viernes, 26 de febrero de 2010

Qué verde era mi valle

Qué verde era mi valle (John Ford, 1941)


Hubo un tiempo en el que al premio a mejor película de esos que tienen copyright se presentaban diez candidatos, que ahora han querido recuperar.
La diferencia es que antes competían a la vez Ciudadano Kane, El sargento York, La loba, El halcón maltés... para que terminara ganando How green was my valley sin que, sin embargo, nadie levantara una ceja, ni aún hoy.
Y eso que le "quitó" el premio a la durante muchos años considerada mejor película de la historia del cine. Claro que a mi que me diga alguien si realmente puede elegir entre todos estas.
Con John Ford tengo una deuda, y en cuestión de dos años y medio creo que es la primera vez que pisa estas páginas, y tras dudarlo, he decidido que sea con este bellísimo drama con la que inaugure sus visitas.
Drama lleno de imágenes preciosas e impresionantes, donde Ford desarrolla con toda su maestría esa capacidad de planificación que pocos más que él han tenido, y que en forma de anecdotario realiza un ejercicio de melancolía complejísimo en su sencillez y transparencia que lleva a cabo un repaso por toda la complicada estructura social de la época que refleja y los movimientos que se van desarrollando.

Con optimismo, con resignación no pasiva, con capacidad de crítica y rebelión, con respeto y tolerancia, contestatarias, con responsabilidad y sobre todo y ante todo, con esperanza, esperanza de lo que se fue y debería llegar.
Y no se qué he escrito porque tengo treinta cosas en la cabeza, pero si quiero dejar claro que esta película es maravillosa.

jueves, 25 de febrero de 2010

Destrozando a... Ace Ventura: un detective diferente.

Ace Ventura: detective de mascotas (Tom Shadyac, 1994)



Odio a Jim Carrey haciendo el mamarracho.
Odio a Jim Carrey poniendo muecas.
Odio a Jim Carrey creyéndose gracioso.
Odio a Jim Carrey como centro de un circo infumable.
Odio a Jim Carrey y a los monos y los hipopótamos y cuando sale del culo de los bichos.
Odio a Jim Carrey y a los entienden que esto es humor.
Odio a Jim Carrey y a los que le producen sus porquerías.
Odio a Jim Carrey...
... y ya sin parar de hacer chistes de mierda...
... lo odio todavía más.

Y la semana que viene, lo mismo hablamos de cine.

martes, 23 de febrero de 2010

El arco

El arco (Kim Ki Duk, 2005)


Sigo pensando que el cine de Kim Ki Duk es en el fondo, en su mayoría al menos, insustancial y profundamente simple, falto de contenido de peso y guiado por lo sensitivo. Pero precisamente eso es lo que a mi me sigue fascinando.
Kim Ki Duk, del que ya hemos hablado aquí en otras ocasiones, establece pequeñas historias en las que habla, precisamente, de esas pequeñas historias sin que sus personajes emitan más que unas pocas palabras en el mejor de los casos.
En esta ocasión nos ofrece un tristísimo relato sobre una chica a cargo de un viejo enamorado que se enamora y pretende cambiar su vida sin que su viejo protector lo permita.


Una película sencilla, pequeña y sentimental que basa su encanto en lo sensorial y que repite las normas del cine de su director para seguir hablando de amor y desencuentro.
Es decir, es como cualquier drama romántico pero desde una perspectiva distinta... claro que no tanto como para que no acabe pareciéndose al resto de sus películas.
Una pena, porque de intentar contar alguna otra cosa, lo mismo cualquier día nos podría sorprender, y eso es lo que más valor da a este tipo de cine que al final no cuenta nada. Seguiremos fantaseando.


domingo, 21 de febrero de 2010

Rec

REC (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007)


Que Balagueró conoce los engranajes del cine de terror lo sabíamos desde la estupenda Los sin nombre. Que su unión con Plaza (con quien perpetró a dúo un pastiche infumable acerca de la primera edición de Operación Trueno) iba a dar estupendos frutos en este terreno es algo que descubrimos con esta trepidante y realmente terrorífica historia.
Este año han hecho un remake, desconozco el por qué ni de que calidad pero puedo asegurar que totalmente innecesario de lo que es una magnífica cinta de terror cerrada. ¿O es que hace falta que nos cuenten algo más después del final?

