no se puede negar que, pese a ello, Zombieland tiene toques de alta comedia, un cameo de Bill Murray que es de lo mejor que he visto en tiempo, un Woody Harrelson que se sale y unas matanzas divertidísimas a la altura de las mejores películas de Raimi o Jackson, igual de imaginativas resultan.


Todo ello en una de esas buenas películas que nos deja el cine palomitero de vez en cuando y que, inexplicablemente (o quizá no tanto por su supuesto disfraz de seudoterror), pasó por taquilla sin tanto éxito como el que hubiera merecido.
Aunque quiero dejar claro que merece la pena perder hora y media de la vida de uno en verla. Porque final aparte, pasas un rato estupendo... siempre y cuando no te asusten las vísceras.


lunes, 24 de mayo de 2010

Lost

Lost (ABC, 2004-2010)


Ya llegó a su fin. Todos lo estaban esperando, algunos desde hacía seis años y otros (como yo), desde hacía pocos meses. Y el final ha defraudado a casi todos. Pero a mi es, con mucho, lo que más me ha gustado de toda la serie. Pero empecemos por donde hay que empezar.
Desde la primera temporada, esa a la que tanto nos costó engancharnos a algunos, Lost ha sido una brutal tomadura de pelo. Y no lo digo en sentido peyorativo, ojo.
Lost
es el invento de unos guionistas que, en poco tiempo, idearon todas y cada una de las líneas argumentales de las seis temporadas de una serie que nacía, desde el inicio, para jugar con el espectador.
En tono entre dramático y terrorífico se nos acercaba al inicio de este mito televisivo (porque lo será) a los supervivientes de un accidente aéreo en mitad de ninguna parte mientras se nos daban los retazos justos de una vida anterior para que nos diéramos cuenta del motivo que los llevó a La Isla, y que fue (falsamente) desconocido para muchos hasta que Jacob lo dijo en el antepenúltimo capítulo.

A partir de ahí esos mismos guionistas jugaban con el tiempo, el espacio y los muertos que no lo estaban para construir un artilugio de apariencia complicadísima pero que en realidad era más simple que el mecanismo de un botijo, como bien se ha visto en este capítulo final.
Todo consistía en deslabazar la historia en distintas líneas argumentales, ir añadiendo personajes (para luego cargárselos) y que todo confluyera en un mismo punto, ese que era el leit motiv de toda la historia: descubrir qué era La Isla y por qué tenían que estar allí.
En medio viajes, idas y venidas y un cartel de personajes que englobaban todos y cada uno de los defectos humanos, detestables en la mayoría de los momentos (ese Jack Shepard ha sido odioso hasta el final) pero humanizados en el sufrimiento que los mantenía juntos y que conseguía las más increíbles alianzas, como en las mismas guerras que mantienen todos ellos.
Juegos de luces y sombras que desconcertaban a la gente que quería respuestas y que pretendían solucionarse en una sexta temporada en la que se han desvelado muchísimos secretos que ya intuiamos y no se ha terminado de ver lo que más inquietaba, aunque también sabemos lo que es.
Ese es precisamente el gran acierto de Lost, y lo que ha conseguido que trece millones de estadounidenses (y muchos más fuera de EEUU) lo sigan en directo: el engañar al espectador y hacerle creer que se le va a dar mucho más de lo que ya sabe.


Y esa ha sido su gran perdición, precisamente en esta última temporada. No había nada que desvelar, Lost es una gran pantomima, una suerte de fuegos de artificios impresionantes pero que suben hasta estallar y bajan al suelo exactamente igual que los cohetes, aunque arrojando mucha luz y haciendo esperar mucho. Pero es una pantomima que engancha, que retiene y que está magníficamente bien rodada.
En esta sexta temporada, decía, se ha visto eso precisamente. Que el desarrollo, lineal por más coexistencias temporales que se quisieran, no podía extenderse mucho más y que las explicaciones resultaban demasiado vagas para las espectativas.
Que no hay grandes respuestas que valgan y que lo que hubo siempre fue una serie de intriga bien llevada.
Que no sabemos conformarnos con lo que tenemos y que siempre queremos investigar hasta el fondo aunque lo hayamos rebasado con creces.
Que se puede hacer un último capítulo donde lo enlacen todo espléndidamente dando una buena hostia a todos los que esperaban La Verdaz.
Que se puede emocionar, y mucho, con cosas tan simples como un falso reencuentro.
Que todo podía haber vuelto a ser un sueño de Resines, pero esta vez hubiera sido fantástico.


