jueves, 16 de octubre de 2008

Destrozando a... Matrix Reloaded y Matrix Revolutions

Matrix Reloaded/Matrix Revolutions (Andy y Larry Wachowski, 2003 y 2004).


Cuando examinamos el contenido de un pañal, aunque no lo parezca, las reacciones son distintas dependiendo de quién sea el portador del mismo. En el caso del bebé, se aprecia con cierta ternura, mientras que si pertenece a un adulto incontinente la cosa ya da más asco. Pero lo que a veces olvidamos es que lo resultante de la digestión que va a parar a dichos contenedores, tanto en un caso como en otro, es lo mismo. Dicho de otra manera: al final todo es mierda.
Tras leer la reseña que hizo el amigo dvd sobre Matrix en El inde
filo cinesnable, hace un par de semanas, recordé que tenía que poner verde a sus continuaciones, y si no lo hice antes fue porque tenía ya preparado el de Independence day.
Tras releer lo escrito, creo que queda casi todo dicho. Pero pa
ra que no se me tache de radical, intentaré razonar mis planteamientos.
Matrix fue una película/videojuego divertido a la par que original, y que, reflexiones seudofilosóficas aparte (que para lo único que sirvieron es para que muchos que no saben ni quién es Kant vieran oro donde sólo había paja), entraba de lleno y sin vergüenza en lo que el cine de acción contemporáneo se está convirtiendo, un amasijo de tiros con mucha infografía. Para ello los Wachowski se valían de una supuesta trama videojueguera acerca de lo mismo de siempre y lo acompañaban de un oráculo, que siempre queda muy bien para dar misterio. A pesar de que incluso el Matrix original quedaba un poco largo, los hermanos querían seguir sacando tajada y se inventaron una triología (que luego irían aumentando a base de videojuegos de verdad, publicaciones...) que terminaría con la historia, y que es la base de estas dos cosas.
A mi Matrix me pareció entretenida, visualmente espectacular y hasta estimulante en ocasiones por la novedad que suponía en un terreno donde estábamos ya hartos de ver a Van Damme dando patadas. Porque no había más. Y quise
salvar a Matrix Reloaded porque aunque con estos post parezca lo contrario, en el fondo soy una buena persona. Pero tras sufrir Matrix Revolutions, tengo que reconocer que sus continuaciones no son más que meras repeticiones de lo mismo (incluidos los entrenamientos de artes marciales) que alargan una historia casi inexistente hasta límites insospechados. De todas formas, repasemos primero sus puntos a favor. A saber:
- La estética.






...y ya está. Ahora continuemos con lo malo: la fijación estética. Siempre he creído que la estética es un grado, pero centrar seis horas de película sólo en ello es demasiado. Y pondré un ejemplo gráfico: ponemos al matrimonio Jolie-Pitt en bolas en una cama, y los tenemos ahí durante seis horas sin hacer nada más que cambiar de postura cuando se les estén marcando las sábanas. Por muy buenos que estén, a los diez o quince minutos (o lo que cada uno quiera tardar en terminar de hacerse la paja), hasta el más pintado desconecta para hacer otra cosa más interesante, como cortarse las uñas de los pies. Pues eso es lo que hay. Un exceso infumable con vueltas y vueltas sobre lo mismo para una historia que no da más y que para lo único que sirve es para probar sistemas informáticos cada vez más sofisticados que dan instantáneas espectaculares. Y para que los actores no tuvieran que gastarse ni un duro más en botox a base de no mover un músculo de la cara. Y para que sus productores nunca más supieran lo que es una crisis. Y, sobre todo, para que el Wachowski que se cambió de sexo no tuviera que esperar a que se lo pagara la Seguridad Social, que eso si que es para un empute.

3 comentarios:

dvd dijo...

Bien dicho. Para que no se crean que los que tenemos blogs somos unos frikis iconoclastas sin sentimientos... ¿de qué me suena esto, coño?

Lola dijo...

Mi querido, admirado y amado RFP

Pues Matrix(la primera) me pareció novedosa. Como bien dices, con una filosofía propia y el inexpresivo Keanu Reeves perfecto como Neo.
El problema llegó con la segunda entrega...ahí no, no aguanté ni diez minutos de película.

Matrix tuvo su momento.

Un beso, querido RFP.

RICARDO BATICÓN dijo...

Sí, estoy con Lola... pero más bien me pasó con la tercera. La segunda al final te lo pasas bien con la persecución por la autopista... pero la tercera... tanta maquinita... Pero bueno, no descarto volverlas a ver en un futuro!