Pero de todas formas, vamos a esta primera parte que es la que queríamos traer a colación.
En realidad el dúo de directores tampoco aporta nada nuevo: falso documental en tono pretendidamente hiperrealista con momentos de parón en el metraje y una filmación en primera persona que exacerba la sensación claustrofóbica de la ya de por si asfixiante trama.
Lo que consiguen, y eso si que no es tan habitual, es realizar lo que pretenden sin necesidad de exagerar con las vísceras, sin necesidad de momentos fingídamente angustiantes, sin hacer nada más que lo que se supone que debe hacer la cámara en primera persona: seguir lo que está sucediendo.


Y lo logran apurando hasta el máximo los momentos de tensión, llevando hasta la cima la intriga y a la vez la cantidad de momentos impactantes, pero sin olvidar ni el guión ni la trama coherente ni el estupendo engranaje entre todos los artificios que pueblan las siempre artificiosas películas de terror.
Y eso por no olvidar las interpretaciones, estupendas todas ellas. [ATENCIÓN: SEMI-SPOILER] Y la culminación de la protagonista odiosa presente siempre en estas cintas. Y es que si a todos muchas veces nos han dado ganas de que los monstruos ganaran la batalla, con la insufrible, histérica y mandona Ángela no podemos dejar de querer que llegue lo que tiene que llegar. Y ni pena da.


sábado, 20 de febrero de 2010

Groove is in the heart

Grove is in the heart (Deee Lite, 1990)

Deee Lite es el grupo de fusión por excelencia, y no las tonterías esas que hacen los nuevos "flamenquitos": multiracial, con múltiples influencias, con múltiples estilos... y olvidado por la multitud a pesar de hacer lo mismo que Beck y, como Beck, en general con excelentes resultados.
Poco nos acordamos de ellos a pesar de haber ¿compuesto?¿remezclado?¿plagiado? una de las mejores canciones de baile de inicio de los noventa... esta que aquí dejo y que parece que es la única que sigue manteniendo cierta difusión... una pena.




jueves, 18 de febrero de 2010

Destrozando a... Todos a la cárcel

Todos a la cárcel (Luis García Berlanga, 1993)


Tener como invitado en jueves a uno de los dos mejores directores españoles de todos los tiempos (el otro no es ni Amenábar ni Almodóvar, no se si hace falta que lo diga) me duele a mi más que a nadie, pero es el vivo ejemplo de que una retirada a tiempo es una victoria... aunque no fuera lo suficientemente a tiempo como para no rodar Paris, Tombuctú...
El punto es que no puedo entender que el director de Plácido o El verdugo ruede este esperpento desorganizado, rocambolesco y superficial donde, actores aparte, no se ve la maestría de su mano salvo en momentos puntuales y donde parece que hubiera olvidado lo que es la planificación y la sutileza para terminar intentando realizar lo que algunos entenderán como una metáfora del desastre patrio... pero que yo solo puedo creerme como una grandísima tomadura de pelo.
Eso sí, yo me reí lo mío... y mi madre también.

miércoles, 17 de febrero de 2010

El jardin de la alegría

El jardín de la alegría (Nigel Cole, 2000)


La comedia típica británica, llena de clichés, personajes estrambóticos, situaciones desmesuradas y poco creíbles y un optimismo estrafalario e irreal me encanta.
Lo mismo es me viene de familia, y es que criarse entre films de Allen e ingleses campestres gracias a los gustos de mi madre tiene que dejar marca de todas las maneras posibles.
Y en ese sentido, El jardín de la alegría es una típica comedia británica típica donde una historia rocambolesca sirve para momentos de gran comicidad y d
onde Brenda Blethyn, la gran Brenda Blethyn, viuda metida a cultivadora de hierba gracias a problemas económicos (como en Weeds, pero años antes) es la única normal de una función llena de gente extraña y encantadora y que tiene como única finalidad el que pasemos un buen rato y terminemos con una sonrisa en los labios.