Frase de la semana


Toma un poquitín más de te.


La liebre de marzo en Alicia en el País de las Maravillas (Lewis Carroll).

jueves, 20 de mayo de 2010

Destrozando a... la carrera de Julio Medem

Julio Medem (director que empezó siendo de cine y terminó haciendo Caótica Ana)


Intento no repetirme pero el domingo me quedé con ganas. Así que hoy hablaremos de una de las carreras más erráticas, incoherentes e infundadas de la última historia del cine español (donde con historia quiero decir que ha pasado el tiempo, no se confundan).
Medem comenzó en los cortos, como todo hijo de vecino, y pasó al largo con Vacas, de la que no hablaré más porque ya lo hice hace cuatro días (sólo teneis que mirar un poco más abajo y si no, aquí), que pese a todas sus irregularidades sigue siendo su película más lograda.
Posteriormente se metió algo y le salió La ardilla roja, esperpento fotográficamente impoluto donde conseguía sugerir mucho sin contar nada coherente y donde empezaba a oler el existencialismo, o al menos esto pretendía.
En esas que tuvo un momento de lucidez para firmar Tierra, su película más sencilla en planteamiento y consecución y posteriormente ese cuento de hadas trágico que fue Los amantes del círculo polar. Y hasta la cosa estaba más o menos bien.
Disloques oníricos se mezclaban con realidad, saltos temporales y rupturas narrativas que contaban historias ligeras de amor y muerte de forma original y curiosa y con bastante acierto en la provocación de emociones en el respetable.Pero he ahí que Medem se empezó a tomar demasiado en serio, se quiso volver artista, renunció a lo que había sido su cine y perpetró Lucía y el sexo, un drama absurdo, disfrazado de intelectual, suerte de cine S de categoría, donde no contaba absolutamente nada más allá de los impulsos sexuales irrefrenables de unos cuantos personajes que no sabían hacer otra cosa y que consiguieron que los modernos españoles (esos que creen que el cine español es bueno simplemente por serlo) lo arroparan en una taquilla que se disparó de mala manera. Aun así, Lucía y el sexo podía tener un pase.
Pero ya lo de después...


Ya dije (fue antes de tener este blog, creo) que hay pocas cosas de las que más me arrepienta en mi vida que de haber pagado una entrada para ver ese engendro que es Caótica Ana. Circunstancial, deshilachada, absurda, zafia y confusa elevación del estilo de vida hippiepiji a la categoría de existencialismo transcultural, transgeneracional y transreligioso, semejante mamarrachada sólo sirvió para que muchos de los que disfrutamos de su primer cine nos lo pensáramos a la hora de ir a ver una nueva película suya.
Y así le está yendo a Habitación en Roma en taquilla... porque yo al menos no tengo ningún interés de ver a dos señoras simulando coitos durante dos horas mientras no pasa nada y encima me pretendan engañar queriendo hacerlo pasar por filosofía. No, Medem, no...

P.D.: Del documental aquel no hablo porque ni siquiera lo vi... no era lo que yo esperaba de él.


miércoles, 19 de mayo de 2010

The game

The game (David Fincher, 1997)


Puede que haya demasiados directores que me caen bien, soy consciente. Y Fincher es uno de ellos a pesar de Alien 3, sobre todo porque después realizó Seven y The fight club, dejémoslo claro. Pero en medio de las dos tuvo un (semi)tropiezo llamado The Game que no gustó a casi nadie y a otros nos dejó un tanto confusos.He llegado a la conclusión (donde conclusión toma la acepción de ocurrencia, como todas las mías) de que Fincher hace muy bien su trabajo (dirigir), aportando a sus películas cierto tono autoral (basado en su tipo de dirección), pero que, al contrario de los autores personales, el resultado depende mucho de la base escrita. Y eso en The Game quizá es lo más flojo. Y sin embargo no es malo...


