jueves, 30 de octubre de 2008

Destrozando a... Retrato de una dama

Retrato de una dama (Jane Campion, 1996 ).


Otro claro ejemplo de cómo se pueden desperdiciar todos los elementos que se necesitan para hacer una gran película, a saber: actuaciones estupendas, actores estupendos, muchos dineros invertidos en una producción estupenda, una novela del inmortal Henry James... para hacer una película de dos horas y media que no cuenta nada, nada, absolutamente nada. ¿Qué es la nada? La nada es esta película.
La Campion siempre pecó de pretenciosa, todos lo sabíamos, incluso después de ver El piano, quizá su película menos avariciosa, por más que esa rata de Anna Paquin intentara demostrar lo contrario, todos sabíamos que la Campion volvería por sus fueros... y le faltó tiempo. ¿Qué se puede esperar de alguien que dedica más metraje a los movimientos de las colas de los trajes que lucen sus actrices que a la historia misma? ¿Qué s
e puede esperar de una historia acerca de una adinerada muchacha que se casa con el hombre que menos le conviene porque así se rebela contra lo establecido, y que para entender eso tengas que leerte la crítica en el periódico al día siguiente porque en el cine no te has enterado de nada? ¿Qué se puede esperar de una película donde, repito, todo es tan obvio, tan obvio, que nada tiene sentido? 
La Campion desaprovecha todo lo desaprovechable. Nicole Kidman hace una interpretación espléndida, igual que Barbara Hershey, aunque el problema es que no sabemos qué es lo que están interpretando, John Malkovich hace de galán seductor que desde el principio da un asco que no se puede con él, el resto de los pretendientes de la Kidman están ahí de adorno, ella va corriendo con la cola del vestido por ahí... y la Campion se quedaría contenta.


Yo sólo pondré un breve ejemplo. Fui a verla a una sesión golfa, pero no tenía ni pizca de sueño. Cuando terminó la película, allá como a las dos y media de la mañana, me quedé petrificado en el asiento. Mi amiga se levantó, y riéndose me dijo: "¿Qué estás esperando?" A lo que yo contesté: "A que pase algo." Si, según el amigo dvd, soy capaz de desentrañar el significado de las más raras películas de los últimos años, una de dos, o esa noche estaba muy obtuso (por supuesto no he vuelto a verla) o tengo razón. No se por qué, me da por pensar lo segundo.

6 comentarios:

dvd dijo...

Bufffff... Yo vi EL PIANO con 18 añitos más o menos y, sí, me la tragué como supuesta obra de arte... aunque, bueno, estaba Harvey Keitel, que tantas mediocridades ha salvado. Ésta ¿qué quieres que te diga? Yo no pude terminar de verla. Y es algo que me ocurre pero que muy pocas veces. En fin, el vacío y sus cosas...

Justo dijo...

La novela es una de mis favoritas de todos los tiempos, pocas he leído de mayor profundidad psicológica, que me hayan enriquecido y divertido tanto a la vez.

Por lo que me negué a ver esta adaptación que se nota muchísimo que es lo que tú dices: un pestiño infumable. Después de tu crítica, me reafirmo en que a veces es bueno tener prejuicios.. tan fundados.

Un abrazo

Capri c'est fini dijo...

NOOOOOO, NOOOOOO destrozando Retrato de una dama, bueno, el libro es mejor (como casi siempre), pero esas caras de Barbara Hershey no se pagan con un caché de estrella. E incluso sale Shelley Winters...
Yo también fui de los que se creyó El Piano y sigo haciendolo de vez en cuando. Besos.

RFP dijo...

dvd: yo termine de verla, ya te digo, porque me quedé petrificado en el asiento esperando que pasara algo.

justo: buena elección no perder ni tiempo ni dinero con esta bazofia.

capri: lo siento mucho, pero ni Barbara Hershey, que me encanta, ni Shelley Winters ni Dios, que no existe, bajado del cielo, pueden salvar lo insalvable.

besos.

Lola dijo...

Querido, admirado y amado RFP,

qué quires qué te diga. Retrato de una dama, obligatoria para una asignatura de la Universidad. Lenta...pero que muy lenta, y el profesor entusiasmado allí en la tarima...y bla bla bla.

Un beso.

RFP dijo...

Lola, que quieres que te diga, pues eso mismo. Otro beso para ti.