Es decir, cine de entretenimiento para no pensar y no terminar deprimido. Y quizá por eso me gusten tanto.

martes, 16 de febrero de 2010

Mucho ruido y pocas nueces

Mucho ruido y pocas nueces (Kenneth Branagh, 1993)


Much ado about nothing es una comedia romántica atribuida a Shakespeare (siempre hay gente discutiendo sobre sus autorías) y que contó, como no podía ser de otra manera, con su adaptación cinematográfica de manos de Kenneth Branagh, además de mantener la horrible traducción de su título original también en la película.
Claro que al final da lo mismo porque la película no ve mermada en absoluto su grandeza por ese pequeño detalle. Lo que hace tener un buen guión aunque tenga quinientos años es que el director se puede dedicar a dirigir, y Branagh se entrega a ello consiguiendo que hasta Keanu Reeves parezca buen actor.
Para ello tenemos que tragárnoslo a él interpretando, pero bueno... tampoco quita mérito a una cinta divertidísima y llena de ritmo que da millones de vueltas a cualquier comedieta de tres al cuarto de esas que estrenan en San Valentin.


Aunque también podemos ponerle peros. Y es que hay un problema que Branagh intenta solucionar pero no tengo claro si consigue: la absoluta falta de alma del director en la cinta.
Branagh pretende ser tan, tan fiel, que se olvida de darnos muestras de la identidad de su mano, resumiendo su adaptación en la sucesión de escenarios distintos como único recurso contra la excesiva teatralidad.
Es decir, Branagh firma una estupenda adaptación de una estupenda obra que transpira literalidad por todos sus poros, y ese es uno de los únicos defectos que le puedo a encontrar a esta cinta, además de que quizá no le hubiera venido mal un par de cortes en el metraje final...


Frase de la semana

¡Ostias, que ya es martes!

Bloguero confuso, hoy por la mañana.

domingo, 14 de febrero de 2010

El cielo abierto

El cielo abierto (Miguel Albaladejo, 2001)


Y ya que llevamos casi toda la semana hablando de dementes y terapeutas, no quiero dejar pasar la oportunidad para hablar de la que creo mejor película del casi siempre interesante Miguel Albaladejo, en esta ocasión con la colaboración de Elvira Lindo no sólo en el guión sino también con la interpretación de una maruja cleptómana que merece un puesto destacado dentro de todo el circo de personajes raros que pueblan la consulta de Miguel (Sergi López), psiquiatra abandonado por su mujer y a cargo de su suegra que empieza a volver a ver la luz del sol cuando en su vida aparece Jasmina (Mariola Fuentes).


Albaladejo recupera a uno de los personajes de su debut en La primera noche de mi vida, esa sencilla y encantadora muchacha de barrio, y vuelve a dirigir un bellísimo relato de gente humilde, misera, ya sea económica o afectivamente, y que buscan pacientemente un camino para salir a flote y conseguir la felicidad.
Heredero del neorrealismo italiano, Albaladejo es especialista en narrar sin interferir y en dirigir actores que siempre resultan más que convincentes en sus composiciones de personajes.
Personajes que, como la maruja que decíamos antes, navegan entre lo cotidiano y lo absurdo, elevando la normalidad a la categoría de mítico y consiguiendo hacer sonreír aunque sepamos que al final nada va a ser tan bonito como parece.


viernes, 12 de febrero de 2010

La muerte tenía un precio

La muerte tenía un precio (Sergio Leone, 1965)


Continuación natural de Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio es otro de esos monumentos cinematográficos realizados por Leone en forma de western innovador y que, años después, muchos seguimos sin explicarnos por qué han sido vapuleados por la crítica y parte del público.
Leone reinterpreta el cine del oeste clásico convirtiéndolo en una nueva experiencia, experiencia sensorial y acústica nunca vista anteriormente, y que guste o no guste, para bien o para mal, se ha imitado hasta la saciedad y ha sido referente para varias generaciones de cineastas.