Pero no se qué le pasa a esta película que no termina de enganchar. La historia es aceptable, las posibles interpretaciones múltiples y complejas, la dirección es solvente, emocionante y más que adecuada y tanto Michael Douglas (la película está hecha para su lucimiento personal) como Sean Penn (menos sobreactuado que de costumbre) realizan trabajos sin fisuras... y aún así The Game no termina de convencer, hay algo que falla y que impide que creamos que es la gran película que puede ser... aunque yo sigo sin saber qué es...


lunes, 17 de mayo de 2010

Texto de la semana


[...]En estas ocasiones suele decirse: por haberme sido otorgado inmerecidamente este magnífico premio. Yo no lo diré. En primer lugar, este premio no es magnífico. En realidad es una ridiculez. […]


Duslav en El final de Duslav (Tres vidas de santos, Eduardo Mendoza).

domingo, 16 de mayo de 2010

Vacas

Vacas (Julio Medem, 1992)


La semana pasada se confirmaba lo esperable: Julio Medem y el intento de sus productores de hacer cine de autor con deseos comerciales se estrellaba con Habitación en Roma, que no sólo no conseguía buenas críticas sino que hacía una taquilla lamentable teniendo en cuenta la llamativísima campaña publicitaria que la situaba como el estreno español más esperado de lo que llevamos de año.No tengo ganas de hacer más sangre de la que ya hice hace tiempo con Caótica Ana, aunque nunca me terminé de quedar a gusto, y tampoco es hoy el día de hablar de la deriva última del cine de Medem (aunque cada vez tengo más claro que no es que haya derivado, es que nunca hubo un camino), así que sólo queda celebrar que en su momento rodara una de las películas más atrayentes del cine español de la pasada década.
El primer largo de Medem, rodado con pocos medios en su País Vasco natal, parecía una puesta de largo, un propósito de intenciones para preparar al público para lo que vendría después.


Lo curioso es que el resultado nunca fue mejor y, después de casi veinte años, Vacas sigue siendo la mejor película que ha filmado el vasco y con mucho, la más redonda.
La apuesta inicial de Medem, su mezcla de realismo con elementos oniroides y fantásticos que el director hace rozar con la locura, impregna el relato de tres generaciones de dos clanes familiares enfrentados y movidos por una irracional pasión que como guía resulta trágica.
Planos imposibles, cámaras subjetivas y un apacible animal campestre como antagónico de los humanos que se mueven en torno a ella y como espectadora impasible de los muchos desastres que se suceden, consiguen hacer de Vacas una película original y aún fresca, que realmente cuenta la historia que pretende contar ensamblando esos momentos surrealistas sin que chirríen y que atrapa al espectador consiguiendo una obra completa, no perfecta, que no lo es, pero si completa.
Cosa que Medem no ha conseguido realizar nunca más, aunque él crea lo contrario.


sábado, 15 de mayo de 2010

Stormy Weather /Cry me a river

Stormy weather/ Cry me a river (Ella Fitzgerald)

Ella era maravillosa, sus canciones lo demuestran. Y van a servir, porque todavía no dije nada, para dar el adios a los muchachos de Hill Valley, que dejaran el formato Chanante con su versión, junto con Armstrong, de Stormy weather (todos los que sigan el programa sabrán por qué), pero aprovechando, también podreis disfrutar de la preciosa versión de Cry me a river que cantó para deleite de sus fans coetáneos y posteriores.

Stormy weather.



Cry me a river.



viernes, 14 de mayo de 2010

Lo que el viento se llevó

Lo que el viento se llevó (Victor Fleming, 1939)


Prototipo de película de productor, basado en una novela romántica que nunca he visto en ningún ranking de los mejores en nada, folletín megalómano y kitsch, emblema de Hollywood, nunca otra película ha merecido mejor el calificativo de espectáculo, que es lo que realmente es uno de los mitos del séptimo arte, quizá el mito popular cinematográfico por antonomasia.
Gone with the wind es una entidad cinematográfica en si misma, otra de esas películas más grandes que el cine independientemente de sus cualidades cinematográficas, que siendo muchas, no lo son tanto como para que no vengan a la mente treinta películas coetáneas mejores que ella.


Pero, ¿acaso eso importa? ¿Quién se podría olvidar de Escarlata O'Hara, de Tara, de Rett Butler, de Mami y de Melania? ¿Y de todas las desgracias que les ocurren, incluida una guerra civil que logrará cambiar a la malcriada heredera sureña aunque ella intente ocultarlo?

¿Que es un exceso? Absoluto, sin duda alguna, mucho más que ninguna otra. Pero los resultados, el color, las instantáneas y los momentos inolvidables que quedan en la retina, tampoco.


jueves, 13 de mayo de 2010

Destrozando a... Pocahontas in Outer Space

Pocahontas in Outer Space (James Cameron, 2009)


El bisnieto de John Locke, pariente muy muy muy lejano de John Smith, se va a ayudar a conquistar tierras indígenas en su silla de ruedas.
Como aquello no es la isla de Lost, no se cura de la paraplejia y para que pueda caminar le han construido un pitufo gigante amorfo a semejanza de los alienígenas indígenas (alindígenas, a partir de ahora) que le permitirá desplazarse por la selva.
Allí está la Teniente Ripley, que después de ver lo que hicieron en Alien vs. Predator (para la segunda parte no tuvo huevos ni ella) decidió irse a convencer a los alindígenas de que si llegaba un productor de Hollywood que quisiera hacer una secuela, mejor que lo acribillaran a flechazos envenenados.
Pero los alindígenas no le hicieron caso y ahora necesita al bisnieto de John Locke para que se líe con la Pocahontas alindígena pitufa gigante amorfa y le hagan caso.
Pocahontas del espacio salva al bisnieto de John Locke de unos bichos mu feos y con muchos colorines y se lo presenta a su padre, que no está precisamente por la labor de que su hija se relacione con un yanqui.
Pero como el bisnieto de John Locke es un americano guay, los convence de que quiere aprender y logra convertirse en uno de ellos (con el traje pitufo gigante amorfo, que no se si lo he dicho) y descubrir sus secretos, que consisten en que el planeta alindígena es una sucursal del Bershka (y produce los mismos ataques epilépticos y las mismas ganas de hartarse de éxtasis) organizada como una red libre de internet por la que se pueden descargar piráticamente todo lo que les de la gana, y que los indígenas mantienen relaciones sexuales por rozamiento, como un vulgar viejo verde en el metro de Madrid.
Como eso no puede ser, hay también unos marines mu malos, sobrinos por parte de madre de los marines descerebrados y misóginos de Aliens, que no están por la labor y que son enviados por la Menestra de Verduras para que protejan y se lleven el material de los ladr... perdón, de los artistas de la SGAE (deuvedeses con forma de piedras) y que lo paguen si quieren escuchar al rey del pollo frito.
Mientras el bisnieto de John Locke hace de agente doble, la Pocahontas del espacio le enseña lo maravilloso que es ser ecologista y los beneficios de la soja, a subir a montañas que no conocieron a Newton y a volar en pterodáctilos lisérgicos durante horas, días, semanas, meses, años, lustros, décadas, siglos, edades y eras.

Total, que después por fin pasa algo y es que los marines de la Sindescargas atacan el cuartel general de los alindígenas y luego los otros se pelean y todos gruñen y al final la Pocahontas del espacio se casa con el bisnieto de John Locke que, intoxicado por el tofu, prefiere quedarse allí y downloadarse en el cuerpo del pitufo gigante amorfo.
Y la gente que la vio en tres dimensiones me dicen (la vi en dos, de gratis y en mi casa) que es que así no vale. Por lo visto es que en 3-D si que se aprecia una discurso existencial heideggeriano que en formato habitual no fui capaz de hallar.
Si alguien todavía no ha disfrutado de este pestiño, la puede encontrar por ahí con el nombre de Avatar, aunque hubiera sido más sensato llamarla Al-water, que es adonde deberían haber llegado la cinta original y todas sus copias.


P.D.: hay un grupo en facebook llamado "Directores que revolucionan el cine y su exmujer los apaliza en los Oscars" al que se deberían unir todo amante de las redes sociales y del buen cine... bueno, y del malo también.