Las cámaras de Leone se localizan en sitios impensables, primeros planos imposibles enmarcan el desarrollo dramático, el movimiento es como el de las mismas balas que no paran de disparar y de sonar en la pantalla, los personajes son sucios, las estancias polvorientas y los ruidos omnipresentes, hasta el silencio está lleno de ellos.
Clint Eastwood era la marca actoral indispensable, y hacía de Harry el Sucio mucho mejor que en Harry el Sucio.


Todo era masculino, viril, tenso, intrigante, cruel, insalubre. La historia era una anécdota, igual que el guión y el desarrollo afectivo, importaba más la imagen y la música, esas partituras que todos tenemos en mente y que aportaban el acompañamiento necesario y justo a los disparos.
Leone filmaba cintas colosales, larguísimas, llenas de experiencias sensoriales que iban mucho más allá del cine convencional y se acercaban mucho (si no llegaban) a la obra de arte audiovisual.
Y La muerte tenía un precio puede que sea la mejor de estas obras. A mi al menos es la que más me gusta... pero tampoco podría elegir.
Por cierto, sigo sin explicarme por qué todavía hay muchos que querían que hiciera lo mismo que Ford, si Ford solo hay uno...


jueves, 11 de febrero de 2010

Destrozando a Psycho

Psycho (Gus van Sant, 1998)


Intención: A Van Sant le ofrecen rodar un remake (innecesario) de Psicosis. Y él cumple el encargo de la forma más apropiada: realizar exactamente la misma película.

Problema: Ni Van Sant es Hitckcock, ni Anne Heche es Janet Leight, ni Vince Vaughn es Anthony Perkins, ni el color es blanco y negro, ni el público se va a tragar una historia que se sabe de memoria y que lo pierde todo en la repetición.

Resultado: ser una de las películas más vapuleadas de su año, destrozar la carrera de Van Sant y salir un jueves en esta sección.

Lo único bueno: el culo de Viggo Mortensen y no encuentro foto...


martes, 9 de febrero de 2010

Mumford

Mumford (Lawrence Kasdan, 1999)


Hay directores que me caen bien, y Kasdan es uno de ellos, a pesar incluso de alguna cosa que me tragué y que estuvo a punto de hacer que vomitara hasta la primera papilla (y me refiero a Grand Canyon, por si alguien se había perdido). Pero luego me atreví con la edulcoradísima pero muy divertida French Kiss y me reconcilié con él. Claro que antes había dirigido El turista accidental y había escrito el guión de El imperio contraataca, ahí es nada...
Y ya para acabar de ganarme, escribe y dirige esta comedia á
cida disfrazada de romántica con la que pasé una tarde encantadora hace ya demasiados años.
Mumford es un psicólogo que decide irse a trabajar al pequeño pueblo de Mumford, y cosecha un éxito tras otro para desesperación de sus competidores, hasta que se enamora y se descubre que no todo es lo que parece.
Película bella, cargada de optimismo y sin embargo profundamente triste, Mumford, el psicólogo, la ciudad y la película, hablan de la necesidad de escucha, de la soledad y sus miserias, y de cómo las pequeñas cosas pueden hacernos nuestra vida más fácil e incluso hasta más feliz.


Kasdan, como los buenos, se dedica a pasear con su cámara y dejar que el guión y las estupendas interpretaciones de un elenco no por menos conocido menos inspirado, nos vayan mostrando las rarezas y cualidades de unos personajes atípicos a los que no se les puede hacer otra cosa que cogerles cariño.
Mumford es de esas típicas películas de domingo por la tarde que te dejan un regusto que te dura y te dura y te dura... y que hace que el lunes por la mañana tengas más ganas de ir a trabajar... al menos yo (no me puedo ni imaginar por qué será la cosa).
En resumidas cuentas, que es mejor de lo que parece a primera vista y que tengo que volver a verla.


lunes, 8 de febrero de 2010

Texto de la semana


Todo, sin embargo, era tan extraño, incomprensible y demente, parecía tan imposible, que resultaba realmente difícil creer en ello.


El doble, F.M.Dostoyevski.

sábado, 6 de febrero de 2010

Tus amigos

Tus amigos (LP2, Los Punsetes)

Hay fecha de salida del nuevo disco de mis adorados Punsetes, el día 22 de febrero, que siguen siendo cinco, siguen viviendo en Madrid y siguen adorando más que nunca al Punset. Tus amigos es el primer y cargado single de esta nueva producción que cuenta con un videoclip que obvia las reglas idiomáticas para llegar a la más escatológica literalidad. Así de grandes son ellos.



jueves, 4 de febrero de 2010

Destrozando a... El jet lag... y de paso a Siete años en el Tibet.

Siete años en el Tibet (Jean Jacques Annaud, 1997)


Desde que llegué de Egipto, y gracias a las maravillas de los viajes organizados que te despiertan a las cinco de la mañana todos los días, llevo toda la semana levantándome a las cinco y media... hasta hoy que me he despertado a las cuatro y media. Por lo que estoy hecho un asco y no tengo ganas de pensar...
Así que hoy esta sección será fácil pero, para no repetirnos demasiado, dejaremos por hoy al ídolo de esta sección y echaremos mano de su más inmediato seguidor en cuanto a bodrios: Brad Pitt. Solo que este ha hecho el mismo número de buenas películas y eso lo salva.
Bueno, pues que Siete años en el Tibet es un truño infumable donde Annaud termina de perder el poco crédito que le iba quedando y Brad Pitt se tiñe el pelo de amarillo pollo. Hay lamas y no pasa nada y el discurso es seudonazi y todo aburre mucho y... en realidad nunca la he podido terrminar de ver. Total, un bodrio.
Ya he cumplido. Me voy a dormir.

miércoles, 3 de febrero de 2010

A la hora señalada

A la hora señalada (John Badham, 1995)


Hay grandes directores que parece que nunca han terminado de hacer la película que lo encumbrara y que siempre prometían.
Podría ser el caso de John Badham, director de alguna película mítica (Saturday night fever, por poner un ejemplo), pero que ha pasado al olvido cinematográfico y en los últimos años parece dedicarse tan solo a producciones televisivas. Y eso a pesar de haber firmado muchos de los títulos más entretenidos de los últimos treinta años.

Entre ellos se encuentra esta pequeña joyita, vehículo de lucimiento para dos de mis actores preferidos del panorama cinematográfico actual (Christopher Walken y, sobre todo el gran Johnny Deep) y que, en tiempo real, cuenta la extorsión e intento de asesinato de una política por parte de un hombre normal como pago por la liberación de su hija secuestrada.


Badham demuestra su tremenda habilidad para realizar una cinta tensa y emocionante, con acción controlada pero muchísima intriga, que pasó a la historia sin pena ni gloria y que merecía muchísima mejor suerte, a pesar de que este es otro de esos ejemplos de que se puede hacer cine de entretenimiento de calidad.
Claro que Badham también es responsable de su olvido: parece que nunca pretendió sobresalir más allá de sus productos como sin embargo han hecho otros que hacen películas de la misma calaña (o incluso peores), pero que suenan a premios de esos del copyright sin parar, incluso este año...
Al final voy a tener que ver Avatar, si lo se yo...


lunes, 1 de febrero de 2010