P.D.2: también me estoy planteando crear yo un grupo que se llamará "Alguien que prefiere el tofu al jamón de bellota no puede ser de fiar", pero ya otro día os digo si eso...

martes, 11 de mayo de 2010

Minority report

Minority report (Steven Spielberg, 2002)

No se si lo dije alguna vez, pero en caso de que lo hiciera no me importa repetirme. Del cine de Spielberg prefiero con mucho las cintas más modestas en sus pretensiones que a sus supuestas grandes obras (excepción hecha evidentemente con A.I. y posiblemente con Saving Private Ryan).De esas obras dedicadas al entretenimiento, esta Minority Report está a la altura de las mejores suyas porque aunque hace un esforzado intento de liberarla de cualquier tipo de lectura pseudofilosófica, no logra más que una fábula futurista acerca de la paranoia global que asola el mundo occidental.Un mundo en el que podemos averiguar cómo y cuándo van a ser asesinadas las víctimas y quiénes serán los asesinos para así poder salvaguardar la integridad de los habitantes. El problema viene del mismo planteamiento de la solución: ¿sabemos a ciencia cierta que los acontecimientos sucederán cómo se cuentan o tenemos las herramientas para diferenciar futuro real del futuro que nos cuentan los que supuestamente lo conocen y que es, en todo caso, susceptible de manipulación?

Con una historia basada en otro relato que nunca leí y al que, efectivamente, atribuyo todo el mérito de la trama, Spielberg se dedica a narrar limpiamente, a poner en imágenes un guión milimétricamente calculado y dotar de estética propia, casi de cómic, un relato de puro entretenimiento que se supone que serviría para un lucimiento de Tom Cruise que no lo es tanto, y que sin embargo si nos descubre que Colin Farrell podría ser aprovechado como un magnífico actor de reparto si se dejara.


lunes, 10 de mayo de 2010

sábado, 8 de mayo de 2010

No hay nada más triste que lo tuyo

No hay nada más triste que lo tuyo (Hidrogennesse, Gimnastica pasiva, 2002)

Creo que ya la he traído antes, pero sigue encantándome. Y además hoy no se me ocurría otra cosa, para qué vamos a negarlo. Bendita resaca.



viernes, 7 de mayo de 2010

Hamlet

Hamlet (Laurence Olivier, 1948)


No creo que fuera el propósito de Olivier, al que como buen actor inglés se le notaban demasiado las ganas de sobreinterpretar al príncipe de Dinamarca, pero nunca otra versión de la obra de Shakespeare se acercó más a la compleja lectura que se ha venido haciendo desde el psicoanálisis de esta magistral pieza (que releí hace una semana, de hecho).
Las connotaciones eróticas, el fenómeno edípico, las formaciones reactivas (la lealtad al padre que esconde el intenso deseo de su asesinato para poder tener el amor materno en exclusiva), y el origen sexual de la trama se enfatizan desde el inicio donde la cámara refleja sin que haya excusa para ello la habitación y la cama de la reina, lugar de besos incestuosos e incesto expandido.


Pero interpretaciones aparte, la calidad del film es notoria e indiscutible. La atmósfera lúgubre que desarrolla la cinta sirven para lograr convertir la tragedia en un cuento de terror casi a la altura de la tragedia griega del hombre que asesina al padre y se casa con su madre sin saber lo que está haciendo.
La teatralidad se supera gracias a un incesante movimiento de cámara (innecesario en muchas ocasiones pero que consigue planos irrepetibles) y a un uso magistral de las tres dimensiones del espacio que encuadran unas actuaciones donde si que se teatraliza demasiado, pero que consigue que Jean Simmons sea la mejor Ofelia (la más emocionante, la más patética, la más conmovedora) que hemos visto jamás en una pantalla.


jueves, 6 de mayo de 2010

Destrozando a... Alice in Wonderland

Alice in Wonderland (Tim Burton, 2010)


El que Burton realizara una película, supuestamente según creíamos su propia versión de los inmortales, complicadísimos y fascinantes libros de Lewis Carroll parecía buena idea.
Cuando nos enteramos de que Disney era la que financiaba el proyecto ya algo nos olía mal.
Cuando vimos las primeras imágenes retomamos la esperanza.
Pero yo la mía la perdí el sábado en cuento me enfrenté a ella en el cine y terminé con la sensación de que nos habían timado pero bien.
La cosa es que parece que Burton ha realizado una supuesta segunda parte (cronológicamente cercana a A través del espejo) de la película que sesenta años antes había realizado la factoría, tomando tan solo los elementos que no habían sido robados para ese primer proyecto del segundo (el más impactante, interesante y siniestro de los dos) libro sobre las aventuras de Alicia y construyendo una historia en forma de cuento que no tiene nada que ver con la obra de Carroll y que tan solo lo asemeja en cuanto a personajes y elementos comunes (algunos, leves, de los artificios lingüísticos que adornaban y daban sentido a toda la bella historia de hadas).


Que además se queda en la estética (fascinante, asombrosa e inquietante, sin duda lo mejor del proyecto) y el recorrido es lineal y aburrido (salvo ocasionales y muy celebradas muestras de humor, ciertamente lo único que podría hacer que el film pudiera ser salvado) es algo que no se esperaba de él.
Pero lo que personalmente me resulta realmente curioso es que siendo la segunda parte de una película que ha aterrorizado a los niños de varias generaciones, resulte más pobre, infantil y disneyana que la original.
Y eso a Tim Burton no se lo perdono. Como no le perdonaré nunca a Woody Allen la de Barcelona... y yo que creía que ninguno de los dos pisaría nunca esta sección...


martes, 4 de mayo de 2010

Caro diario

Caro Diario (Nanni Moretti, 1993)

No me cuesta reconocer (otra cosa es que esté orgulloso de ello) mi ignorancia respecto al cine italiano de más allá de los sesenta (si exceptuamos a Visconti y Fellini). Siempre tuve la impresión de que llegaba con cuentagotas a nuestras pantallas y lo poco que llegaba no siempre merecía el esfuerzo.Pero a mediados de los noventa, años después de su estreno (que supongo se produciría aunque fuera minoritario) tuve la oportunidad de ver por primera vez una película de uno de los directores italianos más sencillos y a la vez preclaros de los que ahora mismo tengo conocimiento.
En realidad siempre que me he acercado al cine de Moretti las sensaciones han sido las mismas. Moretti parece realizar una terapia con el cine (lo mismo que Allen, pero de verdad) en la que cuenta historias propias más o menos deformadas y con las que pretende alejar a sus fantasmas.


Caro diario es quizá la máxima expresión de esa personalización de su obra, empezando porque como el mismo título indica, Moretti refleja un diario de sus impresiones acerca de su país, acerca de su evolución, acerca del estado del hombre y, sobre todo, acerca de si mismo y cómo todo ello le afecta.
Deliciosa comedia en la que lo amargo inunda todo el metraje, Caro diario mantiene un ritmo pausado, perfectamente realista y poéticamente bello. Es una mirada tranquila, concisa y profunda a la vida de un autor que se plantea demasiadas cosas, entre ellas precisamente su vida (y su actividad cinematográfica por ende) y que no deja de se una inteligentísima vuelta al neorrealismo en los albores del siglo XXI, cuando ya supuestamente no hay ladrones de bicicletas, pero los avances no tienen todas las respuestas posibles a la vida.
Y cuando todavía se puede dar un maravilloso paseo en Vespa. La nostalgia, italiana como ella sola...


lunes, 3 de mayo de 2010

Avance: Lost.

Lost (ABC)


Hoy sólo será un avance, y lo será sobre todo porque con lo que llevo visto de la sexta temporada todavía no tengo muy claro qué pensar.
Y es que esta serie, sobre la que llevan corriendo ríos de tinta por todos los medios de comunicación (aunque en Cuatro sigue teniendo una audiencia mísera) da para hablar largo y tendido, sobre todo del oscuro propósito de los guionistas.
El último capítulo se emite en EEUU el 23 de mayo, según tengo entendido. O sea que si no hay cambios y el tiempo y las oposiciones lo permiten, a final de este mes o principios del que viene daré cuenta de mis muchas impresiones acerca de una de las series más seguidas de los últimos años. Y del humo negro también.


Texto de la semana


Si el poder alcanzara, vertería la miel de la concordia en el infierno, la paz del universo perturbara y la unidad del mundo confundiera [...] Si juzgais que soy digno de reinar, decid. Soy cual os dije.


Malcom en Machbeth (William Shakespeare).

sábado, 1 de mayo de 2010

Loser

Loser (Beck, Mellow gold, 1994)

La idea era otra, pero la reproducción aleatoria del iTunes es lo que tiene, que las cambia sin necesidad de hacer nada, así que aquí dejo, para el que quiera volver a escucharla, la canción con la que Beck consiguió hacerse hueco en el panorama mundial, un canto tan desesperado como sarcástico.